European Best Destinations eligió las 12 mejores regiones vitivinícolas de Europa para visitar en 2027 después de analizar más de 90 destinos consolidados del continente. La organización evaluó la calidad del vino junto con la experiencia turística, a partir de criterios como patrimonio, diversidad de uvas, gastronomía, hospitalidad, sostenibilidad, paisaje y accesibilidad.
Europa cuenta con más de 250 regiones vitivinícolas reconocidas, desde nombres históricos como Burdeos y Borgoña hasta zonas de clima fresco que ganaron visibilidad internacional en los últimos años. La selección final reúne 12 destinos que, según el estudio, mejor combinan la producción de vino con la cultura, la naturaleza y el turismo.
1. Štajerska, Eslovenia
- Puntuación de la región vitivinícola: 19,5/20
- Índice de experiencia de excelencia vinícola: 9,8/10
Štajerska es la principal región vitivinícola de Eslovenia. El paisaje está marcado por colinas cubiertas de viñedos, bodegas familiares y variedades locales. En Maribor, además, crece una planta de uva de más de 450 años, considerada la más antigua del mundo.
Uno de los paisajes más conocidos de la zona se encuentra en Špičnik, donde una ruta entre viñedos dibuja una curva en forma de corazón. Más al este, en Jeruzalem, las pendientes soleadas favorecen la producción de vinos blancos como los elaborados con la uva Šipon. En Haloze, las plantas de uva crecen sobre pendientes pronunciadas y todavía se aprecian los tradicionales klopotci, estructuras de madera utilizadas históricamente en los viñedos.
La tradición vitivinícola también se refleja en sus bodegas. En Ptuj se conserva una botella de 1917, considerada el vino más antiguo de Eslovenia. Gornja Radgona produjo el primer espumante del país en 1852 y, en Meranovo, funcionó desde 1832 la primera escuela de viticultura de Estiria.
Dónde alojarse: Herga Wine Estate, en Jeruzalem, ofrece habitaciones sobre su histórica bodega y vistas a los viñedos de los alrededores.
2. Langhe-Roero-Monferrato, Italia
- Puntuación de la región vitivinícola: 18,8/20
- Índice de experiencia de excelencia vinícola: 9,7/10
Langhe-Roero-Monferrato, en el noroeste de Italia, es una de las grandes zonas vitivinícolas del Piamonte y forma parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO. El paisaje combina viñedos, campos de avellanos, pueblos medievales y castillos. De esta región provienen algunos de los vinos italianos más conocidos, como Barolo y Barbaresco, ambos elaborados con uva Nebbiolo. También se producen variedades como Barbera, Dolcetto y Moscato.
El vino está muy ligado a la cocina local. Entre los productos más representativos se encuentran las trufas blancas de Alba, las avellanas y los quesos del Piamonte. A eso se suman las formaciones rocosas de Roero y las históricas bodegas subterráneas de Canelli, excavadas bajo tierra y conocidas como Cattedrali Sotterranee.
Dónde alojarse: Casa di Langa ofrece una estadía contemporánea entre viñedos. Otra opción es Castello di Guarene, ubicado en un castillo restaurado del siglo XIX en Roero.
3. Ribeira Sacra, España
- Puntuación de la región vitivinícola: 18,5/20
- Índice de experiencia de excelencia vinícola: 9,6/10
En Ribeira Sacra, en Galicia, los viñedos crecen sobre terrenos muy empinados junto a los ríos Sil y Miño. Como hay poco espacio plano, las plantas de uva se cultivan en pequeñas franjas escalonadas construidas sobre las pendientes, una característica que define el paisaje de la región.
La Mencía, una variedad de uva tinta típica de la zona, es la principal protagonista. Con ella se elaboran vinos aromáticos cuyo perfil está marcado por la altura de los viñedos y por los terrenos ricos en pizarra, una roca muy presente en la región. Monasterios históricos, pequeñas bodegas, paseos por ríos y senderos entre los viñedos completan la propuesta.
El aeropuerto de Santiago de Compostela es el principal punto de llegada para quienes quieren recorrer la zona.
Dónde alojarse: el Parador de Santo Estevo funciona en un antiguo monasterio con vistas a Ribeira Sacra. Otra opción es el Parador de Monforte de Lemos, dentro del histórico complejo de San Vicente do Pino.
4. Kamptal, Austria
- Puntuación de la región vitivinícola: 18,2/20
- Índice de experiencia de excelencia vinícola: 9,4/10
Kamptal, en la Baja Austria, combina una larga tradición vitivinícola con bodegas modernas y una gastronomía estrechamente ligada al vino. Sus dos uvas más representativas son Riesling y Grüner Veltliner, con las que se elaboran algunos de los vinos blancos más característicos de la región.
Alrededor de Langenlois, uno de los principales centros vitivinícolas de Austria, conviven antiguas bodegas familiares con otras de arquitectura contemporánea. El viñedo Heiligenstein es conocido por sus Riesling, mientras que la Grüner Veltliner se adapta mejor a las zonas más cálidas.
La región también es ideal para recorrer los viñedos a pie y visitar bodegas. Otra parada típica son los Heurige, tabernas tradicionales donde los productores sirven sus propios vinos, acompañados de comida local.
Dónde alojarse: Vierzigerhof, un pequeño hotel histórico administrado por una familia en el centro de Langenlois.
5. Chianti Rufina, Toscana, Italia
- Puntuación de la región vitivinícola: 18/20
- Índice de experiencia de excelencia vinícola: 9,4/10
Chianti Rufina es una pequeña zona vitivinícola ubicada al noreste de Florencia, en un sector montañoso donde los viñedos se acercan a los Apeninos.
La altura y las temperaturas más frescas favorecen a la Sangiovese, la principal uva tinta de la región. En esta zona, se producen vinos con buena acidez, aromas definidos y una estructura más marcada. La zona de Pomino y fincas históricas como Castello di Nipozzano forman parte de una tradición vitivinícola que se mantiene desde hace siglos.
El paisaje combina viñedos, olivares y pueblos construidos sobre las colinas, junto con propuestas de cocina toscana y alojamientos rurales. Además, su cercanía con Florencia permite incorporar fácilmente una visita a la capital de la Toscana al mismo viaje.
Dónde alojarse: Agriturismo Colognole Chianti Rufina Firenze Toscana ofrece habitaciones, departamentos y villas en una finca vitivinícola de 650 hectáreas, además de visitas a los viñedos, degustaciones y un restaurante.
6. Sancerre y Pouilly-Fumé, Francia
- Puntuación de la región vitivinícola: 18/20
- Índice de experiencia de excelencia vinícola: 9,2/10
Ubicadas frente a frente, sobre orillas opuestas del río Loira, Sancerre y Pouilly-Fumé están entre las regiones vitivinícolas más reconocidas de Francia. Sancerre es conocida por sus vinos frescos y aromáticos. Pouilly-Fumé, en cambio, suele producir vinos con notas minerales y ligeramente ahumadas, características asociadas a los terrenos ricos en piedra caliza y roca.
El paisaje está marcado por viñedos, pequeños pueblos en las colinas y bodegas familiares. La zona también permite recorrer caminos con vistas al Valle del Loira y acompañar los vinos con quesos de cabra locales y platos tradicionales.
Dónde alojarse: Les Hauts de Sancerre ofrece alojamiento en lo alto de la localidad. Le Panoramic, por su parte, es un hotel cuatro estrellas entre viñedos, con vistas panorámicas y pileta al aire libre.
7. Etna, Sicilia, Italia
- Puntuación de la región vitivinícola: 18/20
- Índice de experiencia de excelencia vinícola: 9,2/10
Pocas regiones vitivinícolas de Europa tienen un entorno como el del Etna. Los viñedos crecen sobre las pendientes del volcán activo de Sicilia, en terrenos formados por lava oscura y antiguas terrazas de piedra.
La Nerello Mascalese es una de las principales uvas tintas de la zona y da lugar a vinos elegantes y con buen cuerpo. La Carricante, en cambio, se utiliza para blancos frescos, con una acidez marcada y sabores asociados a los suelos volcánicos. Los cultivos se distribuyen principalmente en los sectores norte, este y sur del Etna.
La experiencia se completa con pueblos históricos, plantaciones de cítricos y un paisaje dominado por el volcán. La región permite combinar visitas a pequeñas bodegas con caminatas por el Etna y una cocina influenciada tanto por el interior montañoso de Sicilia como por el Mediterráneo.
Dónde alojarse: Monaci delle Terre Nere, una antigua finca vitivinícola de lujo sobre las laderas del Etna, rodeada por viñedos y paisajes volcánicos.
8. Saumur y Anjou, Francia
- Puntuación de la región vitivinícola: 17,9/20
- Índice de experiencia de excelencia vinícola: 9,3/10
Saumur y Anjou, en el Valle del Loira, combinan viñedos, castillos y formaciones de piedra caliza junto al río. El paisaje está marcado por paredes de roca clara y pequeñas localidades distribuidas a lo largo de la región.
La Cabernet Franc es una de las principales uvas tintas y da lugar a vinos elegantes, mientras que la Chenin Blanc se utiliza para estilos muy distintos, desde blancos secos y frescos hasta espumantes y vinos dulces.
En Saumur, antiguas canteras excavadas en la piedra caliza fueron reutilizadas como bodegas subterráneas. La zona también se puede recorrer en bicicleta a lo largo del Loira y permite conocer pueblos con viviendas construidas directamente en la roca, además de castillos y restaurantes a orillas del río.
Dónde alojarse: Château de Beaulieu, un pequeño castillo a orillas del Loira con vistas a los viñedos, jardines y una pileta climatizada cerca del centro histórico de Saumur.
9. Wachau, Austria
- Puntuación de la región vitivinícola: 17,8/20
- Índice de experiencia de excelencia vinícola: 9,3/10
La ruta de Wachau acompaña el curso del Danubio entre viñedos cultivados en terrazas, pueblos medievales y plantaciones de damascos.
Las principales uvas de la región son Grüner Veltliner y Riesling, con las que se elaboran vinos blancos frescos y de sabor definido, muy ligados a las características del terreno.
La zona puede recorrerse a pie o en bicicleta, con paradas en bodegas históricas y en pequeños pueblos. También son típicos los Heuriger.
Dónde alojarse: Hotel Schloss Dürnstein, un hotel cinco estrellas instalado en un castillo con vistas al Danubio.
10. Valle de Aosta, Italia
- Puntuación de la región vitivinícola: 17,6/20
- Índice de experiencia de excelencia vinícola: 9,1/10
La región vitivinícola más pequeña de Italia también es una de las más particulares. En el Valle de Aosta, los viñedos crecen a gran altura sobre las pendientes de los Alpes. Entre las uvas típicas de la zona aparecen Fumin, Petite Rouge y Prié Blanc. El clima fresco de montaña, la altura y el terreno inclinado influyen en la elaboración de vinos con buena acidez y sabores bien definidos.
La experiencia va más allá de las degustaciones. Las pequeñas bodegas de montaña pueden combinarse con caminatas por los Alpes, termas, jornadas de esquí y estadías en pueblos o chalets tradicionales.
Dónde alojarse: La Source, en Saint-Pierre, combina alojamiento rural de cuatro estrellas, un viñedo en funcionamiento y vistas a las montañas.
11. Alentejo, Portugal
- Puntuación de la región vitivinícola: 17,5/20
- Índice de experiencia de excelencia vinícola: 9/10
Alentejo ocupa una gran parte del sur de Portugal y se caracteriza por sus llanuras, campos de alcornoques —los árboles de los que se obtiene el corcho— y pueblos blancos construidos en las colinas.
Los veranos cálidos y secos favorecen uvas típicas de la región como Alicante Bouschet, Aragonez y Antão Vaz, con las que se elaboran tintos intensos y blancos aromáticos.
La zona permite visitar bodegas familiares, probar la cocina local y alojarse en fincas rodeadas de viñedos. También hay hoteles de diseño y propiedades rurales con piletas y vistas abiertas al paisaje del Alentejo.
Dónde alojarse: Herdade da Malhadinha Nova Country House & Spa, una finca vitivinícola de lujo con spa, piletas y un restaurante dedicado a la cocina del Alentejo.
12. Naoussa, Grecia
- Puntuación de la región vitivinícola: 17,2/20
- Índice de experiencia de excelencia vinícola: 8,9/10
Naoussa, en el norte de Grecia, es conocida por la Xinomavro, una uva tinta típica de la región. Con ella se elaboran vinos de sabor intenso, buena acidez y aromas que evocan frutos rojos, hierbas y especias.
Los viñedos crecen sobre las pendientes del monte Vermio y conviven con plantaciones de duraznos y cerezos, pueblos de piedra y sitios vinculados a la antigua Macedonia. La zona permite visitar bodegas familiares, probar platos locales en tabernas tradicionales y sumar caminatas por la montaña. El vino forma parte de una identidad muy ligada al paisaje y a la historia del norte de Grecia.
Dónde alojarse: Hotel Palea Poli, una antigua fábrica de seda restaurada en Naoussa, cerca de las bodegas locales y del monte Vermio.
*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.