El fenómeno climático vuelve a ubicarse en el centro de las expectativas del campo argentino y de las perspectivas cambiarias del país. Si las condiciones de humedad favorecen a los cultivos de verano, la producción de soja y maíz podría beneficiarse y ampliar la oferta exportable. Sin embargo, el resultado dependerá de la distribución de las precipitaciones y de que los excesos hídricos no afecten los rendimientos ni las labores agrícolas. En paralelo, el desempeño del sector será relevante para la oferta de divisas y las posibilidades de acumulación de reservas del Banco Central de la República Argentina (BCRA).
Según las estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la cosecha total de granos podría alcanzar los 155,8 millones de toneladas en la campaña 2026/27. El volumen sería inferior a los 172,4 millones registrados en el ciclo anterior, pero se convertiría en el segundo más elevado de la historia agrícola argentina, de acuerdo con las proyecciones de la entidad.
La estimación contempla una producción de 67,5 millones de toneladas de maíz, 47,8 millones de soja y 21 millones de trigo. Si se mantienen las perspectivas productivas y las cotizaciones actuales, las exportaciones de granos, aceites y subproductos podrían sumar US$ 42.200 millones, por encima de los US$ 41.800 millones previstos para la campaña actual.
No obstante, el valor de las exportaciones no equivale directamente a los dólares que ingresarán al mercado cambiario durante un año calendario. La BCR calcula que la liquidación efectiva del sector agroindustrial alcanzaría los US$ 40.000 millones en 2027, lo que representaría el segundo mayor registro histórico, únicamente por detrás de 2022.
La diferencia responde, entre otros factores, a que las exportaciones se contabilizan según el ciclo comercial de cada cultivo, mientras que la liquidación refleja el momento en que los exportadores venden las divisas en el mercado de cambios. Los anticipos y las prefinanciaciones también pueden adelantar parte de esos ingresos.
El Niño cobra protagonismo
Las perspectivas climáticas para el último trimestre de 2026 serán relevantes para determinar cuánto del potencial productivo estimado podrá materializarse.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advirtió sobre la heterogeneidad territorial de los efectos de El Niño y sus posibles consecuencias sobre la actividad agropecuaria. En la Argentina, el desafío será aprovechar la humedad adicional sin que los excesos hídricos comprometan los cultivos.
Pablo San Román, responsable comercial de AnBau Sudeste, explicó que los pronósticos anticipan un evento que podría ser más intenso de lo previsto inicialmente y que sus consecuencias dependerán de cada región.
"Los pronósticos de precipitaciones están de normal a un 30-40% por encima", señaló al referirse al sudeste bonaerense. En otras zonas, como el centro y norte del país, Entre Ríos, Santa Fe y Córdoba, también podrían registrarse lluvias superiores a los niveles habituales, con consecuencias para los cultivos de invierno.
En particular, el trigo y la cebada podrían sufrir por el exceso de humedad, los anegamientos y las dificultades para completar las labores agrícolas. La situación también plantea riesgos para la campaña gruesa, aunque una mayor disponibilidad de agua podría favorecer los rendimientos de soja y maíz si las precipitaciones se mantienen dentro de niveles adecuados.
San Román destacó que algunos análisis históricos estimaron que El Niño puede mejorar los rindes de soja y maíz en torno a un 10% y un 11%, respectivamente, en promedio. "La zona un poquito más beneficiada sería la zona centro y sur de Santa Fe. Lo que sería acá para el sudeste también estaría dentro de ese beneficio; no con ese porcentaje tan alto, pero más o menos igual", relató el ejecutivo.
Sin embargo, advirtió que "el tema contrario que podría afectar a la gruesa es justamente el exceso de lluvia". Las precipitaciones persistentes pueden impedir la siembra por falta de piso, inundar lotes implantados y complicar las tareas de cosecha. Por eso, el resultado dependerá tanto de la cantidad de agua como de su distribución durante el ciclo productivo.
Más dólares en 2027, pero sin acumulación automática de reservas
Las proyecciones de mayores exportaciones alimentan las expectativas de una mayor oferta de divisas en el mercado cambiario.
De acuerdo con la BCR, la liquidación agroindustrial podría alcanzar los US$ 40.000 millones durante 2027, frente a una proyección de US$ 35.200 millones para 2026. La cifra supone un incremento de aproximadamente el 14% interanual respecto de la estimación de septiembre para este año.
La distribución de esos ingresos también será relevante. Según las estimaciones de la entidad rosarina, el segundo trimestre de 2027 concentraría aproximadamente el 33% de la liquidación anual, impulsado por la cosecha gruesa.
La BCR estima que durante ese período ingresarían dólares por un monto 40% superior al del segundo trimestre de 2026. Además, proyecta que el último trimestre de 2026 registre liquidaciones por US$ 9.458 millones, un máximo histórico para ese período, según la estimación de la entidad.
Para el BCRA, una mayor oferta de divisas comerciales podría facilitar las compras de dólares y contribuir a fortalecer las reservas internacionales.
Sin embargo, la cantidad que finalmente pueda comprar el Central dependerá de otros factores. "El ingreso de divisas dependerá no sólo de la producción, sino también de los precios internacionales y del ritmo de comercialización de los productores. Por lo tanto, dado que el impacto neto del fenómeno de El Niño sobre la cosecha todavía no es claro, tampoco nos es posible estimar con precisión cuántos dólares adicionales (o menos) podría generar para el país", relataron desde Criteria.