Adolfo Rubinstein: “Tenemos el gasto en salud más alto de la región”

11 de Mayo de 2018 - Forbes Argentina

 


En un diálogo exclusivo en FORBES Summit Health Care, el ministro de Salud habló sobre los temas clave para el sector: los desafíos de la innovación, cómo acortar la brecha de acceso a la salud, la tensión por las patentes de medicamentos biológicos y biosimilares, e incluso la legalización del aborto.

El ministro de Salud de la Nación, Adolfo Rubinstein, durante la primera edición de FORBES Summit Health Care.

 

“La Argentina gasta diez puntos del PBI en salud, el más alto de la región. Pero es un gasto muy alto, porque no se corresponde con los resultados sanitarios”, admitió el ministro de Salud de la Nación, Adolfo Rubinstein, en la entrevista pública que se realizó en el marco de FORBES Summit Health Care, el primer encuentro que realizó FORBES Argentina para divulgar las últimas tendencias y desafíos en materia de salud para la industria, la academia y el sector público.

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Durante casi 40 minutos de charla los periodistas Matías Loewy y Valeria Román, Rubinstein se dispuso a hablar con franqueza sobre la situación y los desafíos del sistema de salud en la Argentina. Lo escucharon más de 150 empresarios, CEOs, expertos de la industria, médicos, investigadores y periodistas, que se acercaron al Sheraton Buenos Aires Convention Center para la ocasión.

Para el ministro, uno de los puntos clave de su gestión es la política de medicamentos. “Reducir los precios es un bien social, una cuestión de equidad”, apuntó, y recordó su anuncio, en marzo pasado, de una política nacional de medicamentos que comprenderá mecanismos de compra y negociación conjuntas y competitivas. “Hasta ahora, hubo poca articulación y la solución pasa por encontrar políticas más racionales y transparentes para resolver la tensión entre la innovación tecnológica y lo que se puede pagar”, completó.

Todo esto está íntimamente relacionado con el intenso debate actual (y global) por las patentes para medicamentos biológicos y biosimilares, un tema crítico que tuvo su propio panel en el summit, con la participación de la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEMe), el Hospital Italiano, la Universidad de Buenos Aires y Laboratorios Richmond, moderado por la periodista Daniela Blanco.

Pero Rubinstein, sobre todo, habló del problema estructural que flagela a la salud pública nacional: “Tenemos 16 millones de argentinos que no tienen cobertura de salud ni a través de una obra social ni de una prepaga. El derecho a la salud no se traduce necesariamente en una cobertura efectiva, de calidad. La Cobertura Universal de Salud es un derecho que se refleja en garantías y que el sistema de salud no puede cumplir”, indicó, aclarando que este problema no es parte de la “pesada herencia” sino una “deuda histórica, que se viene arrastrando desde hace décadas, y se debe a la falta de articulación y de coordinación”.

La cobertura territorial, el sistema de información y la cobertura prestacional son, a criterio del ministro, los tres ejes sobre los que se asienta la política actual para mejorar el acceso a la salud y, hacia adelante, mejorar las enormes disparidades que en la materia existen en el país. Con números, mencionó brechas de incidencia de enfermedades o mortalidad producidas por ellas que van “de tres a diez veces de una zona a la otra”. “Me preocupan las diferencias de salud que existen en el territorio y que se explican por la menor posibilidad de acceso a la cobertura adecuada”, amplió. Y también se refirió al alto índice de obesidad en niños en la Argentina, que llega al 40% (uno de los más altos de la región), que afecta principalmente a los chicos pobres y que, para Rubinstein, representa “el gran problema de las futuras generaciones”.

Por último, el ministro también habló sin pelos en la lengua sobre uno de los debates que más polémica desató en el Congreso este año: “La ciencia no puede determinar cuándo nace la vida, esa es una cuestión ética. Mi perspectiva es desde la salud pública. Importan los datos, y lo que sabemos es que el aborto es responsable del 18% de los casos de mortalidad materna. La despenalización permitirá bajar esa cifra que, además, tiene un gradiente social”, indicó. Así, a seis meses de haber asumido el cargo, Rubinstein se mostró contundente sobre su postura como funcionario. “Lo esencial es garantizar que no haya más abortos ilegales ni clandestinos. Además, las estadísticas indican que la legalización no aumenta el número de abortos”.

El ministro hizo hincapié en que, además de establecer protocolos para la interrupción del embarazo, se debe trabajar fuertemente sobre otros dos puntos clave: educación sexual íntegra y anticoncepción. “El Gobierno fue muy valiente a la hora de abrir el diálogo sobre estas cuestiones, y de eso ya no se vuelve atrás, más allá de cuál sea el resultado final en el Congreso”, concluyó.

 

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