Escrituras en baja y crédito hipotecario rezagado: porqué la venta de inmuebles no despega
En agosto se registraron 6.055 compraventas en CABA, un 4,9% menos que un año atrás. En los primeros ocho meses del año acumulan una baja del 2,3%. El dato que marca el mayor contraste es el financiamiento: las escrituras con hipoteca retrocedieron casi 34% en el acumulado.

Belén Fernández Subeditora

El mercado inmobiliario porteño no logra despegar. En agosto, la cantidad de escrituras de compraventa cayó 5% interanual, mientras que el crédito hipotecario volvió a mostrar un retroceso mucho más pronunciado.

Según los datos del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires, en agosto se registraron 6.055 escrituras de compraventa, frente a las 6.370 del mismo mes de 2025. El monto total involucrado, en cambio, creció 4,8% y alcanzó los $1.098.513 millones.

Respecto de julio, la actividad prácticamente no se movió: las escrituras aumentaron apenas 0,1%, desde las 6.051 operaciones registradas el mes anterior.

El acumulado de los primeros ocho meses del año muestra una foto similar. Entre enero y agosto se concretaron 41.583 compraventas, un 2,3% menos que en igual período de 2025. Es una diferencia acotada que, al mismo tiempo, muestra que el mercado todavía no consigue superar los niveles del año pasado.

El crédito, el gran pendiente

La mayor diferencia aparece cuando se mira el componente hipotecario. En agosto se formalizaron 1.059 escrituras con hipoteca, un 20,8% menos que las 1.338 registradas un año atrás.

En el acumulado de enero a agosto, el número llega a 6.170 operaciones, contra 9.341 en el mismo período de 2025. La caída alcanza así casi 34% interanual.

Escrituras con hipoteca . (Gentileza Colegio de Escribanos porteño)

El contraste es relevante: mientras el mercado general acumula una baja relativamente moderada, el financiamiento bancario todavía se encuentra bastante por debajo del nivel que había alcanzado un año atrás.

Las operaciones con hipoteca representaron alrededor del 17,5% del total de escrituras de agosto, frente a aproximadamente 21% en agosto de 2025.

Para Magdalena Tato, presidenta del Colegio de Escribanos porteño, los datos muestran que el mercado mantiene una base de actividad sólida. "Agosto dejó 6.055 escrituras, un número que sitúa al mes entre los cinco mejores agostos de los últimos 28 años", señaló.

La escribana también puso el foco en la diferencia entre ambos mercados: "El mercado opera prácticamente al mismo nivel que el año pasado, pero las hipotecas acumulan en ocho meses una caída del 34% respecto de 2025".

"Los cambios que se dieron con los créditos hipotecarios, anunciados por el Gobierno, se van a ver reflejados recién en el primer trimestre del año que viene. Este año vamos a seguir con números muy contenidos", explicó por su parte, Nancy Vieytes presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina (CIA).

Los precios de real estate están congelados (Creada con IA)

El valor de las operaciones

El monto promedio de las compraventas también aporta otra señal. En agosto alcanzó los $181.422.612, equivalentes a US$119.270 al tipo de cambio oficial promedio.

El valor medio aumentó 10,3% interanual medido en pesos, aunque cayó 2,7% en dólares. Es decir, el incremento del monto total de las operaciones no estuvo acompañado por un aumento del valor promedio expresado en moneda estadounidense.

Con estos números, el mercado porteño llega al último tramo de 2026 con una dinámica de compraventas que se mantiene relativamente estable, pero con un componente clave todavía ausente: el crédito hipotecario no recuperó el volumen que tenía un año atrás.

Desde el Colegio, Tato considera que esa diferencia abre espacio para una eventual expansión de la actividad si el financiamiento logra ganar participación. "El mercado tiene margen real de crecimiento, y cada mejora en el acceso al financiamiento se va a traducir de manera directa en más escrituras", sostuvo.

El desafío, entonces, no parece ser solamente recuperar el volumen de operaciones, sino conseguir que el crédito vuelva a convertirse en un motor relevante de la compraventa de propiedades.