Durante años, Tina Zwolinski recorrió la ruta hacia Allendale, Carolina del Sur, bajo el intenso calor del verano. En el trayecto pasaba cerca de una planta de Mercedes-Benz y de una cadena de proveedores vinculada a Boeing, donde los salarios iniciales rondaban los US$ 50.000 anuales. Muchos de esos puestos ofrecían capacitación técnica gratuita y no exigían un título universitario. Sin embargo, a pocos kilómetros, buena parte de la población de Allendale seguía marcada por la pobreza generacional. Los empleos estaban cerca, pero sus habitantes muchas veces ni siquiera sabían que esas oportunidades existían.
Esa brecha entre la oferta de empleos bien remunerados y quienes podían acceder a ellos dio origen a Skillionaire Games, el proyecto que Zwolinski creó para acercar esas oportunidades laborales a nuevas generaciones.
Antes de impulsar la iniciativa, Zwolinski pasó 25 años al frente de una agencia de branding especializada en desarrollo de la fuerza laboral, una experiencia que le permitió detectar el problema en primera persona. "Realmente fue ese trabajo, durante años, ver todos esos excelentes empleos y oportunidades que la industria tenía para ofrecer, pero tener dificultades para transmitirlo a la siguiente generación", dijo. Para la ejecutiva, la dificultad no estaba en los jóvenes, sino en la desconexión entre las empresas que buscaban talento y las personas que desconocían las oportunidades disponibles.
Allendale fue una primera señal de que existía una desconexión entre los empleos disponibles y quienes podían acceder a ellos. La segunda apareció dentro de la propia familia de Zwolinski. Su hijo, adoptado en Perú, llegó a la escuela secundaria y tuvo que decidir su futuro profesional en un segundo idioma, a través de sistemas que pueden resultar complejos incluso para adultos con dominio fluido del inglés. "Si él tiene dificultades, todos las tienen, especialmente quienes tienen problemas con el idioma o no cuentan con un tutor o padre que los ayude", comentó.
A partir de esa experiencia, Zwolinski puso la mirada en un espacio que ya concentra buena parte de la atención de los más jóvenes: los videojuegos. Entre el 80% y el 90% de la Generación Z y la Generación Alfa juega de manera habitual, un dato que resultó determinante para pensar otra forma de acercar oportunidades laborales.
La propuesta llegó entonces a Dustin Hendrickson, ingeniero y exdesarrollador de Blizzard, quien creció en un pequeño pueblo de Kansas de apenas 1,5 kilómetros de ancho y que él mismo describe como "la viva imagen" de la falta de acceso y del desconocimiento sobre los empleos disponibles. Cuando conoció el proyecto de Zwolinski, dijo que le "inspiró profundamente" y se incorporó como vicepresidente de ingeniería.
El resultado fue Skillionaire Games, una plataforma de videojuegos gratuitos online que permite a los estudiantes experimentar cómo es un trabajo antes de tomar una decisión sobre su futuro. Cada juego corresponde a un sector específico y adapta la experiencia según la ubicación del usuario: muestra el centro de formación técnica más cercano, las empresas que buscan personal y los programas de capacitación o aprendizaje disponibles en la zona. La propuesta se aleja de los tradicionales tests de orientación vocacional y apuesta por una simulación interactiva de distintas tareas y profesiones.
El trabajo, antes de elegirlo
Los juegos recrean tareas y situaciones reales de distintos trabajos para que los estudiantes puedan probar cómo es cada actividad en la práctica. En Maker Mojo, por ejemplo, los jugadores atraviesan áreas como I+D, producción y sostenibilidad, y ponen a prueba las habilidades que las empresas industriales buscan en quienes recién ingresan al sector. En Healing Agent, centrado en la industria de la salud, la experiencia comienza con pasos básicos del trabajo cotidiano: colocarse el traje y los guantes, y lavarse las manos antes de avanzar al primer nivel.
Cada experiencia cambia según la ubicación del jugador. En Carolina del Sur, por caso, la plataforma puede mostrar el instituto técnico situado a ocho kilómetros, las compañías que tienen búsquedas laborales abiertas en la zona y las prácticas disponibles para postularse durante esa misma semana. "Así, ahora pueden crear una narrativa que les permita conversar", explicó Zwolinski. A su vez, el equipo de Hendrickson analiza la forma en que juega cada estudiante y contrasta sus resultados con estándares de la industria, lo que permite identificar las habilidades y áreas en las que cada participante obtiene un mejor desempeño.
Cada juego adapta a la ubicación del estudiante. En Carolina del Sur, por ejemplo, la plataforma puede indicar cuál es el instituto técnico más cercano, qué empresas buscan personal en la zona y qué prácticas o capacitaciones tienen vacantes disponibles.
"Así, ahora pueden crear una narrativa que les permita conversar", explicó Zwolinski. Además, el equipo de Hendrickson analiza el desempeño de cada jugador y lo compara con los estándares de la industria para identificar en qué tareas o habilidades obtiene mejores resultados.
Para Zwolinski, la falta de contacto con este tipo de oportunidades puede condicionar las decisiones laborales de los jóvenes. Sin esa información, sostuvo, muchos estudiantes "acaban en un trabajo mal pagado después de la secundaria o abandonan los estudios".
Los números detrás de la jugada
En Georgia, el 58 % de los jóvenes y adultos que probaron el juego de manufactura ingresó luego al sitio web oficial de empleos del sector en el estado, mientras que el 28 % abrió una cuenta para recibir alertas sobre programas de aprendizaje. En Carolina del Sur, el 80 % de quienes comenzaron sin conocimientos sobre ciencias biológicas pudo explicar en apenas diez minutos a qué se dedica esa industria. El impacto también llegó a las decisiones académicas: un estudiante de secundaria optó por una especialización en manufactura avanzada para la preparatoria después de jugar Maker Mojo.
El alcance, además, trascendió a los propios jugadores. Un estudiante de Carolina del Sur ganó un premio Skillionaire en un minijuego de soldadura y le contó a su padre, que tenía un empleo mal pago, sobre las oportunidades del oficio y el costo de la capacitación. "Empezábamos a ver este efecto dominó generacional", dijo Zwolinski, "los jóvenes están entusiasmados, entienden la industria y ahora animan a sus padres", completó. Meses después, una situación similar se repitió con una madre y su hija dentro del sector de las ciencias biológicas.
Skillionaire Games cuenta ahora con más de 40.000 jugadores en Carolina del Sur, Georgia y la región de Inland Empire, en California, y este mes desembarcará en Seattle y New Haven. El acceso sigue siendo gratuito para las escuelas y se financia mediante acuerdos con la industria y la educación superior.
Los socios que apuestan pronto
El crecimiento de Skillionaire también se apoyó en socios que confiaron en el proyecto desde sus primeras etapas. Aimee Redick, de Upstate SC Alliance, "creyó en Skillionaire cuando aún era una idea", un respaldo que facilitó el acceso a contactos dentro del mercado laboral y una mayor exposición en medios. La Dra. Carol Tsushima, de Workforce SBCSS, financió los primeros juegos de capacitación laboral de la compañía destinados a estudiantes de Inland Empire, mientras que Erin Ford, de SCbio, identificó el potencial de los videojuegos para atraer talento al sector de las ciencias biológicas y colaboró en el desarrollo de Rad Lab.
HP fue la incorporación más reciente a ese grupo de aliados y su participación fue más allá del financiamiento. Skillsgapp ingresó al HP Future of Work Accelerator, un programa que respalda a empresas orientadas a reducir la distancia entre las habilidades de los trabajadores y las competencias que buscan los empleadores.
El paso por el programa terminó de darle forma a Skillionaire, el nombre por el que el equipo ya había apostado, aunque todavía faltaba convertirlo en una propuesta con mayor alcance. "Esto es lo que visualizamos, y están dirigidos al cien por cien por cien por los Skillionaires", dijo Zwolinski. El vínculo con HP también abrió nuevas oportunidades para avanzar en alianzas corporativas y proyectos de impacto social, además de cambiar la manera en que la empresa presenta su historia, con la teoría del cambio como eje narrativo.
"Nos enseñaron a usar la teoría del cambio como narrativa, y luego a contar nuestros datos, a contar nuestras poderosas historias de impacto a través de esa narrativa", sostuvo Zwolinski. El equipo de Skillionaire define aquella experiencia como "un punto de inflexión". Ahora, ese impulso se traslada a Seattle, donde la compañía prepara experiencias dirigidas a jóvenes en torno al lanzamiento global de HP One HP, junto con organizaciones como YMCA.
Taneshia Williams, vicepresidenta de Desarrollo de Producto y Juegos, fue la primera integrante de su familia en llegar a la universidad. "Mi madre y algunos profesores creyeron en mí desde pequeña y me enseñaron a confiar en mis capacidades, a seguir mi curiosidad y a arriesgarme", comentó.
Ese camino la llevó al Instituto Tecnológico de Georgia y, más tarde, a Skillionaire, donde trabaja con el objetivo de que "más personas reconozcan de lo que son capaces, crean en su potencial y se sientan empoderadas para forjar su propio camino", sostuvo.
Acortando la distancia
La idea que guía a Skillionaire parece sencilla, aunque a su fundadora le tomó años llegar a ella: en lugar de aumentar el volumen de una campaña, hay que facilitar el acceso a las oportunidades. La propuesta consiste en acercar esas opciones a espacios que los jóvenes ya conocen y utilizan, como el teléfono, el aula o los videojuegos, y mostrarles allí caminos laborales que quizá nunca habían considerado. Para descubrir si la soldadura puede convertirse en una vocación, por ejemplo, un folleto ofrece menos que la posibilidad de experimentar de primera mano cómo funciona ese oficio.
Skillionaire también desarrolla paneles de control que permiten a los profesores consultar en tiempo real el avance de sus alumnos, mientras que los padres reciben actualizaciones sencillas sobre las actividades que sus hijos exploraron durante el día. La compañía proyecta ahora crear una comunidad permanente que también funcione como red de apoyo: si un Skillionaire pierde su empleo, podrá comunicarlo y buscar nuevas oportunidades dentro del ecosistema. Zwolinski considera que, ante los cambios que la inteligencia artificial provoca en el mercado laboral, capacidades como la ética de trabajo, el trabajo en equipo y la precisión podrán trasladarse entre distintas industrias y ocupaciones.
Incluso ocho kilómetros pueden convertirse en una barrera cuando separan a una persona de una oportunidad laboral. Skillionaire construyó su propuesta alrededor de una meta concreta: reducir esa distancia y acercar a más personas a empleos que, muchas veces, desconocían que estaban a su alcance.
*Este artículo fue publicado originalmente por Forbes.com