Litio argentino: la oportunidad global que exige tecnología, infraestructura y reglas estables
Los especialistas advierten en la Energy Summit de Forbes que la volatilidad de precios seguirá presente y que Argentina deberá avanzar en infraestructura, integración tecnológica y coordinación entre empresas para transformar sus recursos en producción competitiva.

La recuperación reciente del precio del litio vuelve a mejorar las perspectivas para una industria que atravesó años de fuertes oscilaciones. Sin embargo, para los proyectos argentinos, la discusión ya no se limita a esperar una cotización favorable. La competitividad dependerá de la capacidad para diseñar operaciones eficientes, gestionar la energía, coordinar infraestructura y reducir los riesgos de una actividad que todavía se encuentra en una etapa temprana de desarrollo.

Ese fue uno de los principales consensos del panel sobre litio y movilidad sustentable del Forbes Energy Summit 2026, protagonizado por Daniel Dreizzen, Managing Director de Aleph Energy, y Sergio Ferrari, director de Power Systems para Argentina, Paraguay y Uruguay de Schneider Electric.

Ambos ejecutivos coincidieron en que la demanda seguirá creciendo con la expansión global de los vehículos eléctricos, pero advirtieron que los precios continuarán mostrando cambios pronunciados. En ese escenario, los proyectos capaces de controlar sus costos y sostener su continuidad operativa tendrán una ventaja decisiva.

“El litio todavía no es un commodity como el petróleo. Por eso no sorprende su volatilidad: es un mercado joven que todavía está buscando equilibrio entre oferta y demanda”, explicó Dreizzen durante el encuentro.

A diferencia de mercados más maduros, la oferta de litio puede crecer de manera abrupta cuando entra en producción un nuevo yacimiento o se incorpora una tecnología de extracción. La demanda, en cambio, avanza de una manera más gradual, acompañada por la penetración de la movilidad eléctrica y el almacenamiento energético.

La demanda va a crecer con la revolución de los vehículos eléctricos, particularmente por la velocidad con la que se están incorporando los vehículos chinos. La mayor incertidumbre está en la oferta”, sostuvo el ejecutivo de Aleph Energy.

Daniel Dreizzen, de Aleph Energy

La volatilidad llegó para quedarse

Ferrari coincidió con ese diagnóstico y señaló que las oscilaciones de precios no deben interpretarse como una anomalía pasajera. Para el directivo de Schneider Electric, las inversiones mineras deben analizarse con horizontes de largo plazo y no sobre la base de una cotización puntual.

“El litio va a seguir teniendo precios volátiles. No es una situación temporal. Por eso, la viabilidad económica de un proyecto dependerá cada vez más de cómo esté diseñado y de qué herramientas incorpore para controlar sus costos”, afirmó.

En este contexto, la tecnología adquiere un papel central. No se trata solamente de automatizar una etapa de la planta, sino de integrar todo el proceso productivo, desde la extracción hasta la gestión energética, la logística y la comercialización.

“La palabra central es integración. La visión debe abarcar desde la extracción del litio hasta la forma en que se gestiona la energía y se administra el negocio”, explicó Ferrari.

Schneider Electric ya trabajó con empresas del sector en proyectos que integraron digitalización y gestión energética. Según el ejecutivo, una de esas implementaciones permitió reducir más de 10% el consumo de energía, generar alrededor de US$ 700.000 de ahorro anual en costos operativos y evitar la emisión de unas 170 toneladas de dióxido de carbono.

“La tecnología es clave para viabilizar los proyectos, reducir costos operativos, gestionar la energía y cumplir objetivos de sustentabilidad”, agregó.

La ventaja natural de los salares argentinos

Argentina cuenta con una posición favorable dentro del llamado triángulo del litio, que comparte con Chile y Bolivia. Sus salares permiten producir mediante procesos de evaporación que aprovechan la energía solar, a diferencia de la minería tradicional de roca dura utilizada en otros países.

Argentina tiene recursos impresionantes y salares que permiten producir litio con la energía del sol, con costos potencialmente bajos y un menor impacto ambiental”, destacó Dreizzen.

Pero el especialista advirtió que disponer del recurso no garantiza por sí solo el desarrollo de una industria competitiva.

“Con los recursos no alcanza. Para que la industria crezca hacen falta confianza contractual, coordinación para desarrollar infraestructura y capacidad de ejecución”, afirmó.

La comparación inmediata es Vaca Muerta. Los recursos no convencionales eran conocidos desde hacía años, pero el crecimiento comenzó a acelerarse cuando empresas, gobiernos y proveedores pudieron coordinar inversiones en ductos, plantas, rutas y servicios.

Dreizzen comparó ese proceso con la evolución de la Selección argentina de fútbol: el país siempre tuvo jugadores destacados, pero los resultados llegaron cuando consiguió construir un equipo, articular capacidades y sostener un proyecto común.

En el litio, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones aparece como una herramienta capaz de aportar estabilidad fiscal, previsibilidad contractual y condiciones más competitivas para capitales que comparan oportunidades en distintas regiones del mundo.

 Sergio Ferrari, director de Power Systems para Argentina, Paraguay y Uruguay de Schneider Electric

Una carrera global por los minerales críticos

El escenario internacional agrega presión. Los minerales críticos se convirtieron en un componente estratégico para las economías que buscan asegurar cadenas de suministro vinculadas con baterías, autos eléctricos, almacenamiento de energía y tecnologías digitales.

Actualmente, Argentina se encuentra entre los principales productores globales de litio, detrás de países como Australia, Chile y China. Ferrari sostuvo que, por el volumen de sus recursos y la cartera de proyectos existente, el país podría mejorar su posición durante los próximos cinco años.

“Argentina tiene capacidad para avanzar hacia el segundo lugar entre los productores mundiales. Los recursos están disponibles y el costo operativo por tonelada debería ser potencialmente competitivo frente a otros mercados”, señaló.

Para alcanzar esa escala, será necesario sostener una estrategia tecnológica durante toda la vida útil de los proyectos. Una planta no puede incorporar soluciones digitales únicamente durante su construcción y luego operar con sistemas aislados o sin capacidad de adaptación.

“La tecnología no consiste en diseñar el proyecto, instalar equipos y dar el trabajo por terminado. El negocio es dinámico y toda la cadena de valor debe gestionarse con una estrategia permanente”, explicó Ferrari.

El desafío de los proveedores

La expansión también plantea interrogantes sobre la cadena de abastecimiento. Según se señaló durante el panel, más de 800 proveedores nacionales participan actualmente del ecosistema vinculado con el litio. Al mismo tiempo, aumenta la presencia de compañías extranjeras que suministran equipamiento, servicios y soluciones especializadas.

Para Ferrari, el desafío será garantizar que esa red pueda responder cuando una operación necesite mantenimiento o un repuesto crítico.

“La competitividad no depende solamente del recurso o del costo inicial. También requiere una cadena de proveedores capaz de garantizar continuidad operativa, con repuestos, servicios y conocimiento disponibles en tiempo y forma”, advirtió.

Una interrupción por falta de un componente puede generar pérdidas significativas en plantas que demandan inversiones de cientos de millones de dólares. Por eso, la confiabilidad del abastecimiento y la formación de profesionales locales se vuelven tan importantes como la tecnología incorporada.

Energía para producir en zonas aisladas

Una de las principales restricciones para los proyectos del noroeste argentino es la infraestructura energética. Muchos salares se encuentran alejados de las redes eléctricas y requieren sistemas propios de generación.

Ferrari explicó que una alternativa consiste en desarrollar plantas híbridas capaces de combinar distintas fuentes y operar mediante microredes. Estas soluciones deben integrar generación, almacenamiento, automatización y gestión del consumo para adaptarse a las necesidades productivas.

“Gestionar la energía no es solamente asegurar el suministro. Es vincularla con la forma de producir, con los costos operativos y con la competitividad del negocio”, indicó.

En proyectos desarrollados junto con socios tecnológicos, Schneider Electric consiguió reducciones cercanas al 26% o 27% en la inversión de capital y ahorros de casi 40% en costos energéticos operativos, según explicó Ferrari.

Estos resultados refuerzan una idea: la eficiencia no se incorpora cuando la planta ya está construida, sino que debe formar parte de su diseño inicial.

De proyectos aislados a una industria integrada

Dreizzen identificó otro desafío estructural: la falta de integración entre proyectos. A diferencia de Vaca Muerta, donde existe una mayor estandarización y circulación de conocimiento, la industria del litio todavía opera como una suma de desarrollos relativamente independientes.

“El litio argentino todavía funciona como una serie de islas. Cada proyecto prueba tecnologías y desarrolla sus propias soluciones. Hay una gran oportunidad para compartir conocimiento, estandarizar procesos y aprender como industria”, señaló.

Esa coordinación también podría aplicarse a obras que no son indispensables para poner en marcha una planta, pero que reducirían sustancialmente los costos de todos los operadores. Líneas eléctricas, rutas, gasoductos o sistemas compartidos para transportar insumos podrían generar economías de escala.

“Muchas de esas inversiones no son binarias. Un proyecto puede avanzar sin ellas, pero deberá operar de una manera menos eficiente. Si la industria logra coordinarse, todos pueden reducir costos”, explicó Dreizzen.

Tecnología, energía, infraestructura, proveedores y coordinación aparecen así como las piezas que determinarán si Argentina consigue transformar su posición geológica en liderazgo productivo. Como resumió el especialista: “Tenemos los recursos. Ahora debemos construir las condiciones para lograr los resultados”.