“La devaluación reafirmó las inversiones”

17 de Diciembre de 2018 - Virginia Porcella

 


El secretario de Energía Javier Iguacel asegura que “ya se ven los beneficios” de la suba del dólar. Exdirector de Vialidad Nacional y adalid oficial en la lucha contra la corrupción K, habla del impacto de los cuadernos y el caso Techint.

Emblema de la lucha contra la corrupción de la década kirchnerista desde su anterior cargo como director nacional de Vialidad, Javier Iguacel es hoy dentro del Gobierno un sobreviviente del “grupo de los CEO” (raleado, por cierto, tras la salida de su antecesor Juan José Aranguren y los vicejefes de Gabinete Mario Quintana y Gustavo Lopetegui). Vicepresidente de Pluspetrol hasta 2015, decidió sin suerte ir por las urnas para ganar la intendencia de Capitán Sarmiento. El triunfo de Macri lo terminó por ubicar en una sensible y sospechada área, donde a los ojos de la Casa Rosada hizo los méritos suficientes para, por cuestiones de la vida y la política, reemplazar en junio de este año al entonces ministro (ahora secretario) de Energía. Un cargo difícil si en su proyecto personal de corto plazo figuran nuevas campañas políticas. “Depende de cómo lo mires –dice Iguacel–. El futuro de Argentina depende de que nos vaya bien en energía”.
Los seis meses que lleva en su nuevo puesto fueron más que suficientes para corroborar sus sinsabores, entre el escarnio público por la compensación a las petroleras por la devaluación y las fuertes tensiones con las compañías del sector tanto por el precio del gas como por el de los combustibles, que el secretario pretende a la baja, y que enfrenta no poca resistencia por parte de las empresas. “Hoy el precio de la nafta en Argentina está normalizado respecto de su valor histórico y también el regional”, repite el secretario, quien remarca que la baja del precio del crudo hace la diferencia. Y, a poco más de tres meses de haber visto el dólar cotizando en un pico de US$ 42, Iguacel asegura que “ya se ven los beneficios de la devaluación”, la que reafirmó los proyectos de inversión. “Solamente exportando energía tenés una posible balanza superavitaria de más de US$ 30.000 millones anuales en 7 u 8 años. En 5 años podemos estar arriba de los US$ 14.000, 15.000 millones”, afirma Iguacel.

¿El autoabastecimiento es un hecho?
De petróleo ya tenemos, sí. Ya lo logramos. Y de gas, para este último trimestre sin duda, porque en el verano se consume menos. En 2019 el promedio del año va a estar todavía con una importación neta, por el invierno. En 2020 te diría que ya hasta mitad de año vamos a estar iguales, y para la segunda mitad de 2020 seremos superavitarios en gas, también.

¿Cuánto del gas viene de Vaca Muerta?
Hoy estamos explotando un sexto de Vaca Muerta, solo un sexto. Y estamos casi en el 40% del total de la producción en Argentina.

¿Y eso cómo está impactando en el precio?
Hoy los precios de Vaca Muerta son hipercompetitivos, están llegando a la competitividad que tiene Estados Unidos. Desarrollar un millón de BTU en Vaca Muerta con rentabilidad hoy está debajo de los US$ 4. Por eso hemos decidido no ampliar más el programa de estímulo. Los proyectos que estaban presentados tienen derechos adquiridos, algunos ya aprobados; se van a respetar pero ya no vemos necesario seguir aportándoles ese incentivo.

¿Cuál es el impacto en las inversiones y cómo contribuyó la devaluación?
Te diría que reafirmó los planes de inversión. Este año en upstream estábamos en total US$ 9.000 millones de inversión; para el año que viene esperamos entre US$ 12.000 y US$ 13.000 millones. Pasar de algo más de 20 equipos perforando Vaca Muerta en Neuquén a casi 48 a fin de año en 2019, con una creación de empleos directos más indirectos de 500 cada uno, más otros 1000 de inferidos… es un montón.

¿Habrá también un beneficio en las tarifas de ese contexto tan auspicioso?
Es que ya lo hay. Porque los aumentos de la boleta de gas sin esta baja sustancial del precio real hubiesen sido del 150% al 200%. Habiendo seguido el sendero, los usuarios hubieran tenido que pagar un promedio de US$ 5,60 y, según el tipo de usuario, más pagaban. Está bien que pagues más si gastás más, pero por el volumen que usás, no por el precio.

En definitiva, ¿el gas es caro o barato?
Depende de con qué se compare. Si uno hace la comparación temporal, es caro. Porque antes era gratis. Si uno hace la comparación contra otras alternativas, contra otros países, con lo que sería si no tuviéramos el gas propio, es baratísimo, en 2 o 3 veces menos…

¿Están previstos más aumentos de tarifas?
Más allá de la inflación, no. Salvo que haya un salto en el tipo de cambio, no hay razones para que el gas le cueste más caro a la gente el año que viene. O sea, salvo por el tipo de cambio, nosotros prevemos que el gas no va a aumentar más que una fracción bastante menor que la inflación…

El tipo de cambio no es una variable menor. ¿Los contratos van a seguir dolarizados?
Van a seguir dolarizados. No tiene sentido pesificarlos, sería un desastre. El kirchnerismo hizo eso y nos quedamos sin gas. Lo que hay que hacer es que sea lo más barato posible en dólares para la competencia. De ahora en adelante, lo que se puede hacer es establecer ese tipo de cambio, aun cuando el contrato puede que sea a dos años. En marzo y en octubre se va a fijar un precio del dólar. Posiblemente sea el Rofex a mitad de período, y ese es el que regirá para el semestre.

Pase lo que pase en la pizarra.
Exactamente, con una cláusula que diga que la diferencia de tipo de cambio no genera diferencias a cobrar.

El otro aumento traumático es el de la nafta.
Hoy los precios en Argentina están normalizados respecto de lo que históricamente costaba en Argentina, respecto de la región y en dólares. Significa que, con lo que valen el petróleo y el dólar hoy, no vemos que tengan que recomponer más. Sí es cierto que en diciembre, por el nuevo sistema impositivo que tienen los combustibles, va a haber un aumento del impuesto pero no debería aumentar nada.

Se lo identifica con la ley anticorrupción. ¿Qué piensa de los cuadernos?
La corrupción es un cáncer que en Argentina hizo metástasis. Y si uno mira la evolución… Si desde el 45 para acá tuvimos 16 episodios de recesión que sumaron 25 años, si el crecimiento acumulado hubiese sido del 3% anual, del 2% anual, hoy seríamos uno de los 10 países más desarrollados del mundo y tendríamos una pobreza por debajo del 5% anual. Nosotros tendríamos que haber continuado un sendero de honestidad, transparencia y dedicación de servicio público de los funcionarios, y de las empresas. Eso no pasó y estamos donde estamos.

La paradoja es que, “gracias” a la corrupción, es más sencillo bajar el gasto en obra pública.
Sí, parte de la discusión que hubo por el Presupuesto, que baja el gasto de obra pública, es un poco falso porque no es que baja la cantidad de obras, la mantenemos, pero baja mucho el precio de la obra, entonces se hace más rápido, o se hace mejor.

En algunos casos, las licitaciones siguen a los mismos precios de 2015.
Sí, sí, exactamente. A mí me costó mucho al principio. Hubo mucho lobby, mucha presión. Pero, una vez que largamos, durante un año hicimos una obra más exitosa que la otra.

Ahora con la cuestión de los cuadernos todo se pone más complejo. Involucra empresas como Techint.
Lo de Techint es distinto. Primero porque, por lo menos, todo lo que está hasta ahora en los cuadernos no fueron coimas para quedarse con una obra. No hay denuncia de que hayan sido para quedarse con obra pública con sobreprecios en desmedro de los argentinos. O sea, no sé si fue una coima, entiendo por lo que leí hasta ahora que fue para que le pagaran la expropiación que le habían hecho en Venezuela.

Es lo que dice la empresa.
En la práctica, si vos comparás por ejemplo la cantidad de obras que tuvo Techint hasta el 2000 o 2001 en Argentina, por lo menos lo que me acuerdo de Vialidad, a partir de 2003, fue cero obra.

¿Comparte la teoría de separar la responsabilidad de las personas de la de las empresas?
Es que son dos cosas muy distintas.

Con ese argumento, con separar a Lázaro Báez de Austral, la constructora podría haber seguido funcionando…
No, está porque está re fundida. Esa empresa y Báez no se pueden separar, porque no son algo distinto. No es una empresa constructora con 50, 100 años, que tiene gente, trabajadores que por ahí han dado su vida, han estado en obras y obras, y que saben cómo manejarla independientemente de las decisiones que ha tomado alguno de la empresa, asociadas con la corrupción. No es lo mismo que una empresa que nace por contratos con el Estado, ahí hay una diferencia.

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