Gustavo Santos: “El turismo es el sector que más trabajo va a generar en la Argentina”

20 de Agosto de 2019 - Santiago Eneas Casanello

 


Al frente de uno de los pocos sectores de la economía que crecen, el secretario de Turismo, Gustavo Santos, afirma que la preservación genera empleo. Y más de lo que se cree.

En su luminoso despacho en el piso 28 de un edificio de Retiro, el secretario de Turismo, el cordobés Gustavo Santos, dispuso una colección de más de veinte maquetas de aviones de distintas aerolíneas. No fue una decisión meramente decorativa. Alude a una consigna que se autoimpuso desde que se hizo cargo de la Secretaría (entonces Ministerio) hace cuatro años: “Conectividad o muerte”. Santos, quien además es vicepresidente del Consejo Ejecutivo de la Organización Mundial de Turismo y poeta (publicó tres libros), está al frente de un sector que, a contramano de casi toda la economía, vive un auge. Y que además es el que genera más dólares después del campo y la industria automotriz. En el primer trimestre de 2019, según datos de la OIT, la cantidad de viajes por turismo creció un 4% a nivel mundial. Sudamérica cayó un 10% con una notable excepción: Argentina, que creció al 8,8% . En 2018, el país recibió 6,9 millones de turistas extranjeros que movieron US$ 5,8 mil millones. A su vez (“conectividad o muerte” mediante), en lo que va de 2019 realizaron vuelos de cabotaje 7,6 millones de pasajeros, que es un 62,5 % más que en 2015. ¿La razón de este boom? Podría decirse que la devaluación, pero Santos afirma que no es un factor tan gravitante. “La competitividad de la moneda ayuda, claro”, dice, “pero nosotros ya veníamos creciendo fuerte aun con un dólar retrasado. Fruto de un plan y de medidas de infraestructura. No puede haber una política turística sustentada en el dólar porque sería demasiado oscilante”.

“El turismo es el sector que más trabajo va a crear en el mundo y en Argentina también”.

¿Cuáles son las principales inquietudes que le transmiten, desde las aerolíneas hasta las compañías hoteleras?

Hemos tenido algunas definiciones estratégicas respecto de esos sectores. La principal demanda de la industria aérea era su imposibilidad de volar hacia Argentina. Abrimos nuestros cielos para que muchas líneas aéreas invirtieran acá. Me gusta coleccionar aviones porque mi sueño es que cada vez más empresas vuelen por el país. El gran desafío fue abrir Argentina al mundo y es algo que le reconozco al Presidente Macri. Y después tomamos medidas estratégicas como la eliminación del IVA para el turista extranjero. Nosotros tenemos una política de cogestión con el sector privado. De hecho, el directorio del Improtur (Instituto Nacional de Promoción Turística) está integrado por representantes del sector público y del privado.

¿Qué opina de los planteos sobre el costo impositivo y laboral?

Vamos detrás de un acortamiento de los costos en Argentina. Tenemos una mesa de competitividad trabajando entre el sector hotelero, gremial, el Ministerio de Producción y nuestra área para que haya más empleo, y más empleo en blanco. Tengamos en cuenta que este sector es el que más trabajo va a crear en el mundo y en Argentina también. Y para eso tenemos que crear mejores condiciones en las relaciones laborales.

¿Cuál es la clave para seguir creciendo?

Lo primero es la conectividad. Hoy hay más de 70 países que, si tienen visa de Estados Unidos o de Europa, pueden pedir una autorización para viajar hacia la Argentina directamente por Internet. También trabajamos con Chile en un acuerdo de reciprocidad de visado; lo mismo queremos hacer con Brasil y otros países de la región, como una visa Schengen para turistas. Argentina no tenía un programa de promoción digital consolidado e inteligente que trabajara de acuerdo con los distintos mercados emisivos. Nosotros lo implementamos. Nuestra campaña de promoción digital es muy exitosa. También, junto a las aerolíneas, queremos armar paquetes que incluyan a la Argentina. Por ejemplo, venderles a los chinos Madrid + Buenos Aires, o París + Argentina, o Dubái + Argentina.

La distancia es un factor que no siempre se tiene en cuenta, ¿cómo se encara?

La distancia es el principal obstáculo de nuestro crecimiento turístico. Sin dudas. Ya estábamos lejos de los grandes centros emisivos clásicos que son Europa y Estados Unidos, y ahora estamos aún más lejos de los asiáticos, que son los nuevos protagonistas del mercado. Pero a esa debilidad de la distancia la tenemos que convertir en nuestra fortaleza. Porque nuestro componente de marca fundamental debe ser la naturaleza. Mientras el mundo emisivo la destruyó, Argentina la está preservando. Macri creó nueve parques nacionales y dos reservas marinas. El lado comercial de esa preservación es el turismo. La sustentabilidad es un recurso que genera empleo.

“El lado comercial de la preservación es el turismo. La sustentabilidad es un recurso que genera empleo”.

¿Como qué tipo de destino nos ven?

Los de la región nos ven como un destino muy desarrollado, con una ciudad casi europea como es Buenos Aires, muy estimulante, con una noche y vida cultural muy fuertes. Luego están los diferenciales, como pueden ser para los chilenos las cataratas, o la nieve para los brasileños. El turismo funciona por proximidad y el entorno nos diferencia, nos reconoce. Conoce nuestro vino, nuestro tango, nuestros recursos naturales, nuestro fútbol. Ya conocen en buena medida lo que es Argentina. En Europa es distinto. Salvo España o Italia, nos ven ya como un destino lejano. Antes de decidir comprar un pasaje hacia la Argentina, un alemán nos compara con Tailandia o con Australia. Ya entramos en el juego del país lejano.

¿Y con qué se los seduce?

A los franceses, los ingleses, los alemanes, con naturaleza. Para los chinos, la Argentina es tan exótica como para nosotros China. Pero ese es el desafío: cómo convertirnos en líderes para Sudamérica de este mercado asiático. Si estuviéramos donde está Europa, tendríamos cien millones de turistas. Pero, al mismo tiempo, la distancia tiene una virtud. No debemos apostar a un turismo masivo. Nosotros tenemos que ser la reserva natural del mundo, y para eso la distancia nos ayuda. Hay que ofrecerle al mundo lo que no destruyó Argentina. Como un paraíso al sur. Ofrecerles a los habitantes de las grandes ciudades asiáticas, abarrotadas de gente, espacios infinitos. En ese nicho de alta gama hay que posicionarse, preservando nuestros ambientes.

¿Cuáles son las joyas ocultas de Argentina?

Iguazú se desarrolló muchísimo, es nuestro Machu Picchu. Ahora, por la ampliación y la renovación de su aeropuerto, está llegando el primer vuelo directo desde Europa. Otro lugar que creció enormemente es Mendoza, con una de las mejores ofertas de enoturismo del mundo. Otro eco-corredor que hay que tener muy en cuenta es el que va desde Misiones hasta Formosa, desde Iguazú hasta el Bañado la Estrella, pasando por Moconá, Iberá, el Impenetrable. También es increíble la zona de la cordillera en Chubut, Esquel, Lago Puelo, Epuyén, y más al sur también. Todos estos lugares tiene una potencialidad increíble. Catamarca es otra provincia que tiene que explotar. Ushuaia va a seguir creciendo hasta que el turismo se transforme en su principal ingreso.

¿Cómo es la política con respecto a las plataformas de alojamiento colaborativas como Airbnb o Booking? ¿Las combaten o promueven la convivencia?

Una convivencia. Porque consideramos que el mundo digital llegó para quedarse. Pretender cambiar eso es como volver al trabajo manual después de la Revolución Industrial. Las plataformas digitales y la hotelería tradicional deben tener un desarrollo cooperativo. Y se van a necesitar la una a la otra cada vez más.

¿Cuál es su lugar preferido de Argentina?

San Javier, en Traslasierra, Córdoba.

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