Cómo rejuvenecer a los 75 años

20 de Abril de 2017 - Forbes Argentina

 


Eduardo y Mariano Taratuty, de London Supply, redefinen la estrategia de su empresa fundada en 1942. Cómo superaron sus crisis y decidieron dejar el low profile. Por qué compraron Valenti.

Eduardo “Teddy” Taratuty no suele dar reportajes. Pero diversas razones lo impulsan ahora a hacer un esfuerzo. Por un lado, el aniversario número 75 de London Supply. Por el otro, la decisión tomada hace más de un año de abandonar el “bajo perfil” histórico que –entiende– les jugó una mala pasada durante los últimos años.

También influye la incorporación de su hijo Mariano, la tercera generación, al management y futura conducción de la compañía. Ambos reciben a FORBES en su casa en Punta del Este, luego de un evento benéfico de su fundación, en el que lograron recaudar US$ 809.276 que destinarán a las obras del hospital Samic y a un hogar de ancianos, ambos en Puerto Iguazú donde tienen la concesión del free shop, la zona franca y una maderera.

Durante la charla, llegará a distenderse a la hora de hablar de su padre José, que nació en la Argentina, pero era hijo de ucranianos y españoles y que vivió en Londres gran parte de su niñez y adolescencia. A los 18 años decidió conocer su país natal y en el barco prestó atención a los suministros a bordo. Ni bien se bajó del barco, comenzó un trabajo de años hasta que consiguió un permiso para proveer a buques de ultramar con mercaderías de origen nacional exentas de impuestos.

“Cuando yo tenía 14, me di cuenta de que mi padre era un visionario. Que siempre estaba mirando más allá”, dice Taratuty. Con el tiempo, London Supply –el nombre es en homenaje a los orígenes familiares– se fue expandiendo y diversificando a diversas ramas: hoy emplea a casi 2.000 personas, en 2016 facturó $ 4.650 millones y, este año, planea invertir otros $ 550 millones en el país.

Rejuvenecer a través de la diversificación

Por la naturaleza del negocio más relacionado con aspectos de logística y operativos, London Supply era una empresa de gran tamaño, pero desconocida para muchas personas. “¿A qué se dedican? ¿Qué hacen?, me preguntaban”, dice Mariano. Y la respuesta está en la diversificación.

London Supply Group tiene la concesión obtenida entre 1995 y 1998 de tres aeropuertos (Calafate, Usuhaia, Trelew) y Puerto Pañuelo en Bariloche. Además, los freeshop en Río Grande, Ushuaia y Puerto Iguazú donde también tiene la zona franca al igual que en Santa Cruz.

Una proveduría marítima (el origen del negocio) que hoy abastece a los diecinueve puertos más importantes del país. Una empresa de taxis aéreos, Pacific Ocean. Y, desde el año pasado, una participación en la empresa Valenti.

Sin embargo, hechos impensados los llevaron a modificar el low profile y luego del cambio de gobierno, a trabajar en un reposicionamiento de marca. En agosto de 2010, les llevaron un negocio para que analizaran.

“Todas las semanas recibimos muchas propuestas”, dice Mariano y confiesa que nunca se imaginaron lo que vendría. En este caso, se trataba de comprar Ciccone Calcográfica, que había quebrado. Para acceder a los expedientes, había que pagar $ 1,8 millones. Lo hicieron el 1 de septiembre de 2010. “No nos gustó lo que vimos: ni el negocio, ni las deudas, ni los papeles”, recuerdan. Y en menos de tres días decidieron no invertir y recuperar el dinero.

Hasta aquí, nada extraordinario. Pero, meses más tarde, el caso Ciccone se convirtió en un escándalo nacional. Desesperados, vieron cómo en algunos medios se los involucraba con el BoudouGate. “Ni bien aparecimos en un medio, nos presentamos espontáneamente a la Justicia y a la brevedad quedamos al margen de esa causa porque no teníamos absolutamente nada que ver”, recuerda Taratuty.

Víctor Hugo Bonnet, vicepresidente de London Supply, quien entró a la empresa como cadete hace 60 años, presentó las pruebas en la Justicia para relevar a London Supply de cualquier cargo. Taratuty ya había atravesado otros momentos complicados.

¿Qué lo angustió más: verse mencionados en ese caso o la peor crisis económica de su empresa en 75 años?

Lo primero, sin duda. Y eso que en el año 2001 querían que nos convocáramos pero no lo aceptamos.

¿Qué hicieron?

Ni ajustar sobre los recursos humanos ni la convocatoria eran alternativas. Logramos refinanciar la deuda con los bancos y salir adelante. Siempre habíamos cumplido y lo hicimos.

Mientras el padre intenta dar detalles de la peor crisis de su empresa con tal de pasar rápido el mal trago de Ciccone, su hijo Mariano no esquiva el bulto: “Era muy injusto aparecer en una causa en la que no teníamos nada que ver”. Ahora, que ya pasó el tiempo, la apuesta de padre e hijo es a los nuevos negocios que pueden generarse en el nuevo ciclo económico.

¿Qué puntaje le ponen al gobierno de Macri en poco más de un año?

No me gusta poner puntaje en un año, es muy poco tiempo. Hubo aciertos y errores que son públicos.
Mariano añade: “Creo que hay mejores expectativas y somos optimistas con miras al futuro”.

¿Es cierto que analizaron sumarse a las low cost? ¿Ya tienen expertise por la empresa de taxis aéreos?

Sí. Nos entusiasmaba la idea. Pero al final la descartamos: no nos dan los números.

¿Por qué hay tantos interesados si no dan los números?

Puede que sean razones estratégicas de empresas con presencia regional como Avianca. A nosotros no nos daban, preferíamos seguir consolidando el grupo en esta nueva etapa.

¿Cómo vive el ingreso de Mariano?

No es algo nuevo, sino que fue parte de un proceso que empezó hace años. Pero lo vivo con mucha alegría, porque siento que le gusta lo que empezó su abuelo. Y celebro que la pasión se vaya transmitiendo de generación en generación.

Sobre el final de la entrevista, Taratuty se conmueve durante la sesión de fotos, cuando se le pregunta sobre una escultura hecha con libros apilados cuyos títulos en el lomo forman una frase. Fue un regalo del Parque Educativo de Puerto Iguazú, que construyó con su fundación.

Los libros dicen: “¿Qué es el éxito? Reír mucho y con regularidad, ganarse el respeto de personas inteligentes, y el cariño de los niños, ganar el aprecio de críticas sinceras, y soportar la traición de amigos falsos, apreciar la belleza, encontrar lo mejor de los demás, dejar el mundo un poco mejor, ya sea mediante un niño sano, un trozo de jardín, o el rescate de un grupo social, saber que, por lo menos una vida respiro mejor, por haber vivido tú. Esto es tener éxito”.

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