Bancarización para todos

27 de Junio de 2019 - Lucía Tornero

 


Los mínimos índices de inclusión financiera en el país obligan a los bancos a diseñar estrategias novedosas. Pablo Videla, uno de los directores del Banco Ciudad, explica la estrategia de la entidad para captar nuevos clientes.

Argentina tiene el desagradable récord de estar entre los tres peores países de bancarización y educación financiera. Con respecto a los jóvenes, ocupa el último lugar: entre los 15 y 20 años, solo el 20% está bancarizado, cuando en Latinoamérica el promedio es del 40%. Pablo Videla, director del Banco Ciudad, habla sobre los planes de inclusión financiera y la importancia de la educación en este tema.

¿En qué ejes está trabajando el banco en términos de inclusión financiera?
Tenemos cuatro ejes de inclusión y educación financiera y bancarización, que son juventud, jubilados, base de la pirámide y los barrios en situación de vulnerabilidad. Con respecto a los jóvenes, como partimos de tan abajo, es bastante fácil empezar a mejorar rápidamente. Sobre todo con los medios digitales y la existencia de muchísimas billeteras digitales, la facilidad de los teléfonos para obtener cajas de ahorro, hacer transferencias. Todo se puede hacer desde el celular, con lo cual empezar a educar y bancarizar a los chicos es bastante más fácil en este sentido.

¿Y a los jubilados?
Si bien están bancarizados –pagamos 13 millones de cuentas a jubilados por cajas de ahorro–, muchísimos de ellos no saben ni conocen los beneficios de estarlo. Por ejemplo, descuentos en supermercados, combustible, comida rápida, cine, espectáculos. Hay muchas cosas que pueden hacer y, a veces, no lo saben. Solo van al cajero, retiran efectivo y lo guardan en su casa. Con respecto a la seguridad, la mejor opción siempre es la bancarización.

¿Qué sucede con la población en la base de la pirámide?
Estamos bancarizando todos los planes sociales. Antes, se pagaban con una tarjeta prepaga que tenía muchas dificultades. Nosotros tenemos un cajero escuela, una suerte de camioncito con un cajero verdadero, pero con plata falsa, con el cual vamos a los centros de día y enseñamos a retirar plata, hacer un depósito, obtener los beneficios que los bancos presentan, etc.

¿Qué avances lograron?
De los 5.500 recuperadores urbanos, ya bancarizamos a la mitad, y también lo hicimos con 2.500 familias de las 6.000 que están en situación de calle en la Ciudad. Es una de las poblaciones que se encuentran más afuera del sistema. Para esto, trabajamos mucho con el Ministerio de Desarrollo Urbano y de Hábitat y con el Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC).

¿Y en los barrios vulnerados?
Estamos bancarizando todo lo que es Papa Francisco, Estación Buenos Aires, Villa Olímpica, Fraga, Rodrigo Bueno. Vamos a los lugares y les enseñamos que la tarjeta de débito es seguridad. Que, si se la roban en la calle, roban la tarjeta, no la plata; que, para ahorrar, pueden hacer un plazo fijo en lugar de tener la plata “bajo el colchón”. Somos el único banco de la Argentina que está en Piletones hace cinco años, y ahí 1.500 personas ya tienen cuenta. Tenemos un puesto de atención en la Villa 31 y vamos a abrir, dentro de dos o tres meses, otra sucursal en Elefante Blanco. También tenemos planeado tener presencia en la Villa 1-11-14 y en la 21-24.

¿Qué observan cuando van teniendo mayor presencia en los barrios?
Que es un momento muy bueno para comenzar a bancarizar porque la gente está empezando a darse cuenta de que no pueden estar más en la informalidad. Ya no es tan fácil tener el efectivo en la casa y vivir en negro. Y la bancarización no tiene que ser de golpe, sino que puede ser de a poco.

¿Cómo abordan a los comerciantes y los emprendedores en las villas?
Tenemos un arreglo y les damos un postnet gratuito, bonificado un año y, si se usa, bonificado por dos años. La gente está muy interesada. Con el Banco Nación, tenemos previsto, en la Villa 31, hacer un 10% de descuento para los primeros 20 comerciantes que usen las tarjetas de nuestros bancos. Si va bien, vamos a replicarlo en todas las villas. Estamos por primera vez articulando con los otros bancos públicos. Hay 13 millones de jubilaciones, ocho millones de cuentas sueldo (que están bancarizadas), y hay seis millones y medio de planes sociales. Esa gente está bancarizada y no lo sabe. Por lo tanto, buscamos que el flujo que estamos bancarizando se eduque. No se trata simplemente de darles la tarjeta, la caja de ahorro y nada más.
¿Cómo abordan esa educación?
Tenemos capacitadores y más de 40 voluntarios que hacen el trabajo de educar e ir a los lugares. Es un trabajo de hormiga y de territorio; de ir a las cooperativas, a los feriantes, a los emprendedores, a las escuelas, a los centros de día y a la gente de los barrios.

¿Cómo trabajan los microcréditos?
Hoy tenemos Ciudad Microcréditos y Promesas del Banco Provincia. De los 100.000 microcréditos que se entregan por año, más del 65% corresponden a nuestros bancos. Pero el país está muy detrás con relación al resto de Latinoamérica en microcréditos. Y la tasa de devolución es cara, alrededor del 60%. Por eso está muy complicado darlos.

¿Qué otros productos tiene el Banco en relación a la inclusión financiera?

Tenemos el Crédito Hipotecario Social, a 15 años al 17% anual con cuotas de pago fijas. El máximo es de $1.200.000. para esto, deben hacer nueve meses de ahorro previo. Después hay créditos personales a tasas preferenciales del 35% a un año. Buscamos flexibilizar las normas para ayudar a que la gente se formalice y no recurra al financiamiento con tasas desmedidas fuera del mercado.

¿Qué otros desafíos hay?
Por un lado, el desafío territorial. En nuestro caso, por un tema de tamaño de la Ciudad, es más fácil abarcarlo. Pero el Provincia y el Nación tienen enormes extensiones. Por otro lado, el desafío de las nuevas tecnologías y la gente mayor. Y la generación joven debe aprender la cultura del ahorro. Un país que no ahorra es un país que no tiene futuro.

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