Así fue la primera edición de FORBES Summit Health Care

11 de Mayo de 2018 - Forbes Argentina

 


Médicos y empresarios, investigadores y CEOs, funcionarios y periodistas se reunieron para intercambiar miradas y experiencias de los temas del momento en el sector salud. Biológicos versus biosimilares, el costo cada vez más elevado de la salud, la pandemia de la diabetes,  las oportunidades de desarrollar la investigación clínica en la Argentina, nuevas tecnologías y nuevos desafíos, entre los debates clave.

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Como ya es casi una tradición en los eventos de FORBES Argentina, el día fue protagonizado por una lluvia incesante. Sin embargo, nadie quiso perderse de la primera edición de Forbes Summit Health Care: más de 20 speakers de primer nivel y 150 empresarios, CEOs, expertos de la industria, médicos, investigadores y periodistas se acercaron al Sheraton Buenos Aires Convention Center para la ocasión.

Entre los invitados de lujo, el evento contó con una entrevista exclusiva al ministro de Salud de la Nación, Adolfo Rubinstein, en la que habló con franqueza sobre la situación y los desafíos del sistema de salud en la Argentina, pero también se refirió a temas clave para la industria de la salud, como la creciente tensión por las patentes de medicamentos biológicos y biosimilares – un debate no solo actual, sino además global.

De hecho, uno de los paneles se concentró precisamente en este punto: “El giro hacia los biológicos del mercado farmacéutico”, moderado por al periodista Daniela Blanco. Marcelo Figueras, presidente de Laboratorios Richmond, expresó su confianza en que la Argentina va a tener una fuerte industria local de producción de medicamentos biológicos, pero también planteó los desafíos: “Vivimos más y tenemos más prevención, pero los sistemas de salud en el mundo no los pueden pagar más. Entonces, respecto de los productos biológicos, habrá que encontrar el equilibrio entre precio y cantidad de producto. Porque, si un paciente no puede acceder a un medicamento innovador, es lo mismo que no exista”, reflexionó. Por su parte, José Priegue, gerente de asuntos gubernamentales de CAEMe, sostuvo:  “Tenemos que llegar a un esquema que dé más acceso al paciente pero también que sea sustentable para la industria”. Porque, al igual que con otros medicamentos, la cuestión de las patentes siempre aparece cruzando la discusión que se da tanto a nivel mundial como local.

En el panel dedicado a nuevas tecnologías e innovación, quedó claro que la inteligencia artificial y el Big Data pueden ser una fuente casi inagotable de soluciones para la ciencia y salud, desde aquellos que permiten ayudar a los pacientes con determinada patología hasta cuando se trata de gestionar con las instituciones médicas el apoyo a los tratamientos que necesitan. Así lo expuso Cognitiva que, a través de la tecnología Watson de IBM, puede acceder a información médica más rápidamente y, así, acelerar los tratamientos. Por su parte, Gino Tubaro, desarrollador de prótesis en 3D desde los 18 años, expuso la mirada humana en la tecnología aplicada a devolverle a las personas algo que creían perdido, producto de un accidente o de una enfermedad.

También tuvo su propia mesa especializada el tema de la investigación clínica en Argentina, con excelentes perspectivas para las oportunidades que tiene el país en el desarrollo del conocimiento en la materia y de continuar liderando este espacio en la región. Rosana Felice, directora médica de GSK, explicó la contribución de la investigación clínica al desarrollo de mejores medicamentos y se refirió a la importancia de la inversión en ese aspecto. “Cada compañía destina un porcentaje de su facturación a la reinversión en investigación y desarrollo. La industria farmacéutica aporta entre el 14% y el 17%, una de las más altas del mundo, junto con la del software y la aeronáutica”.

En un bloque especial bautizado “Spotlight”, desde Johnson & Johnson, Julieta Castañeda, gerente general cono sur de Medical Devices de la compañía, se refirió a la necesidad de profundizar los mecanismos de transparencia en los gastos de salud. Apuntó que “entre el 20% y el 30% de los gastos de salud se desvían en ineficiencias y/o en corrupción”. Y que los costos de corrupción no sólo “debilitan las democracias” sino que, en lo estrictamente vinculado con lo sanitario, “impacta en las vidas y en la sostenibilidad del sistema”.

Similar fue la conclusión del panel dedicado a generar conciencia y debate sobre la pandemia de la diabetes: Jorge Martínez, profesor de clínica médica de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), subrayó que “la medicina buena es cara, pero la medicina mala es carísima” cuando se trata de controlar a esta enfermedad que todavía sufre de muchos mitos y prejuicios por culpa de la desinformación.

Y para un cierre a tono con la cuenta regresiva hacia Rusia 2018, los Macaya padre e hijo dieron el cierre perfecto al encuentro – con el Mundial de escenario de fondo y la salud de Messi como excusa para hablar de ciencia, salud y tecnología aplicadas al alto rendimiento deportivo.

Ante el dilema utopía y esperanza frente a Rusia 2018, Enrique Macaya Márquez, con ya 83 años y 16 mundiales, se inclinó por la esperanza y recordó el Mundial de 1986, cuando nadie creía en el equipo argentino y “ese sentimiento que se compartía en la Argentina fue lo que los unió como equipo y los llevó a obtener la copa”.

Su hijo, Gabriel Macaya, licenciado en alto rendimiento, administración y gestión deportiva, mostró, con videos y datos concretos, cómo los países y equipos de fútbol con los mejores jugadores del mundo usan estrategias y tecnología para llevar al máximo a sus figuras y cómo esas variables impactan en el desempeño deportivo.

“Hay que crear e innovar, porque, si no creamos una transdisciplina nueva, vamos a desaparecer”, concluyó Macaya hijo. Un cierre que aplicó, en definitiva, a cada uno de los paneles que dieron vida al primer FORBES Summit Health Care.

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