Axel Kicillof: “No vamos a volver a nada de 2015”

20 de Noviembre de 2018 - Forbes Argentina

 


El exministro de Economía asegura que no volvería a tomar, en 2019, ninguna de las medidas de su anterior gestión. Plantea una renegociación con el FMI, rechaza el plan de défict 0 y asegura que no quiere atraso cambiario. Deuda, campo, tarifas y por qué dice: “No somos antiempresa”.

Fuera de la función pública, Axel Kicillof tiene un look de niño rebelde de la economía o la de un emprendedor de Silicon Valley. En cualquier caso, su imagen encarna los peores temores del mercado: default, cepo, atraso cambiario, inflación, controles de todo tipo –de capitales, de precios, de exportaciones e importaciones–, subsidios, desequilibrio fiscal… Eppur, el exministro de Economía de Cristina Kirchner y seguro candidato en las próximas elecciones (¿a gobernador de la provincia de Buenos Aires?) afirma que “algunos empresarios me están empezando a querer”.

Consciente de que para la mayoría de nuestros lectores, y particularmente para lo que respresenta la marca FORBES en el mundo, un reportaje con él es como sentarse con el Anticristo, Kicillof accede a la charla durante más de una hora. Convida mate y se presta sin evasivas a una rápida sesión de fotos en el Cultural Morán, un espacio en el barrio donde vive inaugurado el año pasado, que usa de despacho alternativo al del Congreso. La entrevista ocurre en tiempos intensos de Superclásico, evento superador de la grieta que lo dejará del mismo lado que Macri: Kicillof es de Boca.

Sorpresivamente, pese a las críticas implacables y furibundas a su gestión, no será la única coincidencia entre ambos: igual que el Presidente, el diputado recurre al contexto externo y de crisis internacionales para explicar las dificultades económicas que le tocó enfrentar. Como siempre, los extremos se tocan.  “Teníamos una economía que transitó una crisis mundial desde 2008; cuando esa crisis se trasladó a Latinoamérica y también a todos los países emergentes, se adoptaron medidas que en 2015 volvieron a dar crecimiento”, dice.
Con la intención de plasmar lo central de la extensa conversación, van a continuación los tramos más salientes.

FMI y DÉFICIT 0

Viajemos a 2019 y otra vez te toca decidir sobre la gestión económica. ¿Cuál es el plan?
Va a haber un nivel de deuda externa preocupante en 2019. Y cerrado el financiamiento internacional, con una dependencia muy fuerte de los acreedores y del auditor de los acreedores que se llama FMI. O sea que hay que entablar conversaciones con el FMI,
indudablemente.

Entonces, eso de romper con el FMI…
No podés romper con el Fondo. Pero yo le discutiría los términos de este acuerdo. Les diría: “Por favor, no obliguen a un país a tomar las mismas políticas que lo llevaron al desastre de 2001”. Y creo que el Fondo tendría que ser permeable a esto, porque incluso hay documentos donde reconoce que lo que le obligó a hacer a Grecia estaba mal. Es lo mismo que ahora quiere obligarle a hacer a Argentina.

Es decir, déficit 0 no. ¿Cómo lo financiás? ¿Le pedís aún más deuda al Fondo?
Me parece que se puede tener una conversación productiva con el Fondo, para que no obligue a aplicar políticas de austeridad exageradas. Fiscales y monetarias. Habría que sentarse a rediscutir los condicionamientos que Macri aceptó cuando le dieron esta deuda. Porque Macri en realidad fue el que pidió más ajuste de lo que le pedía el FMI. Ofreció más.

¿Y eso por qué creés que pasó?
Porque creo que Macri es incluso más dogmático que el FMI.

No fue lo que mostró los dos primeros años…
Ya empezó muy fuerte en el primer año; en 2017, como venían las elecciones y las encuestas daban que perdía en la provincia de Buenos Aires, abrió un poco la billetera.

¿Y por qué no ahora, que también hay elecciones?
Y… no sé ahora, vamos a ver qué hace.

DÓLAR

¿Qué tipo de cambio te gusta?
En la discusión del tipo de cambio, creo que hay un fetichismo. Parece que la única variable que hay que mirar y que aplica a todo es el dólar. Macri dijo: “En mi gobierno, se van a olvidar del dólar”. Yo creo que el dólar hacía mucho tiempo que no estaba tan presente en Argentina como durante el gobierno de Macri.

Pero te estoy preguntando a vos.
Macri devaluó un montón, después lo planchó, después volvió a devaluar un montón. Se le escapa, tiene corridas, las esconde, y se le van US$ 35.000 millones de las reservas…

Los problemas y desaciertos de Macri los vemos todos, todos los días. Lo interesante en esta nota es saber qué pensás vos ahora.
Apelando más a la memoria, la inteligencia y el análisis del lector que al prejuicio, diría que el tipo de cambio en Argentina nunca es uno solo.

¿Qué dólar(es) tendrías?
Yo tendría un dólar muy competitivo para la industria, lo más competitivo que pueda para la industria, competitivo para el campo, no atrasado. Pero son equilibrios que hay que tener, que son combo. La única variable no es el tipo de cambio. Yo no quiero atraso cambiario.

¿Reconocés que en 2015 había atraso?
Sí, pero teníamos muchos instrumentos para apuntalar. Como teníamos una política de crédito muy agresiva, de tasas muy bajas para el agro y la industria, el tipo de cambio final que tenían no era solo el de la pizarra. Si además a eso le metés capacidad de demanda interna, sustituís rentabilidad externa por rentabilidad interna.

Son importantes algunas definiciones porque es lógico pensar que si vuelven…
No vamos a volver a nada de lo de 2015. Porque el mundo que vamos a encontrar en 2019, el que va a encontrar el gobierno que viene, va a ser muy distinto al que había en 2015. La región que vamos a encontrar, Brasil, cómo está México, que cambió muchísimo, cómo estará probablemente Chile, bueno, va a ser muy distinto. Entonces, no se pueden aplicar las mismas políticas. Los precios internacionales van a ser distintos, las finanzas internacionales van a ser distintas. A nivel medidas, yo me animo a decir que no vamos a hacer lo mismo con ninguna. Pero sí vamos a tener los mismos objetivos.

¿Cuáles son esos objetivos?
Los que no se cumplieron del todo en 2015. Faltó hacer un montón de cosas. Nosotros pensamos que Argentina tiene que tener un mercado interno robusto para industrializar la economía. Queremos un país que sea exportador, pero con un mayor valor agregado. Queremos tener un país que se inserte al mundo a través de una relación de más o menos igualdad y reconocimiento de la soberanía.

INFLACIÓN

¿Qué falló en 12 años que no pudieron lograrlo?
¿Decís que, después de 12 años, haber sacado el 49% es algo que deberíamos evaluar como que fallaron cosas tremendas?

No hablo del resultado electoral, sino de los objetivos que mencionás.
¿Qué falló? Vamos a analizarlo así: qué se hizo bien, qué se hizo mal. Argentina dejó de ser un país donde encontrar laburo era una lotería. Dejó de ser un país que estaba hasta el cogote de la deuda externa. Argentina dejó de ser…

Argentina volvió a ser un país con inflación.
¿Qué te puedo decir? La lucha contra la inflación, en un país que está en proceso de desarrollo acelerado, es una lucha de todos los días. Brasil también tuvo desarrollo acelerado y no tiene ni por asomo los niveles de inflación que tenemos nosotros.
Te lo voy a decir al revés. La inflación en Argentina no tiene una solución única. Argentina es un país que, por tener agro y a la vez industria, por tener un mercado interno fuerte y salarios buenos, no bajos, porque esa es una característica de Argentina en su industrialización, y también por ser un país exportador de alimentos, tiene peculiaridades. No es lo mismo que otros países. Entonces, de la misma manera, cuando uno observa la historia argentina…

¿Estamos condenados a la inflación?
No. Podemos crecer, podemos distribuir, pero tenemos que luchar todos los días contra la inflación. No es tan fácil como un país que solo exporta cobre, por decirte algo. No es como un país que no tiene nada de industria, no es como un país que tiene salarios muy bajitos y casi de hambre. Tiene peculiaridades.


En 2015, 2014, tuvimos inflación más alta porque hubo una devaluación más alta. Cuando se demoró la tasa de devaluación, la inflación empezó a ser menor. Pero empieza la discusión de atraso cambiario. Entonces, Argentina es un país con fuertes dilemas. Nosotros en 2014, medido por el que lo mida, tuvimos casi el doble de inflación que en 2015. Entonces hicimos Precios Cuidados, que servían para combatir la inflación.

¿Considerás a Precios Cuidados una herramienta contra la inflación?
Sí, para combatirla, porque en Argentina hay varios mercados que no son de competencia perfecta; en casi cualquiera vinculado al consumo masivo tenés solo dos o tres empresas.

¿Qué tan prioritario sería para vos bajar la inflación?
Muy importante, muy importante, sabiendo que es un fenómeno complejo de combatir. Ahora, lo que trataría de que no ocurra es que la inflación vaya por arriba de los ingresos de la clase media, de los jubilados, de los trabajadores y de los comerciantes. Tenés que convivir con una economía inflacionaria mientras la combatís… porque, además, la inflación es un fenómeno cambiante, no siempre tiene la misma causa.

Campo

Volvieron las retenciones. ¿A favor o en contra?
De las que puso Macri, en contra. Es el peor diseño de retenciones que vi en mi vida. Es una retención que se licúa, pero si ahora Macri llega, como pasó, a apreciar la moneda (o sea, pasar de 42 a 36), les sube las retenciones. Es el primer gobierno que no domina el tipo de cambio y tampoco la tasa de retenciones. O sea que es el peor cóctel que he visto de retenciones y tipo de cambio que puede haber. Y que da absoluta incertidumbre. Nadie sabe qué dólar va a tener, qué le van a dar por un dólar de exportación. O sea que es un diseño…

El campo, esta vez, no se quejó tanto.
Ha protestado. Lo que pasa es que tienen un poco mareado al campo, porque su principal aliado, que es Macri, los viene golpeando. Cuando se habla del campo, pareciera que es una cosa homogénea. Y la verdad es que se divide en varias cosas distintas. Tanto por el tipo de producción como por el tamaño de explotación, o por la ubicación geográfica…

Bueno, con ustedes se quejaban todos.
No. En 2014, con Cristina, quitamos absolutamente las retenciones, las llevamos a 0, mucho más que Macri, pero para los pequeños productores. Por eso la Federación Agraria se fue de la Mesa de Enlace. O sea que no es verdad que les fue mal. Cuando llegó Néstor Kirchner en 2003, 12 millones de hectáreas estaban hipotecadas y a remate. Y estaban empezando los remates.

TARIFAS

Hablemos de las tarifas.
Las tarifas tienen que ser razonables, como dijo la Corte Suprema. Hoy no son razonables. En nuestra época eran razonables, y cuando queríamos aumentar había un escándalo, que hacían Macri y la fuerza política de Macri. Entonces es muy injusto medir nuestra política tarifaria por la tapa del diario Clarín y La Nación. Nosotros creíamos que había que tener tarifas razonables y no en dólares ni a valor internacionales. Porque el petróleo y el gas son argentinos. Las tarifas tienen que estar alineadas con el costo argentino. ¿Qué problema tenés? Una multinacional como Shell preferiría sacar petróleo en la Argentina y venderlo al precio de Chicago o de Texas.

¿Cómo estimulás la producción de, por ejemplo, gas?
Yo lo haría exactamente igual que como lo hice en ese momento, con el Plan Gas. Si hay que hacer de nuevo un plan de fomento de la actividad petrolera y gasífera, veríamos en qué situación estamos. Lo que sí, aseguraría rentabilidad de las inversiones, eso sin duda, porque si no no va a haber inversiones privadas. Aseguraría rentabilidad, no somos antiempresa. Pero los términos precisos de ese contrato habrá que verlos en el momento. Yo lo que digo es que no hay nada peor que lo que hizo este gobierno. Porque poner el gas de la factura de 44 millones de argentinos en dólares, y después devaluar un 300%… ¿Eso es factible? No. ¿Es sostenible? No. ¿Es un desastre? Sí.

Fotos: Leandro Sánchez

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