El riesgo país volvió a superar los 600 puntos por la inflación de Estados Unidos y crece la presión sobre los activos argentinos
El indicador elaborado por JP Morgan subió cinco unidades, hasta los 602 puntos, mientras los bonos soberanos en dólares registraron pérdidas de hasta 1% y el S&P Merval operó en terreno negativo.

El riesgo país argentino volvió a superar los 600 puntos básicos en una jornada marcada por la volatilidad financiera internacional y la preocupación por la persistencia de la inflación en Estados Unidos.

El indicador elaborado por JP Morgan subió cinco unidades, hasta los 602 puntos, mientras los bonos soberanos en dólares registraron pérdidas de hasta 1% y el S&P Merval operó en terreno negativo.

La presión sobre los activos argentinos se produjo luego de la publicación del índice de precios al consumidor (IPC) estadounidense, que modificó las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal (Fed) e impulsó los rendimientos de los bonos del Tesoro norteamericano.

El dato mostró una inflación mensual del 0,6% en septiembre, mientras que la variación interanual alcanzó el 3,7%, por encima del 3,6% esperado y del 3,4% registrado en agosto. Por su parte, la inflación núcleo, que excluye alimentos y energía, avanzó un 0,3% mensual frente al 0,2% previsto y llegó al 2,6% interanual.

La persistencia de los precios reforzó las expectativas de tasas de interés más altas durante más tiempo. "La reacción inicial del mercado está siendo bastante marcada en el mercado de tasas, particularmente en la parte corta de la curva, que muestra subas de 12 puntos básicos entre los bonos de dos a cinco años", comentaron desde Balanz.

La firma también indicó que el mercado incrementó la probabilidad de que la Fed adelante una suba de tasas y comenzó a incorporar entre dos y tres aumentos adicionales durante 2027. Este cambio en las perspectivas monetarias incrementó la cautela de los inversores y volvió a presionar sobre los activos de mercados emergentes, entre ellos la deuda argentina.

En el segmento de renta fija, los bonos Globales en dólares retrocedieron entre 0,3% y 1%. Las bajas fueron encabezadas por el GD46, con una caída del 1%; el GD41, que perdió un 0,78%, y el GD35, con un retroceso del 0,77%.

 

En la bolsa porteña, el S&P Merval cedió un 0,5%, hasta las 2.856.059 unidades. Medido al dólar contado con liquidación (CCL), el índice equivalía a unos USD 1.769, con una caída del 0,6%. Entre las principales bajas se ubicaron IRSA (-2,8%), Banco Macro (-2,2%) y Cresud (-2,1%).

Los ADR argentinos negociados en Nueva York también mostraron mayoría de retrocesos. IRSA y Cresud perdieron alrededor del 3,2%, mientras que Mercado Libre cayó un 2,9%, Grupo Financiero Galicia retrocedió un 2,2% y Banco Macro perdió otro 2,2%. En sentido contrario, YPF avanzó un 1,7%, Telecom Argentina subió un 1,7% y Loma Negra ganó un 1%.

El avance del riesgo país revirtió parcialmente la mejora que había permitido al indicador cerrar el martes en 596 puntos básicos. Aunque había logrado mantenerse por debajo de los 600 puntos durante parte de octubre, la debilidad de los títulos soberanos y el deterioro del escenario internacional volvieron a elevar la prima de riesgo exigida a la Argentina.

En este contexto, Gustavo Ber, economista de Estudio Ber, sostuvo que la lectura negativa de los datos de inflación estadounidenses provocó una reacción inmediata en el mercado de deuda y señaló que "Wall Street responde con cautela".

Durante la rueda, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años llegó a tocar el 5,27%, aunque posteriormente retrocedió hasta el 5,21%, un nivel similar al de la jornada anterior. En paralelo, el fondo cotizado iShares JP Morgan USD Emerging Markets Bond ETF (EMB), que reúne deuda de mercados emergentes denominada en dólares, cedía un 0,2%.

"Esta reacción se traslada a los activos domésticos", observó Ber. El economista explicó que, ante un contexto externo desfavorable, los bonos y las acciones argentinas quedan más expuestos a los cambios en el apetito global por el riesgo.

A la incertidumbre internacional se suma la atención de los inversores sobre la política local y las señales que puedan anticipar el rumbo económico durante el prolongado ciclo electoral que tiene por delante el país. La combinación de ambos factores mantiene bajo presión a los activos argentinos y dificulta la consolidación de una recuperación sostenida del riesgo país.