Telecom Argentina aceptó una oferta de Metrotel por US$ 450 millones para transferirle una base de más de seis millones de clientes móviles, 211.566 abonados de internet residencial y activos de telecomunicaciones. La decisión, informada este miércoles a la Comisión Nacional de Valores (CNV), representa un nuevo avance en las desinversiones exigidas por Defensa de la Competencia tras la adquisición de Telefónica Móviles Argentina (TMA).
El acuerdo contempla la cesión de clientes, espectro radioeléctrico y componentes de red, además de contratos que permitirán a Metrotel utilizar infraestructura de Telecom y TMA. También prevé una licencia exclusiva para operar con la marca Tuenti en Argentina.
El monto informado requiere una precisión. Los US$ 450 millones constituyen el precio global de una transacción que combina la venta de activos con un mínimo garantizado de pagos por servicios de infraestructura. La comunicación no detalla cuánto corresponde a cada componente y señala que se abonará en cuotas, más IVA y otros impuestos aplicables.
La aceptación de la oferta tampoco implica que la transferencia ya se haya ejecutado. El directorio autorizó avanzar en los contratos definitivos y los actos necesarios para concretarla. Su resolución establece que el directorio de TMA debe pronunciarse en el mismo sentido. No se informó una fecha de cierre.
Qué recibirá Metrotel
La base móvil comprende 6.005.425 clientes, de los cuales 4.002.013 corresponden al Área Metropolitana de Buenos Aires y 2.003.412 a otras regiones. Los 211.566 abonados de internet residencial pertenecen a las 28 localidades alcanzadas por el condicionamiento regulatorio y tienen una línea de telefonía fija asociada.
La cesión incluirá contratos, numeración, historial, condiciones de servicio, saldos no consumidos de los clientes prepagos y promociones aplicables. TMA deberá comunicar el traspaso a los usuarios en el menor tiempo posible.
Metrotel también recibirá determinadas porciones de espectro y la titularidad o los derechos de uso sobre infraestructura. El paquete incluye el núcleo de red y los activos de fibra óptica hasta el hogar desplegados por TMA en la Ciudad de Buenos Aires. El documento no publica las bandas ni las cantidades de espectro contempladas.
La operación prevé, además, la cesión de contratos necesarios para prestar los servicios, tarjetas SIM y numeración asignada. Se contempla transferir contratos de trabajo de ciertos líderes y sus equipos, sujeto al consentimiento de los empleados, para que el comprador cuente con capacidad técnica y comercial.
Tuenti y los acuerdos de infraestructura
TMA otorgará a Metrotel una licencia exclusiva para utilizar Tuenti en Argentina. Abarcará servicios móviles para empresas y consumidores, mientras que el uso para banda ancha y telefonía fija estará limitado al segmento de consumidores.
La contraprestación será de US$ 1 millón anual más IVA, pagadero en doce cuotas mensuales anticipadas. Los primeros doce meses estarán bonificados. Se trata de una licencia de uso, sin transferencia de la propiedad de la marca. Su plazo total no aparece publicado.
Para sostener la operación, las partes celebrarán acuerdos de compartición de red móvil, roaming, coubicación de infraestructura y conectividad fija, entre otros servicios. Durante los primeros cinco años, Metrotel deberá consumir y pagar un mínimo de servicios bajo cuatro de esos contratos. Esa obligación integra los US$ 450 millones anunciados.
Los importes de los contratos conexos, como la licencia de marca y los servicios transitorios, quedan fuera del precio global. El esquema configura una relación comercial que continuará después de la transferencia de los activos.
La condición para la compra de Telefónica
El antecedente es la adquisición de la operación argentina de Telefónica por Telecom, realizada el 24 de febrero de 2025 por US$ 1.245 millones. La transacción reunió a Personal y Movistar bajo un mismo grupo y abrió una revisión sobre sus efectos en la competencia.
En junio de 2026, el Tribunal de Defensa de la Competencia impuso condiciones para preservar tres operadores móviles independientes. Según la base utilizada por la autoridad, Claro tenía el 41,8% del mercado, Personal el 33,8% y Movistar el 24,4%. La combinación de las dos últimas habría llevado a Telecom a alrededor del 58%.
La respuesta regulatoria fue exigir la transferencia de seis millones de clientes móviles a un comprador independiente, junto con espectro y acceso a infraestructura. En internet residencial se ordenó desinvertir en 28 localidades de CABA, Buenos Aires, Mendoza, Neuquén y Río Negro, con transferencia obligatoria de la red de fibra de Telefónica en la Capital.
La autoridad ya había aprobado a Metrotel como adquirente. En septiembre también se conoció que utilizaría Tuenti. El hecho relevante de este miércoles suma los términos económicos, las cantidades exactas de clientes y la aceptación de la oferta por Telecom.
Nuevos inversores para un negocio de mayor escala
El desembarco en el mercado masivo coincide con un cambio en el capital de Metrotel. Según publicaciones de LA NACION e Infobae, Nippur Fiber Holdings, vehículo de Luis María Blaquier y Sebastián Caputo, adquirirá el 51%, mientras que Beacon, vinculada al empresario estadounidense Ralph Booth, tendrá el 49%.
El cambio supone la salida de Blackstone y Riverwood, que habían comprado Metrotel en 2017 por US$ 190 millones. Según esas publicaciones, Sebastián Bardengo continuará al frente de la compañía como CEO.
Hasta ahora, Metrotel concentró su actividad en conectividad corporativa y mayorista. Recibir millones de líneas móviles y una cartera de internet residencial le exigirá gestionar un negocio de consumo masivo, con otra escala comercial y operativa.
En el directorio de Telecom, la aceptación de la oferta tuvo el voto favorable de todos los participantes salvo Diego M. Bianchi, quien se abstuvo por considerar que no había contado con información suficiente antes de la reunión. La Comisión Fiscalizadora dejó constancia de la regularidad de las decisiones.
El acuerdo acerca a Metrotel al papel de tercer competidor móvil que busca preservar el regulador. Su puesta en marcha dependerá de la ejecución de los contratos y del traspaso efectivo de clientes y activos. El desafío posterior será convertir esa escala inicial y el acceso a infraestructura en una oferta capaz de competir con Telecom y Claro.