Un divorcio entre economía y mercado

23 de Junio de 2017 - Claudio Zuchovicki

 


Es raro ver cómo la mayoría de los mercados financieros están muy cerca o en los máximos históricos, cuando sus sistemas políticos y sus economías están en duda. La era del divorcio entre economía y mercado.

Como, por ejemplo, Estados Unidos con Trump, Brasil con Temer, Francia y sus recientes estresantes elecciones, Inglaterra (su bonos rinden tasa negativa por primera vez en su historia). Sí, entendió bien: a pesar del Brexit, si compra un bono inglés, paga más de lo que va a recibir.

En este contexto, Argentina replica esta distorsión. Su riesgo país está en el mínimo, su Bolsa en el máximo, y los bonos en pesos al 2016 rinden un 14% anual, la mitad de lo que rinde una Lebac, demostrando que hay una gran confianza en el largo plazo.

Es raro, ¿no? Pero ¿saben una cosa? Creo que este divorcio entre economía y mercado va a seguir. Por eso necesito advertirlos de dos riesgos, uno político y el otro de vecindario.

En su última visita a Holanda, cuando Macri pretendía seducir a un grupo de inversores mostrando sus planes, uno de ellos le dijo: “Presidente, no alcanza con la voluntad de un gobierno, es necesario ver la voluntad de cambio del pueblo, y para ello es necesario esperar las elecciones de octubre”.

Está claro que Argentina necesita cambios estructurales: no es competitiva ni viable con esta carga fiscal para el sector privado. Ni con esta infraestructura que encarece el transporte, los tiempos y los recursos necesarios para comercializar nuestros productos. Ni con estos costos y riesgos laborales. Pero también está claro que, para hacer estos cambios que hagan viable a nuestro país a largo plazo, se necesita mucho poder político.

El segundo riesgo es la inestabilidad política de Brasil: no sabemos quién puede tomar las riendas de ese gobierno y cuál va a ser su modelo económico y, sin saber cómo se va a mover nuestro principal socio, es mejor no apurarse. En este contexto, ¿qué hago con mis inversiones?

► Yo elijo invertir el 70% de los ahorros en un fondo común de inversión de corto plazo en pesos (tienen Lebacs y plazos fijos). Estos rinden aproximadamente un 21% anual en pesos, con la ventaja de que puedo retirar cuando quiera.
► Un 20% lo invierto en bonos provinciales en dólares, como por ejemplo los de Chubut, Neuquén, Mendoza y Provincia de Buenos Aires, que rinden un 7% anual en dólares. Son provincias que no la están pasando bien económicamente, por eso pagan altas tasas, pero para mí sus economías van a mejorar y tienen una alta capacidad de pago.
► El 10% restante lo invertiría en acciones ligadas a la industria de la construcción o de la energía. Ambos sectores para mí tienen el mayor potencial de recibir inversiones reales, por el blanqueo y por la necesidad del gobierno de aumentar el autoabastecimiento de energía, entonces van a dar muchas ventajas a las empresas del sector. Si usted nunca invirtió en acciones, consulte a un agente de bolsa o a su banco. Es muy fácil, más fácil que comprar dólares y, a largo plazo, mucho más rentable.

Ahora, si usted cree que en octubre gana el oficialismo, y va a tener las manos más libres para gobernar, invertiría mucho más en acciones. Si usted cree que el gobierno pierde las elecciones, dolarice su portafolio comprando Letes de tesorería; licitan los jueves y puede comprarlas en su banco o agente de bolsa. Son a 6 meses y rinden cerca del 3% anual. Otra alternativa es comprar el Bonar 2024. Rinde 5% anual en dólares.

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