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Día Mundial del Cáncer de Piel: consejos para prevenir el daño ocasionado por la radiación solar

Valeria Villoldo Dermatóloga (MN 100549)

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Las distintas radiaciones solares abarcan toda la energía radiante proveniente del Sol, incluyendo los rayos UVB, UVA, la luz visible y el infrarrojo que alcanzan la Tierra.

13 Junio de 2024 07.30

Es crucial dejar atrás la idea de que el protector solar solo es necesario en verano. Muchos cánceres de piel, así como manchas, arrugas y envejecimiento prematuro, podrían prevenirse. Debemos reconocer que el daño solar es acumulativo a lo largo de la vida y durante todo el año. Entonces, ¿por qué nos resulta difícil integrar el uso diario del protector solar? 

Para comprender la importancia de la protección solar, es fundamental entender las distintas radiaciones solares. Estas abarcan toda la energía radiante proveniente del Sol, incluyendo los rayos UVB, UVA, la luz visible y el infrarrojo que alcanzan la Tierra. 

Los rayos UVB constituyen aproximadamente el 5% de la radiación UV total y son los principales responsables de las quemaduras solares. Son los que inducen el bronceado y también están asociados con el cáncer de piel. Estos rayos son más intensos en verano y pueden ser atenuados por nubes y cristales. Aunque no causen dolor, no son inofensivos. Tienen la capacidad de penetrar profundamente en la piel, alcanzando las células de la dermis. Generan radicales libres, que pueden causar daños a largo plazo, como envejecimiento prematuro, manchas y alergias al sol, y también están implicados en el desarrollo del cáncer de piel. Los rayos UVA constituyen el 95% de las radiaciones UV que alcanzan la Tierra y están presentes durante todo el año con igual intensidad, incluso en días nublados. Tienen la capacidad de atravesar nubes y cristales. 

No podemos abordar el tema de la piel sin considerar la influencia del sol. Si bien es cierto que el Sol es una fuente vital de energía, la exposición excesiva a la radiación solar puede ocasionar daños tanto a corto como a largo plazo 

Daños a corto plazo: 

● Quemaduras solares: la piel se enrojece debido a un proceso inflamatorio con dilatación vascular. Hay quemaduras de distintos grados incluso pueden generar ampollas. 

● Alergia a los rayos UV: la exposición al sol hace que la piel se enrojezca y se formen manchas rojas con picazón en la zona del pecho, los hombros, los brazos y las piernas. 

● Trastornos de la pigmentación: debido al estímulo de la producción de melanina que conduce a diferentes tipos de manchas oscuras/claras en la piel. 

● Acné: aunque algunos pacientes piensen que el sol les genera mejoría de su acné porque el bronceado disimula las lesiones, el sol provoca la deshidratación de la piel e incluso la piel grasa . Cuando la exposición excesiva al sol seca la piel, las glándulas sebáceas generan una producción excesiva de sebo a modo compensatorio y este exceso de sebo producido tiende a generar imperfecciones. Otro resultado de la desecación de la piel es un engrosamiento de la piel, lo interfiere con el proceso natural de descamación de las células muertas de la piel, e impide que se pueda eliminar el sebo a través de los poros. El resultado es que se forman comedones. 

● Fotosensibilidad: diferentes medicamentos hacen que la piel se vuelva altamente sensible al sol, desarrollando una reacción parecida a las quemaduras por el sol. 
 

Daños a largo plazo: 

● Fotoenvejecimiento: el 80% del envejecimiento de la piel es causado por la exposición solar. Con el tiempo, la exposición al sol provoca una alteración de las fibras de colágeno y elastina (principalmente los UVA) lo que lleva a una pérdida de volumen y elasticidad, así como a la aparición de arrugas acentuadas. También los UVA y UVB generan alteración de la pigmentación con aparición de manchas, tono irregular y dando además a la piel un aspecto opaco y desvitalizado. 

● Cáncer de piel: Aumenta el riesgo de carcinoma de células basales , carcinoma espinocelular y melanoma. Sin embargo, aunque suene grave, si se detecta a tiempo, el 90% de los casos de cáncer de piel pueden curarse. 

Como dermatóloga, aconsejo utilizar un protector solar que cumpla las expectativas de cada persona y principalmente si se va utilizar en el rostro. Estos son algunas recomendaciones: 

1. Buscar un protector solar de amplio espectro de textura agradable y adecuada a la piel de cada paciente para que pueda ser constante en la aplicación del mismo. 

2. Es recomendable colocar la protección unos minutos antes de salir de casa. 

3. El protector solar es el último paso de tu rutina. Primero se limpia, hidrata y luego coloca el protector. 

4. La cantidad para todo el cuerpo es de 30 ml por aplicación. Es mejor ser generoso con la aplicación e intentar hacer una distribución homogénea sin olvidar áreas como orejas y cuello. 

5. Para pacientes con poco cabello lo ideal es un protector solar para el cuero cabelludo. En este caso se pueden beneficiar de los protectores en bruma por la facilidad de aplicación.

6. Reaplicar el protector solar. En la ciudad es ideal cada 2.30, 3 horas. Si estamos en la playa o realizando actividades al aire libre, cada 2 horas. En caso de transpiración o nado, también hay que volver a aplicarlo. 

7. Además de un buen protector solar es importante moderar las horas de exposición solar, evitar las horas pico de 10 a 16 horas. 

8. No olvidemos la importancia de las pantallas físicas. La ropa es una forma de fotoprotección, las telas oscuras protegen mejor que las telas claras , si la tela está seca protege mejor que la mojada. Los sombreros son una forma variable de fotoprotección que depende del ancho del ala, el material y el tejido. Las gafas de sol son una forma de fotoprotección para los ojos que deben contener filtro UV especialmente para UVB, ya que la exposición crónica resulta en la formación de cataratas y cáncer de ojo.

Entendiendo la importancia de proteger la piel La Roche-Posay desarrolló la línea de protectores solares Anthelios. Su protección de amplio espectro es el resultado de más de 25 años de investigación clínica avanzada sobre el cuidado solar y la piel sensible al sol. 
 

*La columna fue escrita por la dermatóloga Valeria Villoldo (M.N.100549) para La Roche Posay.

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