Ni Cristina ni Temer, el problema es Macri

26 de Junio de 2017 - Willy Kohan

 


El regreso de Cristina en materia política, sea eventualmente triunfadora o no en las elecciones de octubre, agrega incertidumbre para los inversores y la recuperación de la economía, pero no puede decirse que el problema de la lenta recuperación obedezca al “riesgo Cristina”.

La realidad es que, desde antes de que apareciera nuevamente en escena, las propias consecuencias del gradualismo profundizaron el déficit fiscal. Hoy el problema de los inversores no es Cristina, sino lo que va a hacer Macri, gane o pierda.

Desde el punto de vista económico, el ministro de Producción, Francisco Cabrera, reconoce que el problema de inversión en Argentina sigue siendo la falta de rentabilidad, la cual obedece a una economía que no puede bajar los impuestos por el déficit fiscal que tiene.

Con esta incertidumbre se abren muchas especulaciones. Hay quienes creen que si Macri gana las elecciones va a tener el aire político para hacer el ajuste. Creen que después de las elecciones va a encarar directamente un ajuste fiscal con aumentos superiores en las tarifas, con reducciones de ministerios y en la cantidad de empleados públicos.

Hay quienes afirman también que puede haber algún ajuste en la política económica después de las elecciones, y llevar así el tipo de cambio más cerca de los $ 20 que de los $ 16 actuales.

En lo personal no creo nada de todo eso. Es una expresión de deseo de un sector empresariado y de economistas profesionales que concluyen con que Argentina no puede seguir tomando deuda eternamente.

Desde el punto de vista de los pactos políticos también ahí hay una expresión de deseo, desde un peronismo no kirchnerista y parte del radicalismo que están suponiendo que Macri va a convocar a un acuerdo que los incluya a ellos.

Hasta ahora no hemos visto un Macri dispuesto a ceder poder. No ha sido diferente de los gobiernos anteriores que suponen que convocar un pacto político es eventualmente perder poder.

La única posibilidad de que Macri convoque a un acuerdo político es si pierde las elecciones. Que use el recurso de los gobiernos ante una debilidad política, que suelen presentar la situación “a la Argentina la resolvemos entre todos o no la resuelve nadie”.

Podría ser que lo hiciera y estaríamos ante una novedad política muy importante en Argentina, y muy positiva. Si no va a haber un pacto político, no va a haber tampoco un cambio sustancial en el modelo económico.

No veo forma de que en Argentina el precio nominal del dólar suba, salvo una situación internacional que ni siquiera ha movido mucho el mercado local. Como es la incertidumbre política en Brasil, ni la incertidumbre mundial a raíz de Trump o el efecto Brexit, ni los atentados terroristas en Gran Bretaña.

No hay nada que modifique la calma cambiaria en Argentina. Por supuesto, lo que de alguna manera más ha movido un poco el dólar es la situación en Brasil, pero también en Brasil la incertidumbre política fue incertidumbre económica, cayó el dólar y se apreció el Real, los precios de las acciones brasileñas se volvieron a recuperar y los últimos indicadores muestran números espectaculares con referencia a los últimos dos años.

Por supuesto que la incertidumbre política no ayuda a que eso se consolide, pero tampoco está escrito que ingrese en un terreno de desbarranque económico, que pueda colocar a Argentina en una situación de inestabilidad. Una vez más los problemas de Argentina son de Argentina.

Para los inversores el verdadero interrogante no son ni Cristina ni Temer, el interrogante es qué va a hacer Macri una vez que pasen las elecciones.

 

Un divorcio entre economía y mercado

 

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