El mayor productor de limones del mundo

10 de Abril de 2017 - Forbes Argentina

 


Daniel Lucci, dueño de un imperio de US$ 270 millones basado en el liderazgo de la producción del cítrico, que lo ubica como el mayor productor de limones del mundo. La empresa familiar entre las más ricas del país.

El apellido Lucci es sinónimo de la industria limonera y parte fundamental de la historica económica de Tucumán. Citrusvil, la procesadora de limones del Grupo Lucci, se ubica entre las líderes a nivel mundial de producción y exportación del limón. Los Lucci, Daniel y su hermano Pablo, hicieron crecer el imperio que les legó su padre Vicente y desde 2012 se encuentran entre las 50 familias argentinas más ricas, con un patrimonio en torno a los US$ 270 millones.

Como buen inmigrante, mi padre decía que había que aprender desde lo más básico. Participé del diseño de la planta, de la construcción del empaque, del montaje y actualmente en la producción, industrialización y exportación de la fruta”, cuenta Daniel, quien está al frente de la empresa.

Su padre Vicente, inmigrante italiano que llegó a Tucumán en 1949 de la mano de una empresa constructora, fundó “Villuco” la semilla de lo que hoy es el grupo. Con 7.500 hectáreas propias, los Lucci diversificaron sus negocios ala construcción, agroindustria, agroenergía y ganadería. Pero, principalmente, ocupan el primer lugar en la producción limonera argentina (y del mundo). Tiene un plantel permanente de 500 personas, a los que se suman 4.500 temporarios en los meses de recolección.

“La empresa vale por el conocimiento de nuestra gente. El capital humano es primordial para ser competitivos en el mercado: el conocimiento genético en el vivero, en las plantaciones y también en la cosecha”, indica Lucci. Los esfuerzos también se orientan a mantener el liderazgo tecnológico que le permitió ser un gran industrializador de Tucumán, con el 35% de la capacidad de industria instalada que tiene la provincia.

Cómo llegó a ser el mayor productor de limones del mundo

Arquitecto de profesión, Daniel no oculta su admiración cuando habla de su padre: “Fue un gran maestro”, reflexiona. Don Vicente vio la potencialidad de la fruta y decidió volcar los excedentes del negocio de la construcción en la producción primaria del limón. El crecimiento, tanto en producción como en exportación, generó un “descarte” de fruta. Así se abrió la oportunidad de instalar una planta industrial. El primer empaque de fruta fue en 1978; 11 años después, en 1989, la planta industrial se puso en funcionamiento por primera vez.

El liderazgo de Citrusvil también se confirma en la exportación de fruta fresca a destinos como Reino Unido, Canadá y Europa. “Fuimos pioneros en la reconversión industrial de Tucumán hace 20 años. También en sostenibilidad ambiental y en los acuerdos de largo plazo que hicimos con grandes marcas de bebidas analcóholicas para la provisión de aceite esencial y jugo concentrado”, explica el empresario, que se enorgullece al ver la foto de la planta de tratamiento de efluentes.

“Somos una industria de efluentes cero”, destaca. La estrategia está alineada con la inauguración de la planta de biogás en el 2006, que le permite a través del tratamiento de los efluentes ahorrar un 20% de gas de procesos industriales. Este ahorro es trascendental: la época de industrialización del limón se da en el invierno, cuando los cortes son más frecuentes.

Los limones en la era Trump

La limonicultura es una actividad que, entendiendo las reglas, conquistó mercados. En tiempos en que las reglas de la globalización y el libre mercado parecen modificarse, luego de la irrupción de Donald Trump en el tablero político mundial, las expectativas siguen siendo buenas a entender de Lucci.

Luego de 15 años de bloqueo a los limones argentinos al mercado norteamericano, en 2016 el ex presidente Barack Obama anunció la reapertura del mercado. Fueron años de arduo trabajo entre el sector privado y público, luego de que el interés de los productores californianos primara sobre los intereses argentinos.

Según recuerda Lucci, al momento del cierre de las exportaciones, la citricultura tucumana no tenía el mismo estatus sanitario. Ahora, Lucci cree que el país se encuentra en una “posición técnica sólida”. Las expectativas de exportación a los Estados Unidos son cautas: de 20.000 a 25.000 pallets, cuando la actividad exporta entre 250.000 y 300.000 pallets por año. El mercado estadounidense podría sumar un 10% de volumen y, en términos económicos, US$ 35 millones de sobrefacturación, a una actividad que factura entre los US$ 600 y US$ 700 millones.

Exportar a Estados Unidos sería recuperar un mercado icónico. Por eso, la industria evalúa enviar una comitiva conocer a la administración Trump, y ratificar la voluntad “de ser un actor disciplinado”, con el antecedente de haberlo sido con el “mercado objetivo principal, que es Europa”, dice Lucci.

Por Santiago Cuello

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