“Tuvimos un gran año”

26 de Diciembre de 2018 - Alex Milberg

 


Néstor García, socio director ejecutivo de KPMG, analiza el efecto cuadernos, la lluvia de inversiones y lo que vendrá.

Tiene más de 25 años de experiencia en la compañía. Y le tocó asumir el cargo de socio director ejecutivo de KPMG, en un año turbulento a nivel macroeconómico. Sin embargo, la firma –que es una de las big four globales en servicios impositivos y de consultoría para el mundo corporativo– tuvo buenos resultados. “Cerramos nuestro ejercicio fiscal en septiembre y fue un muy buen año. Estuvimos por arriba del presupuesto, nos fue muy bien en áreas de consultoría y de impuestos”, explica.

En tiempos de investigación por los cuadernos de las coimas y los casos de corrupción que fueron saliendo a la luz, García analiza el rol de las auditoras. “Nosotros en nuestro departamento de Forensic podemos ser contratados para ciertas investigaciones relacionadas con fraude”, asegura.

¿Se disparó la consultoría después de los cuadernos o viene de antes?
No, ya hace varios años que viene muy bien. También entra a consultoría todo lo que tiene que ver con tecnología e información: cyberattack, estrategias digitales y transformación digital. El tema corrupción creo que tiene un impacto no positivo en la economía argentina. Pero para el futuro es muy bueno, porque Argentina tiene que ser un país libre de corrupción, transparente para los inversores. Si bien en un primer momento puede afectar el desarrollo de la economía, podría permitir que un inversor venga al país y pueda invertir en un país donde sabés que no hay corrupción. Creo que a mediano y largo plazo es muy bueno, si bien puede traer algunas consecuencias en el corto plazo. Todos estos procesos tardan en desarrollarse, como el Lava Jato en Brasil.

Y en el caso de Brasil, ¿cómo fue el rol de las auditorías en términos de detectar la ruta del dinero? ¿Hay una diferencia entre Brasil y Argentina en el rol de las consultoras?
Nosotros en nuestro departamento de Forensic podemos ser contratados para ciertas investigaciones relacionadas con fraude. Algunas empresas tenían cierto desarrollo del código de conducta, no es que todas parten de cero, pero hay muchas que han desarrollado ciertas áreas para prevenir y detectar temas de corrupción o controles antifraude. Esto va en línea con todo el marco internacional, donde está mucho más relacionado con tratar de prevenir el lavado de dinero. El mundo fue girando, Latinoamérica lo está haciendo, Argentina con este caso…

Y en términos de consultoría, ¿cuál fue el principal motivo de consulta que generó la crisis y qué aporte brindaron?
Recibimos muchas consultas. En la red de KPMG en el exterior nos mantenemos actualizados con la situación macroeconómica. Hemos recibido mucha gente del exterior para invertir sobre todo en áreas de energías renovables y de infraestructura. Obviamente que nos vamos manteniendo actualizados y es el principal aporte que podemos hacer: comentarles cuáles son los cambios estructurales que hizo la Argentina, los que tiene planeados y cómo lo vemos nosotros en corto, mediano y largo plazo.

¿Cuáles son las variables?
Lo más importante que tenía que hacer el Gobierno era bajar la inflación. Somos uno de los pocos países que tienen inflación de dos dígitos y a través de muchos años. Pero ahora creo que lo más importante para el Gobierno es estabilizar el tipo de cambio, dentro de la banda establecida. Este sistema tuvo éxito en algunos países como Israel, donde se pudo controlar y bajar la inflación. Obviamente que todo tiene variables que uno no controla al 100%. Nadie tiene la fórmula mágica…

¿Qué expectativas tienen ustedes? ¿Cómo ven al país a la hora de generar análisis para 2019?
El 2019 tiene variables que dan una visión de mejora. Estamos en un año electoral que sabemos que va a ser complicado.

¿Pero no puede ser un espejo de 2017, cuando el año electoral bajó la inflación del 40% al 25%?
Puede ser. Hay posibilidades por la buena cosecha del campo, que permitirá el ingreso de una gran cantidad de dólares; si se pueden desarrollar los PPP; desarrollar Vaca Muerta, renovables, tenés también exportación de servicios. O sea, se hizo un país más competitivo, aunque falta obviamente otro de los temas estructurales de la Argentina: bajar los costos de logística, la inflación y el impacto fiscal.

Una reforma tributaria…
Son todas reformas que habrá que hacer. Ahora estamos ordenando otras variables pero, bueno, si uno quiere ser competitivo con el mundo va a haber que hacerlas. Creo que lo que sí es importantísimo es el desarrollo de las economías regionales.

¿Y en ese escenario cómo ves la industria?
Hasta que no se ordenen los temas estructurales, macro es muy complicado. El tipo de cambio tiene que mantenerse en cierto nivel porque así hay reglas del juego claras. Para el que se va a dedicar a exportar después no podemos cambiar el tipo de cambio, porque preparás un modelo de negocio en base a un tipo de cambio. Al que importa le pasa lo mismo.

¿Qué dólar imaginás en un año?
No tengo ni idea. Yo creo que debería ir acompañando a la inflación para otra vez empezar a jugar con variables claras.

¿Por qué es inviable en los últimos 20 años que haya de alguna manera avances en cuestiones estructurales?
El gran problema sigue siendo la falta de consenso. Uno dice que tiene que haber consenso entre gobiernos, empresarios y sindicatos, algo que dicen muchos. Pero no veo otra salida. Las tres partes, en los principales temas, deben estar de acuerdo. Las tres partes se tendrían que sentar en una mesa y discutir a fondo cada uno de los temas estructurales. La lluvia de inversiones no llegó, no la cantidad que se esperaba, pero para que vengan más inversiones vos tenés que dar un marco fiscal, laboral, una estabilidad en todas las determinaciones que uno tiene, porque si no se hace muy complicado. Hay otros lugares que también están esperando recibir inversiones. Entonces, ¿por qué voy a invertir en Argentina y no en otros países?

Por el nivel de consultoría que KPMG tiene del exterior, ¿las decisiones de inversión se frenarán hasta después de las elecciones?
Cada una de acuerdo con el marco macroeconómico que tenga. Energía renovables, por ejemplo, sí tiene incentivos fiscales y las tasas internas de retorno, ¿y es conveniente? Puede ser que invierta igual. No significa que ninguno va a venir o que todas van a venir.

Siendo optimistas, ¿la lluvia de inversiones podría llegar en 2020?
Nunca se sabe. No me atrevo a dar fechas. Es muy difícil, hay muchas variables, también un contexto que depende de la política exterior: qué pasa con Estados Unidos, con China, hay muchas variables. Argentina no juega solo en el mundo, entonces las políticas que hagamos van a determinar qué pasa con las inversiones. Hay que armar un campo previsible para que las inversiones vengan.

Y en KPMG, puertas adentro, ¿los cuadernos implicaron una reformulación de cómo se trabaja?
No, nosotros tenemos nuestro sistema y procedimientos que hay que hacer de acuerdo con la ley argentina, sobre prevención de lavado de dinero. Además, tenemos un comité de prevención de lavado de dinero desde hace varios años.

¿Qué es lo más desafiante de dirigir una compañía como KPMG?
Estamos muy enfocados en la gente. Desarrollar skills, retener a los talentos y tratar de capacitarlos y que se queden dentro de la compañía. Después, obviamente, todo el desarrollo de mercado, tenemos muchos productos, pero lo que a uno siempre más le preocupa es retener a la gente y los talentos.

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