Por años, Perú ha sido sinónimo de historia, cultura milenaria y gastronomía reconocida en el mundo. Pero detrás de su legado ancestral, el país está protagonizando una transformación silenciosa y estratégica: se ha convertido en uno de los destinos más competitivos de América Latina para el turismo de reuniones, congresos, convenciones e incentivos (MICE).
Con una infraestructura moderna, conectividad aérea privilegiada y una oferta cultural única, Perú ofrece un escenario donde los negocios y la experiencia se fusionan. Desde las grandes urbes hasta enclaves naturales, el país demuestra que puede albergar desde una cumbre global hasta un viaje de incentivos diseñado para inspirar.
Un destino preparado para grandes decisiones
Reunirse en Perú te transforma. No es una frase de marketing, sino una constatación: en los últimos años, el país ha sido sede de eventos de escala mundial como la Cumbre de las Américas, la COP20 de las Naciones Unidas, los Juegos Panamericanos Lima 2019 y la Reunión Anual del Banco Mundial y el FMI, que congregó a más de 12.000 delegados de 188 países.
Cada uno de estos eventos consolidó algo más que cifras. Confirmaron que Perú tiene la capacidad logística, tecnológica y humana para albergar los encuentros más exigentes. Lima, Arequipa, Cusco, Iquitos y Paracas reúnen lo mejor de la infraestructura moderna con la riqueza patrimonial y natural que ningún otro país ofrece en el mismo formato.
Lima, la capital que lidera la transformación

En paralelo, Lima avanza hacia una nueva era de conectividad internacional con la próxima inauguración del nuevo Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, cuya expansión transformará al país en un verdadero hub regional. El proyecto incluye una segunda pista de aterrizaje, una nueva torre de control y una moderna terminal de pasajeros que cuadruplicará la capacidad operativa actual, permitiendo atender más de 37 millones de pasajeros al año. Esta infraestructura no sólo fortalecerá el rol de Lima como puerta de entrada a Sudamérica, sino que consolidará al Perú como un eje estratégico para el turismo de reuniones, eventos y convenciones internacionales
Lima también cuenta con una oferta hotelera de primer nivel: más de 10 mil habitaciones en establecimientos de 4 y 5 estrellas y más de 30 mil metros cuadrados disponibles para eventos en hoteles. Cadenas globales como The Westin, Hilton, JW Marriott, Meliá, Swissôtel y Sheraton lideran una industria que crece a dos dígitos anuales.
El emblema de esta infraestructura es el Lima Convention Center, inaugurado en 2015, con una capacidad simultánea para 10.000 asistentes y tecnología de última generación en sus 18 salas modulares. Su ubicación estratégica en el distrito cultural de San Borja -junto al Museo de la Nación y el Gran Teatro Nacional- lo convierte en el principal recinto de convenciones del país.
Pero más allá de los números, Lima ofrece algo intangible: la posibilidad de cerrar acuerdos con vista al Pacífico y extender la experiencia corporativa con la gastronomía que la ha posicionado como una de las capitales culinarias del mundo. En sus calles conviven los templos precolombinos, la arquitectura virreinal y restaurantes con estrellas Michelin. Esa mezcla entre tradición y modernidad es, justamente, lo que más valoran los organizadores internacionales.
Paracas: sostenibilidad y exclusividad frente al mar
A menos de cuatro horas de Lima, Paracas se ha consolidado como el balneario más exclusivo para eventos corporativos. Sus hoteles de lujo -como el Hotel Paracas, A Luxury Collection Resort, el DoubleTree by Hilton o el Aranwa Paracas Resort- combinan salones de alta capacidad con escenarios naturales que superan cualquier centro urbano.
Su oferta de turismo sostenible y experiencias de incentivo es incomparable: paseos en catamarán por la Reserva Nacional, visitas a las islas Ballestas o vuelos sobre las líneas de Nasca. Todo esto en un clima que se mantiene soleado y estable durante todo el año.
Paracas demuestra que el turismo MICE no tiene que limitarse a un salón cerrado. Aquí, los negocios se celebran con la vista puesta en el océano Pacífico, en un entorno donde la sostenibilidad convive con el lujo.

Arequipa: elegancia colonial y tecnología moderna
Conocida como la Ciudad Blanca, Arequipa combina arquitectura colonial, gastronomía de autor y un clima templado que invita a realizar actividades al aire libre. Su centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es hoy escenario de congresos internacionales, festivales académicos y encuentros empresariales.
La ciudad ofrece más de 30.000 metros cuadrados para eventos en hoteles y centros de convenciones. Destacan el Centro de Convenciones Cerro Juli, con 100.000 metros cuadrados de área disponible, y espacios emblemáticos como el Monasterio de Santa Catalina, los Claustros de la Compañía o la Universidad Católica Santa María, ideales para eventos culturales o institucionales.
Arequipa no solo provee infraestructura. Ofrece una narrativa visual y sensorial que ninguna ciudad moderna puede replicar: desde sus volcanes eternos hasta su cocina tradicional, cada detalle genera una experiencia inmersiva que combina la productividad con el disfrute.
Cusco y el Valle Sagrado: donde la historia impulsa el negocio
Hablar de Cusco es hablar del corazón del turismo mundial. Pero en los últimos años, la antigua capital del imperio inca ha ganado también un espacio destacado en el turismo corporativo. Con más de 2.700 habitaciones en hoteles de 4 y 5 estrellas y espacios para eventos de gran escala, el destino ofrece una mezcla única de historia, misticismo y hospitalidad.
Hoteles como el Palacio del Inka, el JW Marriott El Convento Cusco, el Belmond Monasterio, el Tambo del Inka Resort & Spa o el Inkaterra Hacienda Urubamba representan una nueva generación de espacios MICE: propiedades donde cada reunión puede desarrollarse en un entorno de lujo, rodeado de arquitectura colonial o paisajes andinos.
Cusco y el Valle Sagrado de los Incas son también un paraíso para los viajes de incentivo. Desde cenas privadas en sitios arqueológicos autorizados, hasta excursiones en tren de lujo a Machu Picchu o cabalgatas gourmet por las montañas, el destino combina cultura viva, conexión espiritual y exclusividad.

Iquitos, un destino de experiencia y transformación
Iquitos, corazón vibrante de la Amazonía peruana, se presenta como un escenario de exclusividad para quienes buscan un incentivo fuera de lo común. La selva exuberante envuelve cada momento con sus sonidos y aromas, ofreciendo un marco incomparable para el encuentro y la reflexión. Navegar en un crucero de lujo por el majestuoso río Amazonas es más que un traslado: es una experiencia inmersiva que combina confort y aventura, creando el contexto perfecto para integrar equipos de alto rendimiento.
El destino invita a vivir la Amazonía en su máxima expresión: excursiones a comunidades ribereñas, observación de flora y fauna únicas, caminatas por la selva y sesiones de bienestar con enfoque holístico. Todo está diseñado para estimular la conexión con la naturaleza y, al mismo tiempo, con uno mismo. Estas vivencias generan lazos auténticos entre los participantes, impulsando la creatividad, la empatía y el sentido de propósito compartido.
En el segmento MICE, Iquitos representa una alternativa transformadora: un escenario donde la innovación empresarial se une con la sostenibilidad y la introspección, ofreciendo una experiencia que marca un antes y un después para quienes la viven.
Gastronomía y cultura: el alma del turismo corporativo peruano
La gastronomía peruana es un activo estratégico para el segmento MICE. Su diversidad -que va desde la costa hasta los Andes y la Amazonía- ofrece una carta que se adapta a cualquier tipo de evento. Lima y Cusco albergan algunos de los mejores restaurantes del planeta, según The World's 50 Best Restaurants.
Integrar la gastronomía en un evento no es solo un recurso de hospitalidad, sino un elemento diferenciador que convierte una cena de gala en una experiencia cultural completa. A eso se suma una artesanía reconocida internacionalmente, productos orgánicos de exportación (café, cacao, pisco) y una oferta de entretenimiento que abarca desde mercados de diseño hasta festivales de música y arte.

Un país con visión estratégica
Perú no ha dejado su desarrollo al azar. Detrás del crecimiento del turismo MICE hay una política pública sostenida impulsada por PROMPERÚ, que busca posicionar al país como un actor relevante en la industria global de reuniones. La organización trabaja junto a gobiernos locales, cámaras de comercio y operadores especializados para facilitar la logística y el acceso a información confiable para organizadores internacionales.
Su estrategia se basa en cuatro pilares: infraestructura moderna, tanto en recintos como en hoteles y servicios auxiliares; conectividad internacional, gracias a su ubicación geográfica privilegiada; cultura y gastronomía como valor agregado; y hospitalidad y profesionalismo, sello distintivo de la experiencia peruana.
El objetivo es claro: consolidar una marca país asociada al turismo de negocios, capaz de atraer congresos internacionales, impulsar la inversión y proyectar la imagen del Perú como un punto de encuentro global.
Perú, donde cada reunión deja huella
Desde un simposio en Lima hasta una cena privada en el Valle Sagrado, Perú ofrece un escenario en el que los eventos corporativos se convierten en experiencias transformadoras. Es un país donde la historia milenaria dialoga con la innovación, y donde cada encuentro deja una huella profunda en quienes lo viven.
Por su conectividad, su infraestructura y su alma, Perú no solo está listo para competir en la industria MICE. Ya lo está haciendo.