Uber invierte US$ 1.000 millones en Argentina y redobla su apuesta por el delivery en el país
La inversión llega en dos tramos a tres años y una parte financia el regreso de Uber Eats, que ya funciona en diez ciudades del interior. Forbes recorrió en Santiago de Chile el centro tecnológico donde se desarrolla parte de la plataforma y habló con quienes lideran el negocio.

Antonella Ambrosini Forbes Staff

En el Tech Center de Uber en Santiago de Chile, un error de tipeo puede cambiar el vehículo que llega a tu puerta. Si un comercio carga una lata de porotos de 500 gramos como si pesara 500 kilos, la app podría mandar una camioneta a buscar un pedido que entra en una bicicleta. Para evitarlo, un algoritmo detecta el error antes de asignar el viaje.

La misma plataforma ya funciona en la Argentina, donde Uber relanzó este año su unidad de delivery. Según la compañía, es el primer país al que Uber Eats vuelve después de haberse ido, y el regreso forma parte de la inversión de US$ 1.000 millones anunciada para los próximos tres años. La estrategia empezó por el interior: Juan Martín Cappellini, head de Uber Eats Argentina, explica a Forbes que buscan "probar la hipótesis" de que en las provincias hay una oportunidad más grande.

El software que nace al otro lado de la cordillera

El Tech Center abrió en 2022, reúne a 80 profesionales y lo lidera Cristián Sepúlveda Ollier, que empezó su carrera en Silicon Valley y se sumó a Uber ese mismo año como Senior Engineering Manager. "Santiago y varios polos en Sudamérica han ido desarrollando este ecosistema de emprendimientos tecnológicos y productos digitales, que era algo muy difícil de encontrar hace 15 años", dice en diálogo con Forbes.

El equipo trabaja sobre todo en la línea más nueva de la app, la de supermercados y retail. De ahí salió el catálogo canónico, una base de más de 5 millones de productos que reconoce un mismo artículo aunque cada comercio lo cargue distinto: quien busca "Mountain Dew" encuentra también lo que figura como "Mtn Dew". Ante una búsqueda, la app puede armar más de 100 grupos de productos recomendados, y el sistema elige los 15 más relevantes para cada usuario.

Otra parte del trabajo no se ve en la pantalla. Para calcular cuánto tarda un pedido, la app usa datos históricos de cada zona y, si el usuario lo indica, el tipo de vivienda.

En el Tech Center de Santiago trabajan 80 profesionales; más del 80% se especializa en ciencias de la computación e ingeniería de software. | Cortesía: Uber

Cuando la inteligencia artificial se volvió cara

En una prueba interna de Uber, un agente de IA tardó más de 20 minutos en resolver un problema técnico, y lo resolvió mal. Con el mismo modelo, la tarea se resolvió bien en 38 segundos. La diferencia fue el AI Context Graph, una capa que la compañía armó para darle a cada agente solo la información que necesita de sus más de 30 sistemas internos.

La construyeron por una cuestión de costos. Entre febrero y agosto de 2026, el uso de agentes entre los ingenieros creció siete veces y las solicitudes, 9,4 veces. "Se nos estaba empezando a arrancar un poco el costo", admite Sepúlveda. Con esa capa y más control sobre quién consume qué, según la compañía, Uber bajó cerca de 34% el costo por cada 1.000 solicitudes y 52% el costo por sesión, sin pedirles a los ingenieros que usaran menos la herramienta.

Hoy, según datos globales de la compañía, en más del 70% de los cambios de código que Uber integra intervienen agentes de IA. Para Sepúlveda, hay una parte que sigue en manos humanas: "Todavía estamos nosotros detrás decidiendo cuáles son los problemas más relevantes a resolver".

El regreso que empezó desde el interior

Uber Eats dejó la Argentina en 2020: "se fue del país en un contexto muy distinto, que es el contexto de pandemia, donde el mundo dejó de moverse", recuerda Cappellini, que entró a Uber en 2018 y lidera el negocio local desde enero de 2026.

 Según explica, la compañía volvió por el tamaño de la oportunidad y por el crecimiento de su negocio de movilidad: el año pasado, más de 10 millones de personas hicieron al menos un viaje en la app, y a todas ellas empezaron a ofrecerles delivery sin salir de la aplicación.

Hoy Uber Eats opera en Córdoba, Mendoza, Rosario, Mar del Plata, Río Gallegos, San Juan, Jujuy, Bariloche, Neuquén y Salta. "En México y Chile la penetración del delivery está entre el 16% y 18% de la población", dice Cappellini, y agrega que en el interior argentino está "bastante por debajo". La Ciudad de Buenos Aires figura en los planes, aunque todavía sin fecha.

Los repartidores escanean el código de barras de cada producto; si eligen otro tamaño o sabor, la app los alerta antes de llegar a la caja. | Foto: @Uber_ARG via X

El perfil de los comercios también es distinto. Según Cappellini, más del 80% de los comercios activos de Uber Eats en la Argentina son pymes, frente a un 62% a 66% en Chile y México. El ticket promedio ronda entre $26.000 y $28.000, y a los restaurantes ya se sumaron farmacias, tiendas de mascotas, kioscos, bebidas y supermercados, con un acuerdo reciente con Carrefour.

A esos comercios llega parte de lo que se desarrolla en Santiago: el sistema con el que los restaurantes gestionan su operación y sus promociones. La herramienta detecta qué productos atraen más pedidos y propone combos según el objetivo del local, en una conversación tipo chat. Si el dueño escribe "Yo quiero aumentar mis ventas manteniendo el margen", el sistema arma combos con los productos de mayor margen; si prefiere visibilidad, sugiere promociones con los más buscados.

La membresía Uber One completa la estrategia. Según Cappellini, su adopción crece entre tres y cinco veces en cada ciudad donde lanzan Uber Eats.

Juan Martín Cappellini, economista de la UBA, entró a Uber en 2018 y lidera Uber Eats Argentina desde enero de 2026. | Cortesía: Uber

US$ 1.000 millones y una compra en espera

El 17 de marzo, Uber anunció US$ 500 millones para la Argentina durante tres años, con el relanzamiento de Uber Eats entre sus objetivos. El 17 de julio, Andrew Macdonald, presidente y director de Operaciones de la compañía, sumó otros US$ 500 millones en un posteo en X, "como parte de nuestra adquisición prevista de Delivery Hero". El ministro de Economía, Luis Caputo, lo confirmó como una inversión adicional.

Según Cappellini, el monto se distribuye entre movilidad y delivery. "Las inversiones son en conjunto", dice, y aclara que gran parte va a movilidad. En Uber Eats, el dinero se destina a equipos locales, viajes al interior, marketing, apoyo a los comercios y, sobre todo, incentivos para que los usuarios prueben el servicio.

El segundo tramo llegó un día después de que Uber anunciara la compra de Delivery Hero, la empresa alemana dueña de PedidosYa, por unos US$ 14.800 millones. La operación incluye a PedidosYa en la Argentina, todavía necesita aprobaciones regulatorias y se cerraría en el segundo semestre de 2027. ¿Convivirán las dos marcas? "Todavía no se sabe y creo que es temprano para hablar de eso hasta que no esté la aprobación regulatoria", responde Cappellini.

Mientras tanto, Christián Sepúlveda resume así el alcance de su equipo en Chile: "Desde Santiago estamos haciendo desarrollo que alcanza a millones y millones de personas a nivel global". En la Argentina, ese trabajo ya llega a diez ciudades, de Salta a Río Gallegos, y cada pedido pasa por los mismos controles que evitan mandar una camioneta a buscar una lata de porotos.