Nuevos surtidores

22 de Mayo de 2019 - Tomás Rodríguez Ansorena

 


Tres nuevos players ocupan el vacío que dejaron Petrobras y Oil Combustibles. Con distinta magnitud y modelo de negocio, Puma Energy, Dapsa y Gulf buscan pisar en un mercado copado por los grandes.

El 90% de las naftas que se consumen en Argentina las venden YPF, Axion (Bridas +BP) y Shell (Raízen). Las dos primeras tienen toda su cadena integrada (producción, refinación y comercialización); Raízen es independiente de Shell Argentina, que conservó su negocio de exploración y producción. Históricamente, Argentina tuvo al menos un jugador más en el mercado de los combustibles. Ese lugar lo ocupó Petrobras durante los primeros 2000 y, tras el fallido proyecto de Cristóbal López primero y la desregulación del mercado por la administración Aranguren después, el mapa se reconfiguró con el ingreso de un trader internacional: Puma Energy, parado sobre su propia refinadora local, más otras dos empresas que apuestan a la reventa de combustibles.

Puma fue la marca que creó la Compañía General de Combustibles (CGC, hoy propiedad de Corporación América y –el 30%– de Sociedad Comercial del Plata) para la comercialización de combustibles a fines de la década del 20. Quien esté por encima de la generación millennial recordará el logo en camiones y estaciones. En 1994, se fusionó con Astra e Isaura para formar Eg3, la red que llegó a ostentar cerca del 15% del mercado de bocas de expendio y terminó vendiéndose a Petrobras para su desembarco en el país. Antes de eso, en 1997, la marca Puma había sido adquirida por el grupo Trafigura, con sede en Ginebra, Suiza, para su desarrollo en Latinoamérica. El paso siguiente fue África, luego Asia y, finalmente, Oceanía. La vuelta a su país de origen se produjo en 2017, cuando Puma Energy/Trafigura adquirió por US$ 90 millones la operación de downstream de Petrobras, cuyo paquete completo (TGS, petroquímicas y centrales térmicas) había sido comprado en 2016 por Pampa Energía, de Marcelo Mindlin.

Hoy, Puma Energy opera las estaciones de servicio de la petrolera brasileña y una de sus refinerías, en Bahía Blanca, con una capacidad de 5.000 mm3 darios. A la red de Petrobras, suma una fuerte campaña de expansión incorporando otras estaciones y busca duplicar el 5% del mercado que domina hoy para pasar de 300 a 500 estaciones de servicio en tres años. Además de la refinería, Puma, que cuenta con 3.000 estaciones de servicio en 49 países, está apalancada sobre la gigantesca red de abastecimiento de Trafigura, una de las mayores traders privadas de combustible del mundo. En Argentina, con una red de barcazas que conecta su terminal en Campana con Paraguay y Bolivia.

Su lanzamiento se enfocó en el campo y el gasoil –instaló un enorme stand en Expoagro–. El próximo paso, explica Alejandro Barón, head de Marketing de Puma Energy, es la ampliación a los automovilistas en general (“El grueso del negocio pasa por ahí”). Para eso, están embanderando estaciones a un ritmo de 20 por mes. “Hacemos control de calidad y capacitación de personal, y auditamos estándares de protocolos de seguridad. Luego, se establece un contrato con una condición de volumen mínimo y un determinado potencial de negocio”. En términos de precio, Barón asegura que son “la compañía privada más competitiva, por debajo de Axion y Shell”.

Reset

El vacío que fue dejando Petrobras primero fue ocupado por Oil Combustibles. La compañía del Grupo Indalo de Lázaro Báez compró una de sus refinerías y una red de más de 300 estaciones de servicio en 2011. Tras ingresar en concurso de acreedores por una deuda impositiva multimillonaria en 2016, se decretó su quiebra en mayo de 2018. Luego de un proceso competitivo (con ofertas de Trafigura y la holandesa Vitol, que posee una terminal de almacenamiento en Zárate), los activos de la compañía quedaron en manos de YPF en asociación con Dapsa. Ese tándem venía operando Oil desde el inicio del concurso, lo cual le garantizó una opción de compra.

Dapsa, Destilería Argentina de Petróleo S. A., se fundó en los 70 y hoy es uno de los principales activos de Sociedad Comercial del Plata, hoy presidida por Ignacio Noel. Dapsa tiene tres unidades de negocio, explica Pablo Arnaude, CEO de SCP y cabeza de la compañía: “Una instalación industrial en Dock Sud, donde producimos grasas, asfaltos y lubricantes; un negocio logístico de tancaje y almacenaje de combustibles con capacidad de 150.000 m3; y por último, un negocio de reventa de combustible, con una relación de largo plazo con uno de los suministradores líderes”.

Pablo Arnaude. Foto: Juan Ulrich.

Con la oportunidad de Oil, se catalizó un proyecto que, según Arnaude, Dapsa estudiaba desde hace años. “Abastecemos a más de 250 estaciones blancas. Con la adquisición de estas 130 estaciones de Oil, la idea es ir gradualmente embanderando estaciones para llegar a las 300 consolidadas en tres años”. Con mayor presencia en el sur de Córdoba, Santa Fe y provincia de Buenos Aires, el modelo por el que Dapsa invirtió US$ 20 millones consiste en convertirse “en socios estratégicos de los operadores independientes, que conocen mucho a su clientela”. La asociación se establece por un acuerdo de abastecimiento sobre el cual los operadores marginan un porcentaje, y la oferta iguala la de YPF, el gran formador del precio en Argentina. Sobre el mercado, Arnaude cree que “si bien el equilibrio de precios se agravaría si el tipo de cambio se dispara mucho, lo mismo el precio del barril, diría que lo que hacen hoy las petroleras es dejar de ganar un poco. En cierto punto, cuánto la cadena traslada a precios el aumento del barril o del dólar es un tema más político”.

El tercer jugador en este renovado mapa de surtidores se llama Gulf Oil. La filial local de la centenaria compañía estadounidense cuya operación internacional está en manos del grupo indio Hinduja desde 2002, se instaló en el país en 2013 con una planta en La Reja, Moreno. Ahí producen lubricantes para autos y motos; grasas especiales para tubos petroleros sin costura; productos especiales para minería e incluso “curas frutales” bajo la marca ArgenFrut: insecticidas de acción mecánica.

Para el despliegue de las estaciones, Gulf llegó un acuerdo de licencia con Delta Patagonia, compañía de capitales paraguayos que compró a YPF parte de la quiebra de Oil Combustibles. Gastón Mienko, gerente comercial de Gulf Oil para Argentina, Paraguay, Chile y Uruguay, explica que se trata de un modelo donde no operan ni el combustible ni la estación. “Simplemente administramos el uso de la marca y la venta de lubricantes y otros productos de car care”. Las primeras estaciones aparecerán en CABA y GBA, en un proyecto que consiste en embanderar 150 en los próximos dos años. El eje estratégico es la venta de sus productos: “Convertimos al estacionero en un microdistribuidor zonal, donde gran parte de su negocio es vender lubricantes”. Con una facturación anual de US$ 25 millones, “creciendo a doble dígito”, Mienko describe a la compañía como una “pyme nacional bajo estándares internacionales”. El abastecimiento y distribución corre por cuenta de Delta y, según cree Mienko, este modelo de apertura a jugadores más pequeños va a continuar creciendo: “Al estar congelados los precios de venta, nadie se esforzaba en dar un buen servicio, lo cual cambió drásticamente tras la desregulación del precio del combustible. Esto hace que el estacionero se tenga que convertir en una empresa, incorporar prácticas nuevas, hacerse más moderno”, concluye.

bookmark icon