‘Sidepreneurship’: de qué se trata la nueva tendencia entre las mujeres que emprenden

6 de noviembre de 2019 - Forbes US

 



La palabra “sidepreneurs” es un concepto nuevo para mí, pero ya está impactando con fuerza entre las mujeres que emprenden.

Por primera vez, el informe anual de American Express sobre dueñas de empresas en EE.UU. analizó a las sidepreneurs, o sea, las emprendedoras part-time que trabajan menos de 20 horas por semana en sus empresas. Las conclusiones fueron sorprendentes.

El auge del sidepreneurship entre las mujeres

El informe, intitulado The 2019 State of Women-Owned Business Report, reza que entre 2014 y 2019, la tasa de crecimiento de esta modalidad entre las mujeres fue muy superior a la del total de emprendimientos de mujeres: 39% frente a 21%.

Esta tendencia también creció más entre las mujeres que entre todo el público sidepreneur adulto (32%) y se expandió el doble de rápido entre las empresas de mujeres pertenecientes a minorías que en términos totales (65%). La tasa de crecimiento más elevada en el número de emprendimientos de este tipo se dio entre las mujeres afroamericanas: el triple que la tasa general.

Leer esto me dio curiosidad por averiguar qué impulsa este boom de emprendedoras part-time y las ventajas y desventajas de la tendencia. Mi idea también era dar consejos a las mujeres que estuvieran meditando sumarse a la tendencia.

Para eso, consulté a dos expertos:

  • Kimberly A. Eddleston,una profesora de emprendimientos e innovación de la Northeastern University y editora de la junta editorial de EIX, en la Facultad Schulze de Periodismo de la University of St. Thomas en Minneapolis (EIX financia a Next Avenue).
  • Dell Gines, autor de un informe de la Reserva Federal de Kansas City intitulado Black Women Business StartUps [Startups comerciales de mujeres negras], sobre el que hablé en una columna anterior de Next Avenue (disponible en inglés).

Primero veamos el panorama general: según el informe, hay un boom de empresas propiedad de mujeres. Entre 2014 y 2019, el número de estas empresas aumentó 21% y arañó los 13 millones. En comparación, el total de empresas estadounidenses creció solo 9%. El número de empresas propiedad de mujeres de color aumentó todavía más: 43%.

¿Qué produjo el boom?

¿Cuál es la causa específica del auge del sidepreneurship?

“Quizás los sidepreneurs estén probando una idea comercial mientras siguen trabajando de otra cosa. También pueden estar complementando sus ingresos o buscando una salida creativa o un desafío más”, reza el informe de Amex. “Además, es posible que busquen flexibilidad porque tienen hijos a cargo o apuntan a cierto estilo de vida”.

Todo esto me cierra. Como escribo seguido sobre emprendedores de mediana edad, siempre aliento a los demás, en la medida de lo posible, a empezar de a poco y lanzar sus empresas como proyecto secundario, sin dejar sus trabajos full-time. Es una buena estrategia que le permite tomar impulso a un nuevo emprendimiento.

Muchos de los emprendedores de los que hablé en mi libro Never Too Old to Get Rich: The Entrepreneur’s Guide to Starting a Business Mid-Life [Nunca demasiado viejo para volverse rico: la guía del emprendedor para abrir un negocio a la mitad de la vida] adoptaron esa estrategia.

Cuestiones a debatir sobre el sidepreneurship para mujeres

Por eso me sorprendió un poco que cuando les conté sobre esta columna a algunos colegas, estos me respondieran que creían que el sidepreneurship no era genial, mucho menos para las mujeres de bajos ingresos y de minorías. A ellos les pareció que esas mujeres terminan trabajando el doble y sumando estrés a sus vidas porque necesitan la plata y no se pueden permitir dejar su trabajo principal.

No estoy de acuerdo por lo que señalé anteriormente, pero también porque me parece que un emprendimiento puede ser empoderador, aumentar los ingresos y ofrecer horarios flexibles.

Les pregunté qué pensaban a Eddleston y Gines.

“El informe resulta bastante difícil de interpretar”, afirmó Eddleston. “Por ejemplo, [los investigadores] no informan si las sidepreneurs tienen hijos —y si tienen, cuántos y las edades— ni si tienen cónyuge. Me gustaría saber si abren esas empresas part-time por necesidad o para complementar el ingreso familiar”.

Coincido con ella en su explicación del crecimiento del sidepreneurship entre las mujeres: “Probablemente lo que las atrae a esas oportunidades para sidepreneurs sea la falta de riesgos”, me dijo. “Varios estudios demuestran que las mujeres son menos tolerantes a los riesgos que los hombres, y cuando deciden hacerse emprendedoras, las motivan mucho la autonomía y la flexibilidad”.

El sidepreneurship permite que “las mujeres prueben qué onda y vean si les gusta el negocio antes de tirarse a la pileta y pasar a hacerlo full-time”, agregó Eddleston. “También pueden ver si la plata que ganaron valió la pena. Además, habiendo tantas formas de abrir una empresa part-time o convertirse en una asociada a otra más grande dentro de la sharing economy, las mujeres pueden identificar fácilmente formas de aprovechar sus intereses, hobbies y habilidades”.

Una estrategia de bajo riesgo

Es una “estrategia de bajo riesgo que una mujer puede implementar a su propio ritmo, con sus tiempos, sin tener que invertir mucho”, sostuvo Eddleston. “O sea, una mujer mayor que no está lista para jubilarse puede seguir trabajando como emprendedora”.

Gines también adoptó un punto de vista optimista. “El crecimiento del sidepreneurship es bueno”, afirmó. “Por lo general, que se abran emprendimientos es bueno para la economía”.

Estadísticas sobre emprendedoras negras

Con todo, muchas mujeres negras dueñas de empresas las abren como proyectos secundarios por necesidad financiera, según Gines. La mayoría de las emprendedoras negras trabajan part-time (menos de 39 horas por semana) en sus negocios, según el informe que escribió Gines en la Reserva Federal.

“Quizás muchas mujeres negras que fundan empresas son madres solteras y necesitan ese doble ingreso para mantener a sus familias”, afirmó Gines. “Como hacen eso, tienen que sentir mucha confianza para poder dar el salto. Las mujeres a cargo del hogar tienden a mantener el tamaño de sus empresas artificialmente chico porque necesitan planes de salud de su empleador principal y quieren estar seguras de que todo esté como corresponde antes de jugársela”.

Consejos de sidepreneurship para mujeres

Estos son algunos consejos de Eddleston y Gines para las mujeres de mediana edad interesadas en comenzar proyectos secundarios:

Dale para adelante. “Gracias a la sharing economy, hay infinitas posibilidades de convertirse en emprendedoras part-time para las mujeres mayores de cincuenta”, dijo Eddleston. “Ellas tienden a tener menos hijos a cargo que las más jóvenes, están en el momento perfecto para probar algo por su cuenta. Si empiezan part-time, la inversión suele ser muy pequeña y de poco riesgo, pero el potencial para ganar más plata suele ser grande”.

Seguí tu instinto: Evaluá tus intereses, hobbies y habilidades y después pensá cómo armar un proyecto secundario con eso, aconseja Eddleston. A eso le digo la “autotomografía”: ¿Por qué yo? ¿Por qué ahora? ¿Por qué este producto o servicio? ¿Hay mercado para lo que tengo en mente?

Investigá: Las mujeres también deberían pensar cómo aprovechar oportunidades con emprendimientos que ya existen, como eBay, Poshmark, Uber, Lift, Airbnb y Rover, afirma Eddleston.

“El auge de los emprendimientos de mujeres refleja en parte la sharing economy. Hoy es más fácil y aceptable aprovechar las oportunidades para emprender que deja esa economía”, observó.

Pedí ayuda: Las mujeres deberían ir a las universidades locales para ver si tienen programas de extensión comunitaria para aspirantes a emprendedoras. También se pueden buscar proveedores de asistencia en la comunidad, como el Rotary Club o la cámara de comercio local, sostuvo Gines.

Por último, “es importante entrar en contacto con mentores. Algunos pueden transmitir conocimientos empresariales; otros, apoyo emocional”, afirmó Gines. “Los que empiezan de a poco, aprenden qué pueden hacer y arman todo paso a paso para crecer presentan una menor tasa de fracaso”.

Por Kerry Hannon

bookmark icon