Qué es el biohacking y cómo lograr la longevidad, según el Dr. Sebastián La Rosa
Con más de 6 millones de seguidores en redes y al frente de la plataforma Pulso, el reconocido médico explica por qué somos la primera generación capaz de frenar el envejecimiento y revela las tres claves cotidianas que vencen a cualquier moda tecnológica.

La longevidad dejó de ser una conversación reservada para laboratorios o centros de investigación y pasó a formar parte de las decisiones cotidianas de millones de personas. Ese fue uno de los ejes del panel “De la clínica al hogar: longevidad, biohacking y salud 360°”, realizado durante una nueva edición del Forbes Health in Action Summit. En una entrevista mano a mano con Florencia Radici, editora de Forbes Argentina, Sebastián La Rosa, médico especialista en longevidad y fundador de Pulso, explicó cuáles son los factores que están transformando la manera en que la sociedad piensa su salud y por qué la prevención gana cada vez más protagonismo.

Para La Rosa, uno de los principales cambios tiene que ver con una mayor conciencia sobre el impacto que tienen las enfermedades en la calidad de vida y en el tiempo saludable de las personas. A eso se suma un fenómeno cada vez más extendido: el acceso a métricas y herramientas que permiten monitorear variables relacionadas con la salud, desde estudios de laboratorio hasta indicadores de actividad física, sueño o cantidad de pasos diarios. Según explicó, estos datos ayudan a detectar tendencias y favorecen una actitud más preventiva, alejándose de la lógica de esperar a que aparezca una enfermedad para actuar.

Sin embargo, el especialista destacó que existe un factor aún más relevante detrás del creciente interés por la longevidad. “Somos la primera generación que entiende por qué envejecemos. Y hay mecanismos que nos llevan a envejecer, esos en inglés se llaman hallmarks of aging, y son mecanismos que hoy entendemos que podemos frenar o limitar su velocidad. No los vamos a llevar a cero, pero podemos limitar su velocidad”, afirmó. En ese sentido, señaló que el objetivo no necesariamente es vivir más años, sino extender el tiempo de vida saludable y retrasar la aparición de enfermedades.

El acceso a nuevas tecnologías y herramientas de medición también plantea desafíos. Para La Rosa, no todo lo que puede medirse necesariamente debe medirse. Si bien reconoció que contar con información puede ser útil para mejorar hábitos, advirtió que muchas veces las personas acumulan datos sin traducirlos en acciones concretas. En un contexto donde la ansiedad ocupa un lugar cada vez más relevante, sostuvo que lo verdaderamente importante es enfocarse en aquellas variables que se está dispuesto a mejorar y que generan un impacto real en la salud.

La conversación también abordó uno de los conceptos más populares de los últimos años: el biohacking. Según explicó, el término suele utilizarse para agrupar prácticas muy diferentes entre sí, lo que genera confusión acerca de qué estrategias tienen respaldo científico y cuáles responden más a tendencias pasajeras. “Hoy alguien va a un sauna que sabemos que baja nuestro riesgo de mortalidad y dice, yo estoy haciendo biohacking, no, estás haciendo algo que en Finlandia hace siglos”, ejemplificó. Para el especialista, el problema no es la existencia de estas herramientas, sino la falta de claridad para distinguir cuáles generan beneficios significativos y cuáles tienen un impacto marginal.

Sebastián La Rosa, médico especialista en longevidad y fundador de Pulso (Foto: Julieta Colazo)

En ese sentido, insistió en que la evidencia disponible sigue mostrando que la mayor parte de los resultados vinculados a expectativa de vida y expectativa de salud provienen de hábitos básicos. “El 80 % de los resultados en términos de expectativa de vida y expectativa de salud en el ser humano, hasta ahora, se hacen con alimentación, con ejercicio y con calidad de sueño”, señaló. También cuestionó la idea de que una gran cantidad de suplementos pueda compensar la ausencia de esos pilares fundamentales.

Otro de los temas centrales fue el avance hacia una medicina más personalizada. Para La Rosa, el desafío actual radica en que cada individuo está atravesado por decenas de variables que influyen en su salud y que resultan imposibles de procesar simultáneamente para cualquier profesional. Al mismo tiempo, recordó que gran parte de la evidencia científica disponible se construye sobre promedios poblacionales y no sobre casos individuales. Por eso, consideró que la hiperpersonalización representa una aspiración relevante, aunque todavía existen limitaciones metodológicas y tecnológicas para alcanzarla plenamente.

A partir de la experiencia de Pulso y del análisis de los datos generados por más de 200.000 usuarios que utilizan la aplicación para registrar su alimentación, explicó que muchas personas presentan déficits nutricionales importantes. Entre los hallazgos más frecuentes aparecen carencias de proteínas y micronutrientes como magnesio, calcio o hierro. Según planteó, son problemas menos atractivos para las redes sociales que las tendencias de biohacking, pero mucho más relevantes para mejorar la salud a largo plazo.

La Rosa también se refirió al origen y propósito de Pulso, la plataforma que desarrolló junto a su equipo para acompañar a las personas en el seguimiento cotidiano de sus hábitos. La herramienta permite escanear comidas y monitorear variables relacionadas con la nutrición, con el objetivo de construir información longitudinal y no limitarse a la fotografía puntual que ofrecen estudios aislados. De cara al futuro, anticipó que la inteligencia artificial tendrá un rol cada vez más importante para integrar múltiples variables —desde ejercicio y alimentación hasta estrés o ciclos hormonales— y generar recomendaciones progresivamente más personalizadas. “No pienses en cantidad de años vividos, pensá en cómo posponer la aparición de enfermedades”, concluyó.