Stéphane Garelli: “La guerra comercial está recién en el comienzo”

16 de Mayo de 2019 - Tomás Rodríguez Ansorena

 


El experto en competitividad global hablará la próxima semana en el Foro Argentina Exporta, un encuentro de dos días organizado por el ministerio de Producción y Trabajo sobre las últimas tendencias en el mercado internacional. En esta entrevista da su mirada sobre la competitividad en un mundo marcado por la guerra comercial y explica por qué “las reformas económicas y financieras deben ir de la mano de la cuestión social”.

Profesor Emérito en IMD Business School y la Universidad de Lausanne de Suiza, fundador del World Competitiveness Center, y autor de una vasta obra sobre competitividad y mercados internacionales, Stéphane Garelli es un académico clave para comprender la inserción de las naciones en la economía global. El próximo 23 de mayo disertará en el Foro Argentina Exporta* sobre “El mundo como oportunidad: todo es urgente”.

¿Cómo definiría la competitividad en el siglo XXI?

La competitividad básicamente es cómo los países administran sus recursos y capacidades para crecer y generar prosperidad para sus habitantes. La gran diferencia con el pasado es que las economías se podían reducir a esquemas relativamente simples: tasa de interés, balanza comercial, etc. Con el tiempo se llegó a la idea de que para que un país fuera exitoso, también necesita un gobierno eficiente, desarrollo tecnológico, un buen sistema de educación y sistemas de creación de valor. Todo esto se toma para establecer la relativa competitividad de un país. La próxima semana, en el foto, que trata sobre la exportación, voy a describir las nuevas reglas de la competitividad en mercados internacionales. Y qué está cambiando en el mundo de los negocios, cuál es el impacto de la tecnología y cómo las empresas argentinas podrían competir. Y voy a hablar también sobre el “mindset” para este contexto: capacidades de management, habilidades para ser exitoso en el nuevo mundo.

Históricamente, la competitividad argentina y de muchos otros países fue definida por sus recursos naturales. ¿Eso cambió?

Argentina depende de la exportación de commodities, claramente. Pero si miramos a los países que son realmente exitosos en el mundo, en realidad son muy buenos procesando esos comodities, en la producción de bienes más que en la venta de commodities. Singapur, Hong Kong, Europa del Norte o Suiza, tienen recursos limitados. Se trata de desarrollar el valor agregado de bienes o servicios, mucho más rentables para las compañías que los exportan.

Los últimos años se caracterizaron por una extrema liquidez en el mercado. ¿Qué significa esto para el comercio y el desarrollo de los países?

Es cierto, esa liquidez hace que el acceso al crédito sea más fácil y conveniente, y sobre todo para las compañías, que pueden tomar crédito fácilmente. Una de las consecuencias de esto es la gran cantidad de adquisiciones y fusiones entre mercados y compañías, porque el dinero es prácticamente gratis. El hecho de que las tasas de interés internacionales sean relativamente bajas puede ser bueno si se utiliza para la inversión. Puede ser un problema si solo se lo gasta.

La guerra comercial y algunas expresiones políticas en Europa e incluso Sudamérica, hablan de una suerte de reacción contra la globalización: ¿qué opina de esto?

Creo que es cierto. Yo creo que la guerra comercial entre Estados Unidos y China está recién en el comienzo. Creo que aún si llegaran a un acuerdo en junio, la tensión entre China y Estados Unidos va a definir la economía global de los próximos años. Hay dos temas: los aranceles y, más importante todavía, el acceso a mercados. Porque el incremento en aranceles puede ser trasladado a la cadena y a los clientes. Pero si de repente Estados Unidos cierra su mercado a la importación de autos, nos enfrentamos a un problema. Eso quizás derive en que las compañías produzcan más para su mercado interno que para exportar por la complejidad y el riesgo que podría implicar. Por otro lado, no creo que la “desglobalización” sea una posibilidad. El mucho se ha integrado tanto que cada producto es prácticamente un producto global. Es casi imposible ir hacia atrás en ese sentido. Incluso mirando a China: alrededor del 34% de las exportaciones chinas a los Estados Unidos son productos de compañías americanas instaladas allí. México lo mismo: el 41% en ese caso.

¿La influencia de China seguirá creciendo en América Latina?

Yo creo que sí. Si no me equivoco, China es el segundo socio comercial de la Argentina y lo mismo ocurre con toda la región. China va a ser un actor cada vez más influyente y poderoso, no solo en América Latina sino en África, el Sudeste Asiático y demás. Estoy convencido de que no solo la economía sino la política mundial va a estar definida esencialmente por la relación (o la falta de relación) entre Estados Unidos y China. Europa intentará buscar un lugar en ese escenario, pero siempre como un actor secundario.

La principal exportación argentina es la soja, que actualmente está en el piso de su precio en los últimos 10 años. ¿Qué piensa que va a ocurrir en ese mercado?

Uno de los grandes compradores de soja es China y uno de los grandes productores es Estados Unidos. Así que tenemos que mirar a junio y qué suceda con los aranceles. En ese caso, es probable que China absorba más cuota de otros mercados, incluida la Argentina. Puede ser una buena oportunidad.

El fenómeno más relevante de la actualidad en la región es el Brasil de Bolsonaro: ¿cómo cree que se insertará económica y políticamente?

Por el momento, veo que el plan de Bolsonaro consiste en establecer relaciones muy cercanas con Estados Unidos: los dos presidentes tienen mucho en común. Por otro lado, yo creo que Mercosur o la Alianza del Pacífico tienen mucho por hacer para desarrollar su potencial. Mi sensación es que muchas veces los países se acercan a Estados Unidos o China porque desafortunadamente no están integrados con su región. Yo creo que hay un tremendo potencial en la integración regional.

¿Qué observa de la situación argentina? ¿Qué cree que debería encarar nuestro país para salir de esta crisis?

Usted debe entender que como buen suizo, yo soy neutral (ríe). Básicamente, no quiero dar consejos. Por lo que estudiamos en otros países en situaciones similares, creo que hay que tener en cuenta ciertas cosas. Primero, que no se trata solo de la reforma de la economía sino de la paz social. De algún modo, no se pueden aplicar reformas económicas sin una cuota de paz social. Básicamente, conservando el poder adquisitivo. Lo que me llama la atención ahora es que el FMI parece mucho más flexible en este tipo de medidas en comparación con su propia historia. El Fondo entiende que Argentina necesita fijar determinados precios o administrar el tipo de cambio. Esto es nuevo, no ocurría antes. Así que creo que hay un claro entendimiento de que las verdaderas reformas económicas y financieras deben ir de la mano de la cuestión social. Mire el caso de Francia. Macron encaró una gran reforma de la economía, muy profunda. Pero no se preocupó demasiado por las consecuencias sociales y de repente todo el mundo estaba en las calles reclamando. Es una gran lección. Hay que tener ambas cuestiones en mente.

Una de las principales discusiones que se avecinan mirando a las elecciones es por el tamaño del Estado. ¿Qué cree usted?

Sin dar nombres, tengo la idea de que en el pasado existía la tendencia de una sobredimensión del Estado social en función, justamente, de asegurar la paz social. Lo que en un punto es necesario, siempre que al mismo tiempo se desarrolle la economía para generar ese dinero. De lo contrario, se produce un desbalance. Pienso en el sudeste asiático, que tuvo una experiencia similar y creo que es un ejemplo consistente de balancear ambos aspectos. Creo que lograron administrar la paz social manteniendo el poder adquisitivo de los sectores bajos. Y desarrollaron la economía, sobre todo sus exportaciones. Se hizo paralelamente. Esa es la gran lección. Una es imposible sin la otra. Se debe preservar el poder adquisitivo de la gente. Lo cual es también la lección de la recuperación americana de la Gran Depresión en los años 30. Si se reduce el poder adquisitivo con medidas austeridad muy fuertes o apresuradas, lo único que se crea es recesión. Según lo que yo vi a lo largo de mi carrera, la primera cuestión es la paz social.

El poder adquisitivo en Argentina cayó a casi la mitad en el último año, teniendo en cuenta la inflación.

No se puede ir más allá sin generar tensiones y reacciones, como las que ya existieron. Este creo que es el desafío. Incluso el FMI, que fue muy duro en el pasado con medidas de austeridad, está cambiando sus concepciones respecto de hasta dónde se puede ir. El Gobierno seguramente está mirando esto de cara a las elecciones.

*Organizado por el Ministerio de Producción y Trabajo de la Nación y la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional, el Foro Argentina Exporta es una convocatoria al sector privado, sobre todo a las PyMEs, orientado a que se motiven para explorar los mercados internacionales y conozcan todas las herramientas y servicios que existen para acompañarlas en su camino exportador. Conocé los detalles en
https://www.argentina.gob.ar/foro-argentina-exporta-2019.

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