Florencia Radici Editora
Cuando se habla del futuro energético argentino, la conversación suele girar en torno a Vaca Muerta, el cobre, el litio o los grandes proyectos de infraestructura que permitirán incrementar las exportaciones. Sin embargo, detrás de esas iniciativas existe una red de proveedores que, aunque muchas veces pasa desapercibida, resulta indispensable para que cada inversión llegue a buen puerto.
Logística, transporte marítimo, automatización, electrificación, digitalización y desarrollo tecnológico conforman una cadena que se volvió tan estratégica como los propios recursos naturales. Esa fue una de las principales conclusiones del panel de proveedores del Forbes Energy Summit 2026, donde referentes de Andreani, Bahia Grande y ABB analizaron cuáles son los principales desafíos para acompañar el crecimiento del sector energético argentino.
El diagnóstico fue compartido por los tres ejecutivos: la oportunidad es inédita, pero el éxito dependerá de resolver los cuellos de botella que todavía existen fuera del yacimiento.
"Hoy el principal desafío de Vaca Muerta y de la minería es logístico. La tecnología ya está presente en la producción, pero todavía falta incorporarla con la misma intensidad en toda la cadena logística", afirmó Gonzalo Cicilio, gerente de Energía y Minería de Andreani.
Más que transportar carga
Para Andreani, el desafío va mucho más allá del movimiento de mercadería.
Cicilio remarcó que todavía persiste la idea de asociar logística únicamente con transporte, cuando hoy el diferencial pasa por la integración de servicios, el uso de datos y la tecnología.
"No somos una empresa de transporte; somos una empresa de logística", explicó. "Eso implica inversiones en tecnología, automatización, infraestructura digital y una plataforma de soluciones que permite integrar distintas etapas de la cadena."
La compañía llega al sector energético con experiencia adquirida en industrias como salud, telecomunicaciones y servicios financieros, donde los niveles de digitalización son mucho mayores. Ese conocimiento, sostuvo, puede trasladarse ahora a la energía y la minería.
Uno de los ejemplos que mencionó refleja el grado de transformación pendiente.
"Hace pocas semanas un cliente me decía que lo más importante para él seguía siendo el remito, un papel. Estamos moviendo materiales que valen cientos de miles de dólares y todavía dependemos de documentación física cuando otras industrias hace años digitalizaron completamente esos procesos", señaló.
Para el ejecutivo, el verdadero salto de productividad llegará cuando toda la información logística pueda integrarse en una única plataforma capaz de coordinar transporte, seguimiento de materiales, gestión de activos y análisis de datos en tiempo real.
La logística marítima también cambia
El crecimiento de la industria energética tampoco puede sostenerse únicamente con infraestructura terrestre.
Bahia Grande, especializada en operaciones marítimas y offshore, observa una transformación similar en el abastecimiento por vía marítima.
"La planificación logística tiene que incorporarse desde las primeras etapas de cada proyecto para generar soluciones que también sirvan a largo plazo", sostuvo Andrés Jacob, presidente de la compañía.
La empresa lleva tres décadas desarrollando soluciones para el sector y durante los últimos años incorporó nuevos buques con posicionamiento dinámico y embarcaciones multipropósito para atender el crecimiento de las operaciones offshore en Argentina y Uruguay.
Pero, según Jacob, el principal cambio es conceptual.
"La logística muchas veces es vista como un costo. Nosotros buscamos transformarla en una solución y convertirnos en un socio que aporte valor a toda la cadena", explicó.
Ese enfoque implica trabajar junto a los desarrolladores desde el diseño inicial de los proyectos para anticipar necesidades de infraestructura, coordinar inversiones y generar sinergias incluso entre emprendimientos regionales.
La internacionalización también forma parte de esa estrategia. Bahía Grande desarrolló alianzas con compañías especializadas de Noruega y otros países para incorporar conocimiento, nuevas tecnologías y mejores prácticas en operaciones marítimas complejas.
La tecnología deja de ser un diferencial
Mientras la logística enfrenta su proceso de modernización, la automatización y la electrificación avanzan hacia un nuevo rol dentro de la industria.
Para ABB, la discusión ya no pasa por decidir si incorporar tecnología o no.
"Las grandes inversiones necesitan velocidad de ejecución, y la tecnología es clave para lograr mayor eficiencia, productividad y estándares internacionales", aseguró Giselle Somale, CEO de ABB Argentina, Uruguay y Paraguay.
La ejecutiva explicó que el nuevo contexto generado por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) elevó las exigencias de los proyectos.
Los desarrolladores necesitan ejecutar obras más rápidamente, reducir costos operativos y cumplir estándares internacionales de sustentabilidad y eficiencia energética.
En ese escenario, la automatización dejó de ser un valor agregado para convertirse en un requisito.
"Ya no es un diferencial. Hoy incorporar tecnología desde las primeras etapas del proyecto es una condición necesaria para alcanzar esos objetivos", afirmó Somale.
ABB, con más de un siglo de presencia en Argentina, trabaja precisamente en esa integración temprana de soluciones de electrificación, automatización y digitalización para acompañar el desarrollo energético y minero.
Los recursos ya existen
Los tres ejecutivos coincidieron en que Argentina ya no enfrenta incertidumbre respecto de sus recursos naturales.
La existencia de reservas de petróleo no convencional, cobre o litio dejó de ser el principal interrogante para los inversores.
Según Cicilio, el desafío cambió completamente: “Hoy no hay un desafío geológico. La geología ya está comprobada. El desafío pasó a ser logístico”.
Ese cambio obliga a mirar aspectos menos visibles, como el estado de las rutas, la disponibilidad de camiones especializados, la coordinación entre múltiples operadores logísticos o la capacidad para abastecer simultáneamente proyectos que competirán por los mismos recursos.
El crecimiento paralelo de Vaca Muerta, el cobre y el litio demandará flotas similares, conductores especializados y cadenas de suministro cada vez más sofisticadas.
El factor humano
Si bien la infraestructura y la tecnología concentran buena parte de la discusión, los participantes del panel señalaron que el principal desafío de los próximos años podría ser otro: el talento.
Cicilio advirtió que la expansión simultánea de varias industrias estratégicas incrementará la competencia por trabajadores especializados.
"Nuestro desafío es cómo capacitamos gente. Sino, vamos a terminar compitiendo entre nosotros por los mismos talentos", sostuvo.
El problema abarca desde choferes capaces de operar en altura o en condiciones extremas de Vaca Muerta hasta especialistas en análisis de datos, automatización e inteligencia digital.
Somale coincidió con ese diagnóstico y explicó que ABB viene fortaleciendo su relación con universidades para incentivar carreras vinculadas con ingeniería, automatización y digitalización.
"El desafío es que todo este potencial se traduzca en desarrollo económico, exportaciones y empleo. Para eso necesitamos formar el capital humano que demandarán los proyectos que vienen", afirmó.