Etchevehere: “La venta de la cosecha tiene ritmo normal”

16 de Abril de 2019 - Tomás Rodríguez Ansorena

 


El secretario de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, niega dificultades con la liquidación de divisas y afirma que el campo sigue apoyando a Macri.

Según la Bolsa de Rosario, las exportaciones agrícolas de la campaña 2018/19 serán de alrededor de US$ 28.000 millones, más de US$ 6.000 millones más que el año pasado. El complejo que comprende principalmente soja, maíz, trigo y sus subproductos (con la harina de soja 1° en el ranking) explica más del 40% de lo que exporta el país en promedio y su temporada alta es el otoño, con la cosecha de los cultivos de verano: soja (con un estimado para este año de 54 millones de toneladas) y maíz (48 mm de tn). Si a esta altura del año en 2018 todavía se bailaba la danza de la lluvia, lo mejor que puede suceder ahora es que no caiga ni una gota del cielo para que la cosecha no se complique ni se demore. Es que en el Gobierno ahora bailan la danza de los dólares, ansiosos por que fluyan sin escollos en el mercado cambiario las divisas que harán falta para enfrentar un altamente probable proceso de dolarización preelectoral. Nadie esconde su ansiedad pero Luis Miguel Etchevehere, secretario de Agroindustria, pide tranquilidad: “El que está cosechando tiene que pagar lo que debe, poner al día la maquinaria, pagar los impuestos y prepararse para la siembra”. Si, como todos los analistas coinciden -y los funcionarios asienten-, la única forma de que Cambiemos llegue a octubre es que el dólar no se dispare, las divisas verdes que monitorea el ex presidente de la Sociedad Rural son fundamentales. En el medio, el tándem recesión/tasa oprime al mercado interno y a cualquier encadenamiento productivo. La expectativa del Gobierno con el agro en este aspecto es todavía mayor: un “sí (el campo puede), se puede”.

Hay en el Gobierno funcionarios preocupados por la resistencia de los productores a vender granos.
Yo creo que se habla tanto de esto por desconocimiento de la lógica de la producción. Cuando se dice que el país perdió US$ 9.000 millones con la sequía en 2018, la realidad es que los perdieron decenas de miles de chacareros de toda la Argentina y que, a pesar de eso, a los tres meses volvieron a invertir US$ 12.000 millones para la campaña 18/19. ¿Y de dónde salió esa plata? De la cadena: los acopios, las cooperativas, los exportadores, de los vendedores de insumos que, a partir de tener confianza en el productor, prestaron todos esos insumos a cosecha. Y de la mano de los contratos de futuro, con los que el productor se puede apalancar para financiarse y sembrar. Con esto quiero decir que buena parte de lo que se está cosechando –clima mediante– hay que devolverlo. Por la sencilla razón de que en julio tiene que volver a sembrar.

No hay de qué preocuparse, entonces…
No quedan granos de un año para el otro. Si alguien vende antes o después, es un tema circunstancial, pero le quema más vender para comprar una máquina, alquilar campo, poner más fertilizante que estar pensando en si el dólar subió o bajó.

Foto: Juan Ulrich

¿A qué nivel de su potencial está el complejo agroexportador?
Yo creo que tranquilamente podríamos estar en un par de años en 160 millones de toneladas.

¿Y eso de qué depende?
De la estabilidad monetaria, de la competitividad, menores costos en todo lo que sea puertos, que se abran más mercados, que se gestionen protocolos sanitarios. Mejoras en infraestructura y logística.

¿Y de las retenciones?
Se pusieron por dos años. No estamos cómodos con las retenciones, seguimos sosteniendo que es un mal impuesto, distorsivo. Pero no hubo alternativas con la sequía y el corte del financiamiento a la Argentina. De cualquier manera, tienen un atenuante. No se discriminó al campo sino que se puso a todos los sectores de la economía que exportan y están aportando entre $ 3 y $ 4, un monto fijo con el que cada vez que se mueve el dólar ese porcentaje es menor.

¿Ese monto fijo no colabora con la expectativa de devaluación?
No. Por la misma evolución del negocio, el que está cosechando tiene que pagar lo que debe y prepararse para la siembra.

¿Por qué el precio de los alimentos sube más que la inflación general?
Presión impositiva, flete y la propia inflación: muchas veces no sabés cuánto valen las cosas. Y si alguien te convalida el precio, sigue la rueda. Por eso estamos trabajando tan duro para estabilizar la moneda y bajar la inflación que, en definitiva, es la madre de todas las batallas.

También están las exportaciones. Con la leche, por ejemplo. ¿No impactan?
Nuestra política desde hace un año fue orientar la lechería hacia la exportación. Porque todos los productos que tuvo la lechería en el pasado se debieron a que se hablaba de saldos exportables y solamente se exportaba cuando ya era demasiado tarde. Ese exceso de leche inundaba el mercado interno, bajaba el precio al tambero, se fundía, y era todo un círculo vicioso. El año pasado subimos 36% las exportaciones, transparentamos el mercado para saber, de 8.300 tambos y de 300 industrias lácteas, cuánto se está pagando. Con eso, ningún productor se puede sorprender hoy por el precio porque todo el mundo está al tanto de cuánto vale el litro de leche al productor y cuánto valen los sólidos.

¿Por qué hubo faltante en los úlitmos meses?
Fue un bache estacional. Con el buen año climático que tuvimos habrá mucha oferta. Cuando la tonelada de leche estaba US$ 5.000 y el productor recibía por litro el equivalente a US$ 1.800, así nos fue. Ahora, si el precio sube o baja, lo recibe el productor. Y hoy es prácticamente un tercio del precio al consumidor, cuando antes estaba cerca del 20%.

A partir de la decisión de Brasil de importar trigo sin aranceles desde Estados Unidos, ¿cambiará algo en el Mercosur?
Somos socios comerciales y tenemos muchas herramientas para que nuestras economías crezcan. Bolsonaro acaba de asumir, se está acomodando la relación, y el tiempo dirá. Seguimos abriendo mercados y producimos 10 veces más alimento de lo que consumimos. Argentina va camino a convertirse en un proveedor confiable de proteínas, energías renovables y fibra. Como dijo Macri: ser el supermercado del mundo.

¿Cuánto influye la caída del mercado interno en la agroindustria?
El mercado interno es el principal cliente de la agroindustria. Y va a mejorar con la economía.

El complejo agroindustrial fue fundamental para que Macri ganara en 2015. ¿Cómo está ese termómetro mirando a octubre?
Vimos en Expoagro el apoyo que recibió el Presidente. Buena parte de la población sabe que las cosas no se dan porque sí, son conscientes de que vivimos años de farra, era inaudito que se pagara $ 2 la luz en Buenos Aires. El gran esfuerzo de este Gobierno es sin atajos, sin mentirnos, sin atrasar tarifas ni tipo de cambio, con el dólar que tiene que ser.

En una entrevista con Forbes, Gerardo Bartolomé habló de la pérdida de calidad de algunos suelos argentinos por la falta de rotación. ¿Qué opina?
Cuando ganó Macri y sacó las retenciones, vimos eso: la gente dejó de refugiarse en la soja y apostó al maíz, por ejemplo. Y hoy vemos que ambas producciones van a estar bastante parejas. Hay una muy buena cosecha de girasol, hay cultivos de invierno de cobertura que también están creciendo. Y por supuesto, cuantas más condiciones tengan los productores, mejor van a estar los suelos. También es importante contar, por ejemplo, con la ley de semillas, porque esa tecnología nos está faltando. Y no solamente en los cultivos intensivos sino sobre todo en las economías regionales: legumbres, maní, algodón, hortalizas, caña de azucar, arroz. Todos esos cultivos necesitan renovar su tecnología a partir de una ley que habilite a desarrollarla.

Su Secretaría se pronunció en distintos foros internacionales sobre la edición génica: ¿cuál es su posición?
Es el futuro y ya es el presente. Hicimos la legislación de la edición génica fácil y segura. Entonces, cuando para hacer transgénesis, a lo mejor necesitabas 3 estudios de abogados y demás, ahora, cualquier empresa biotecnológica joven lo pueden hacer. Si mirás el pipeline de productos que tenemos para aprobar, los transgénicos son una línea aplanada; la edición génica va para arriba. Es exponencial.

¿Estamos yendo a una etapa de desplazamiento de los trangénicos?
No lo sé, el tiempo lo dirá. Estamos muy contentos de que esa técnica se esté desarrollando.

¿Cuál es su posición sobre el glifosato de acuerdo a las últimas regulaciones en Europa y el caso de Entre Ríos?
Cuando asumimos, lo primero que hicimos fue pedirles a Medio Ambiente, Salud, SENASA e INTA que en 90 días hicieran un documento sobre buenas prácticas, donde está perfectamente demostrado que se pueden hacer aplicaciones aéreas a más de 100 metros de cualquier lugar con toda seguridad; y aplicaciones terrestres con 50 metros de distancia. Ojalá algún día haya una ley. Para un país agroindustrial como el nuestro, es indispensable. Pero depende de cada provincia y la competitividad de cada provincia estará marcada por cómo trata estos temas.



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