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De inmigrante a empresaria: la argentina que triunfa en el mundo con sus cursos online de makeup y belleza

Eugenia Iglesias

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Andrea Curto llegó a Madrid sin papeles, pero su ingenio la llevó a hacerse un lugar en el mundo del maquillaje. Ahora es empresaria y lidera una academia de formación online con más de 30.000 alumnos en 30 países. "Convertirme en una empresaria exitosa viniendo de una familia humilde demuestra que no importa de dónde vienes, sino a dónde quieres llegar", dice.

02 Julio de 2024 09.36

Andrea Curto, emprendedora argentina residente en Madrid, es la fundadora de TUMAKEUP, una de las academias de formación en belleza más influyentes y pionera en ofrecer cursos online. Hoy tiene más de 30.000 alumnos en 30 países, sin embargo, su historia de transformación de inmigrante a empresaria tuvo muchos desafíos que supo vencer.

Curto llegó a Madrid con un sueño y muy poco dinero. “Mi sueño era venir a trabajar a Europa. Me vine sin un peso y sin conocer a nadie. Incluso estuve tres años sin papeles”, recuerda la empresaria que en Argentina trabajaba como maquilladora en TyC Sports, pero su pasión la llevó a cruzar el Atlántico en busca de nuevas oportunidades.

Al principio, la vida en Madrid no fue fácil. Sin papeles y sin conexiones, Curto tuvo que ingeniárselas para sobrevivir. “Iba los fines de semana al Parque del Retiro con una gorrita, una mantita de colores y pinturas, y les pintaba la cara a los chicos. Los padres me dejaban dinero y eso me alcanzaba para subsistir”, cuenta.

La persistencia de Curto la llevó a dar clases de maquillaje en un centro cultural, y luego en una escuela de maquillaje profesional. “Siempre tuve facilidad para dar clases”, analiza sobre lo que seguramente fue el germen de su camino como emprendedora. Su gran oportunidad llegó cuando apostó todos sus ahorros para tomar un curso que le abrió las puertas para trabajar en la Mercedes Benz Fashion Week de España. “El director de maquillaje y peluquería me llamó para que fuera a trabajar. Fui la primera latina en ese equipo”, recuerda con orgullo.

Este trabajo abrió puertas en televisión, cine y teatro. Curto pasó a ser directora de maquillaje del reconocido Festival de Teatro Clásico de Mérida durante tres ediciones y trabajó en series y películas. En paralelo también abrió su propio estudio –uno en la Gran Vía de Madrid y otro en la calle Goya– y maquillaba a clientas particulares. Sin embargo, la crisis económica de España la llevó de regreso a Argentina, donde decidió reinventarse nuevamente.

El nacimiento de TUMAKEUP

De regreso en Argentina, Curto no terminaba de encontrar su lugar, así que pensó en emprender. “No tenía ganas de volver a empezar maquillando en el barrio. Decidí, entonces, montar una escuela de maquillaje online, porque me gustaba dar clases y, a la vez, no requería una inversión tan grande”, explica. Con un préstamo de US$ 1500 de su padre y viviendo en una habitación en casa de su madre, Curto y su esposo lanzaron TUMAKEUP en 2012, en una época donde los cursos online no eran tan populares y menos cuando se hablaba de profesiones como maquillaje y belleza. “Los dos primeros años fueron súper difíciles. El primer año no vendimos ni un curso, el segundo empezamos a despegar un poquito. Además, yo no era influencer, ni youtuber, ni nada”, recuerda quien hoy tiene un sólido perfil digital y una comunidad de casi 1 millón de seguidores en Instagram, entre su cuenta personal y la de TUMAKEUP.

TUMAKEUP
El año pasado, Andrea Curto lanzó una firma cosmética, APPBEAUTY, que se vende en Estados Unidos.

A pesar de los desafíos iniciales, la pareja apostó por capacitarse y estudiaron marketing, ventas y todo lo necesario para gestionar un negocio online. Luego, volvieron a España, donde montaron su negocio definitivo. “Fuimos los primeros en formación online en belleza. Ahora hay muchas escuelas, pero nosotros fuimos los pioneros”, afirma Curto y recuerda cómo, cuando llegó la pandemia, y muchos profesionales del maquillaje tuvieron que reinventarse, ellos ya estaban sólidos en el campo de la enseñanza digital. “Había gente que todavía no se atrevía a dar el paso de estudiar maquillaje online, pero luego se dieron cuenta de que sí se podía y con buenos resultados. Mucha gente que pudo reinventarse y montar un negocio gracias a haber estudiado maquillaje y hoy son maquilladoras”. 

Con un portfolio de más de 15 cursos, su producto más vendido es el curso “Estrella del Maquillaje”, que implica seis meses de formación profesional. Pero TUMAKEUP no solo enseña maquillaje, sino también marketing, ventas y desarrollo personal. “Enseñamos marketing para que las alumnas puedan hacer un negocio y para que puedan vender en redes sociales”, explica Curto. La academia también ofrece cursos en manicuría, extensión de pestañas y peinado, con la colaboración de profesionales de todo el mundo. Además, cuenta con aval universitario de la Florida Global University, lo que añade prestigio académico a sus programas de formación.

El impacto de TUMAKEUP en la vida de sus alumnas es profundo. “Mi historia de transformación es mi mayor éxito”, dice Curto, y menciona cómo sus cursos permitieron a muchas mujeres crear sus propios negocios y mejorar su autoestima. Curto, que es coach, también planea lanzar talleres de empoderamiento femenino para ayudar a sus alumnas –la gran mayoría mujeres– de forma integral.

Innovación y futuro

El año pasado, la emprendedora lanzó una firma cosmética, APPBEAUTY, que se vende en Estados Unidos y se fabrica en Corea. “Nuestros productos incluyen una colección de sombras de ojos y un bálsamo limpiador que lanzaremos en septiembre”, comenta.

Sin embargo su visión es aún más amplia. “Vamos a abarcar otros sectores del mundo de la belleza para poder dar más formaciones y herramientas a nuestras alumnas”, explica la directora de la empresa donde trabajan 20 personas.

La transformación permanente fue lo que guio a Curto en este camino de maquilladora a emprendedora y creadora de una beauty-tech: “Hoy tengo un equipo, pero al inicio éramos mi marido y yo haciéndolo todo: venta, redes sociales, correcciones de las alumnas y las tutorías. Nos tocó aprender todo”.

Curto atribuye su éxito a la capacidad de transformar desafíos en oportunidades. “Convertirme en una empresaria exitosa viniendo de una familia humilde demuestra que no importa de dónde vienes, sino a dónde quieres llegar”, reflexiona. Su secreto, dice, fue “transformar los desafíos en oportunidades”.

Su consejo para otras emprendedoras es claro: “Podés tener una habilidad, pero si no sabés cómo vender esa habilidad o cómo contarle a la gente lo que estás haciendo, es imposible”. Su idea, a futuro, es convertir su marca en una gran plataforma de formación para la industria de la belleza. 


 

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