Las corporaciones en busca de la expansión regional: México, el nuevo mercado clave

En un contexto mundial donde el panorama se oscurece porque las variables económicas marcan un rumbo a la crisis y a la recesión, mientras en otras partes del mundo la inflación está golpeando duro y el tipo de cambio de monedas fuertes se deprecia, México no está ajeno. Sin embargo, su economía no los castiga. Más bien, existen grandes oportunidades para el futuro.

La posición geográfica de México es una ventaja competitiva que lo ubica en un punto estratégico. Por su límite y frontera con Estados Unidos, se convierte en el máximo exponente de América Latina, gracias a su salida hacia occidente y también oriente.

Actualmente, es un país con estabilidad macroeconómica, con una fuerte apreciación de la moneda. En paralelo están llevando a cabo diferentes tratados comerciales, que convive con una política fiscal de no incrementar los impuestos y esto consecuentemente beneficia la atracción de inversión extranjera.

Estados Unidos afirma que su mejor opción ya no es China, sino México. Está la oportunidad de dejar de ser "el patio de atrás" del consumidor más grande del mundo para comenzar a ser protagonista. La ruptura de las cadenas de suministro les dejó claro que más vale cerca que lejos. Asia es un territorio lejano, China es un negociador duro al que no le gusta ceder posiciones, con el que las relaciones comerciales se vuelven complejas y los estadounidenses ya se dieron cuenta de que prefieren simplificar sus cadenas de valor.

 

Podemos empezar a notar como muchas compañías que antes estaban instaladas en Asia, hoy tienen la voluntad de instalarse en este país. Esto sería una fuente generadora de empleos, posibilidades para proyectos de emprendimiento y desarrollo. 

Desde hace varios años existe una competencia entre Estados Unidos y China por ocupar un lugar hegemónico en el mundo en lo económico, político y social. Sin embargo, las tensiones que se viven hoy en día entre Washington y Pekín han abarcado cada vez más esferas que únicamente una "guerra comercial".

Por otro lado, podemos mencionar el riesgo operativo que tiene el gobierno de Biden y las empresas norteamericanas al estar atados a la política Cero-COVID de China. Esta situación trajo como consecuencia que se haya ralentizado el comercio internacional y ha puesto en jaque a varias industrias en Estados Unidos y el resto del mundo. Desde el 2020 se ha notado un enorme riesgo de ejecución que se quiere mitigar lo más pronto posible.

Por último un tema de eficiencia en costos. Tras el fuerte crecimiento económico de las últimas décadas, desde hace varios años se ha experimentado un incremento en los costos laborales en China. La regionalización, además de las bondades del T-MEC y de otros acuerdos comerciales que tiene Estados Unidos podrían ayudarle a integrar su industria con países como México de una manera más eficiente.

 

Se vuelve a poner sobre la mesa el concepto de nearshoring, tratando de transferir operaciones comerciales a un país cercano, acortando las cadenas productivas, ante problemas logísticos de transporte y suministro de insumos. La "cercanía geográfica" comprende la relocalización de los centros de producción a sitios inmediatos al consumidor final, con proximidad a las oficinas matrices.  

No es que las multinacionales estén abandonando China en racimo, más bien analizan alternativas que eliminen los riesgos de la lejanía geográfica entre la producción y el consumo de bienes abatiendo costos, ante ello la opción que se les presenta es relocalizar sus plantas. La clave podemos encontrarla en esa combinación de tener un acuerdo comercial como el T-MEC y la cada vez más marcada lejanía entre Estados Unidos y China. 

Por otro lado, en el mundo de las compañías Tech, si bien venimos de un desaceleramiento, todavía los Bancos de Inversión y Venture Capital van a seguir teniendo el foco puesto en la región de Latinoamérica al ser una economía emergente a desarrollar. 

Un ejemplo claro lo podemos ver en la industria particular Fintech. Vemos algunos aspectos hacen que México resulte un país atractivo para la industria de tecnología financiera. En primer lugar está el extendido uso de efectivo; el segundo componente es la baja inclusión financiera. Esto hace del país un lugar para el crecimiento de soluciones en este sector.

México está ante una inmejorable ocasión de potenciar su economía. Para lograrlo tendrá que incentivar el arribo de empresas facilitando la realización de negocios, mejorando la infraestructura y ofreciendo condiciones de seguridad para aquellas industrias que han decidido trasladar sus operaciones a estados con vocación industrial.

En definitiva, el crecimiento, sobre todo en Latinoamérica, refleja grandes mercados que son posibles de explorar. Sin dudas, tanto para las empresas como para los talentos, las oportunidades están vigentes. 


 


* La columna fue escrita por Mauro Lestrange, CEO de High Flow