Liderar sin tener todas las respuestas: por qué hacer buenas preguntas puede ser una habilidad clave
Dos libros recientes cuestionan la obsesión por la certeza y muestran cómo la ciencia del comportamiento y el pensamiento crítico pueden mejorar la toma de decisiones. Casos como los de MetLife y Lego sirven para ilustrar ese enfoque.

Dos nuevos libros sobre liderazgo plantean que hacer mejores preguntas, reconocer lo que no se sabe y revisar las propias certezas puede ayudar a tomar decisiones más acertadas en las empresas. A partir de investigaciones en ciencia del comportamiento y pensamiento científico, sus autores cuestionan la idea de que un buen líder debe tener siempre todas las respuestas.

Durante un tiempo, la ciencia del comportamiento perdió parte del protagonismo que había ganado a comienzos de este siglo. Uno de los conceptos más difundidos fue el nudging, que busca orientar decisiones mediante cambios sutiles en la forma en que se presentan las opciones. Ahora, ese enfoque vuelve a aparecer en libros de negocios centrados en el costado humano de la gestión.

Uno de ellos es Leadership Intelligence, de Caroline Webb, exsocia de la consultora McKinsey & Co. y actual coach de liderazgo. El libro recurre a la neurociencia, la psicología y la economía conductual para explicar por qué las personas piensan, sienten y actúan de determinada manera. 

Webb sostiene que ese enfoque puede ayudar a resolver situaciones para las que los cursos tradicionales de estrategia o finanzas no siempre ofrecen respuestas. A lo largo de 21 capítulos aborda temas como la toma de decisiones, el manejo de situaciones complejas, los cambios en las formas de trabajo, la devolución a los equipos y la resiliencia.

Reconocer lo que uno no sabe

La experiencia de Michael Roberts muestra cómo una carrera construida desde otra disciplina puede cambiar la forma de tomar decisiones. (Foto: Pexels)

Entre los casos que Webb analiza aparece el de Michael Roberts, director de marketing de MetLife, a quien describe como un líder especialmente consciente de lo que sabe y de lo que todavía necesita aprender. Según la autora, Roberts desarrolló la capacidad de detectar esas limitaciones y buscar información o ayuda para compensarlas. No se trata, sostiene, de una habilidad innata, sino de algo que fue construyendo desde joven, después de dejar una carrera como cantante de ópera para ingresar al mundo empresarial.

Roberts sostiene que llegar desde afuera de ese ambiente le permitió detectar cuestiones que colegas con mayor experiencia pasaban por alto. Con el tiempo intentó conservar esa mirada incluso mientras avanzaba profesionalmente.

La importancia de cuestionar las propias certezas también ocupa un lugar central en The Scientific Mindset, el nuevo libro del profesor de Harvard Business School Stefan Thomke, que será publicado próximamente. La obra cuestiona algunas conductas frecuentes entre los líderes, como el exceso de confianza, la dependencia de la intuición y la idea de que admitir que no se conoce una respuesta puede interpretarse como una señal de debilidad.

Las preguntas que ayudaron a revisar Lego

Uno de los ejemplos que utiliza Thomke es el de Lego y la llegada de Jorgen Knudstorp como CEO en 2004. Al asumir, comenzó a revisar los sistemas de la compañía a partir de preguntas sencillas pero incómodas, como "¿Esto es cierto?" y "¿De verdad creemos en esto?".

El caso de Lego muestra cómo una revisión interna puede detectar errores que durante años se atribuyeron a factores externos. (Foto: Smith Collection/Gado/Getty Images)

Ese proceso llevó a la dirección a concluir que varios de los problemas de Lego no se explicaban únicamente por factores externos, como los tipos de cambio, el mal tiempo o el final de determinados acuerdos de marketing. Según Thomke, una parte importante también estaba relacionada con la forma en que la propia empresa había reaccionado frente a esos cambios.

La revisión también obligó a preguntarse qué era lo que realmente definía a Lego. Para encontrar una respuesta, la compañía escuchó a sus seguidores y analizó qué elementos valoraban de sus productos. Uno de ellos eran las instrucciones, que permitían que cualquier persona pudiera construir modelos complejos paso a paso.

Knudstorp también destacó la necesidad de escuchar a los empleados. "Cuando muchos de nosotros asumimos un nuevo puesto directivo, pensamos: ‘Conseguí este trabajo, así que debo ser brillante’ o ‘Me lo merezco’. Pero no es así", sostuvo. Para el ejecutivo, la autoridad debía construirse con escucha y apertura. "Hay que ganárselo escuchando atentamente y con una actitud abierta. Y, por cierto, si les decís a las personas que no sabés qué hacer, están dispuestas a ayudarte", agregó.

Los dos libros llegan en un momento en que la inteligencia artificial volvió a poner en discusión cómo se toman decisiones dentro de las organizaciones. Frente a tecnologías cuyo impacto todavía genera interrogantes, las propuestas de Webb y Thomke convergen en una misma idea: cuestionar supuestos y reconocer los límites del propio conocimiento puede resultar tan importante como encontrar una respuesta rápida.

*Esta nota fue publicada originalmente en Forbes.com.