Rescataron un ingrediente que solo se produce en una isla griega y lo transformaron en un negocio en Estados Unidos
Inspiradas en una receta familiar, Demetra y Alexandra Karos dedicaron tres años a desarrollar Dosi Dosi, un cóctel en lata elaborado con mastiha. Su apuesta busca acercar una tradición de más de 2.500 años a nuevos consumidores y hacerse un lugar en el mercado de bebidas listas para tomar.

Cuando eran chicas, Demetra y Alexandra Karos jamás imaginaron que los veranos que pasaban en el pueblo de sus abuelos, en la región griega del Peloponeso, terminarían convirtiéndose en la inspiración para lanzar su propio negocio.

Este año, las hermanas grecoestadounidenses presentaron Dosi Dosi, una marca de cócteles en lata listos para beber (RTD) elaborados a base de mastiha. Su nombre, que puede traducirse como "dosis", tiene un doble significado: hace referencia a las dos porciones de cóctel que contiene cada lata de 200 mililitros y, al mismo tiempo, juega con la costumbre griega de repetir aquello que se disfruta. Detrás de su receta, que cuenta con notas herbales y cítricas, hay una historia profundamente ligada a las raíces familiares.

"La mastiha es un ingrediente que conocemos desde siempre", cuenta Demetra sobre esta particular resina aromática, que se obtiene exclusivamente de los árboles de lentisco que crecen en la isla griega de Quíos.

Dosi Dosi es un RTD basado en mastihas. Foto: Dosi Dosi

La mastiha se utiliza en una amplia variedad de productos, desde cosméticos hasta preparaciones de repostería. Demetra recuerda que su primer contacto con este ingrediente fue a través de un chicle, mientras que Alexandra lo conoció como un licor digestivo que servían en una taberna (un restaurante tradicional) del Peloponeso, cuando todavía era demasiado chica para probarlo. Su consumo forma parte de una tradición similar a la del limoncello en Italia. "Es uno de esos licores que te sirven después de comer cuando estás en Grecia", explica.

Durante su infancia en Minneapolis, Estados Unidos, Demetra y Alexandra crecieron rodeadas de la gastronomía griega. Sus padres habían abierto una taberna donde los cócteles elaborados con mastiha se convirtieron en algunas de las bebidas más populares. "En aquella época, los restaurantes empezaban a incorporar licores griegos a cócteles modernos", recuerdan las hermanas. La inspiración llegó durante un viaje de su madre a Grecia, cuando visitó Atenas junto a sus distribuidores de vino y descubrió las nuevas propuestas de la coctelería local. "Le llamó mucho la atención la creatividad de los bartenders, especialmente a la hora de trabajar con mastiha", explican.

De regreso a Estados Unidos, esa experiencia dio origen al Mastiha Cooler, un cóctel de estilo highball que tenía licor de mastiha, jugo de limón fresco y menta. Aunque el restaurante de la familia Karos cerró en 2019, la bebida siguió formando parte de las cenas y reuniones familiares. Demetra y Alexandra comenzaron a recibir pedidos de sus allegados para que recrearan aquel cóctel que tantos recuerdos despertaba.

Los árboles de mástices son originarios de la isla griega de Quíos. Foto: GETTY

"Se convirtió en algo nuestro", cuenta Demetra. Después de preparar innumerables jarras de Mastiha Cooler, las hermanas decidieron ir un paso más allá y desarrollar una versión propia que pudieran envasar y comercializar. El proceso les llevó tres años de pruebas y ajustes, mientras ambas trabajaban a tiempo completo. Finalmente, encontraron el equilibrio de ingredientes que buscaban y dieron forma a Dosi Dosi, su primera apuesta comercial.

Además de presentarse como el primer cóctel griego en lata de Estados Unidos, Dosi Dosi tiene un diferencial en su elaboración: utiliza una base exclusiva de licor de mastiha. Para producirla, la resina se importa directamente desde la isla griega de Quíos y se destila en California, algo que permite mantener el vínculo con el origen del ingrediente y trasladarlo a un formato pensado para el mercado estadounidense.

Ya sea en presentaciones de productos o eventos temporales, las hermanas Karos siempre llevan consigo muestras de resina de mastiha para que los consumidores curiosos y potenciales inversores puedan conocer el ingrediente en su estado natural. Estos encuentros también les permiten contar la historia detrás de una materia prima que se recolecta desde hace 2.500 años y que representa una actividad económica fundamental para la isla griega de Quíos, donde cuenta con una denominación de origen protegida (DOP).

"La gente realmente conecta con la historia", asegura Demetra. Y el interés no se limita a quienes consumen alcohol. "Incluso cuando alguien no toma, podemos explicarle cómo masticar la mastiha en su estado natural o utilizarla en preparaciones de repostería", agrega Alexandra.

Entre quienes se animan a probar Dosi Dosi, las hermanas detectaron que uno de los principales atractivos es precisamente su sabor, diferente al de otros licores más conocidos. "La mayoría de las personas cree que el ouzo es la única bebida espirituosa griega. Cuando descubren que esto es algo distinto, se entusiasman mucho", explica Alexandra. Según la emprendedora, la mastiha tiene un perfil de sabor capaz de conquistar a una variedad mucho más amplia de consumidores.

A ese interés se suma una tendencia de consumo que combina nuevas experiencias gastronómicas, sabores internacionales y el deseo de conectar con otras culturas a través de los viajes. En ese escenario, las hermanas buscan posicionar su producto como una alternativa sencilla para descubrir la tradición de los licores griegos. 

"Dosi Dosi es una forma moderna y accesible de acercarse a las bebidas espirituosas de Grecia", sostiene Demetra. Y concluye: "Si te da curiosidad, no necesitás comprar una botella de mastiha y después preguntarte qué hacer con el resto".

Así, lo que comenzó como un recuerdo de infancia terminó convirtiéndose en una oportunidad de negocio. Con Dosi Dosi, Demetra y Alexandra Karos buscan llevar una tradición griega de más de 2.500 años al mercado estadounidense, demostrando que, a veces, la inspiración para emprender no está en inventar algo nuevo, sino en encontrar una manera diferente de compartir aquello que siempre formó parte de la propia historia.

Nota publicada originalmente en Forbes.com.