En la pelea con la FED, gana la Casa Blanca

18 de Diciembre de 2018 - Steve Forbes

 


El problema no es la independencia de la FED, sino un real entendimiento de que el dinero es una medida de valor y funciona mejor cuando el valor se fija en oro.

La Reserva Federal retiró sus planes para mantener las agresivas tasas de interés del año que viene después de que el presidente Donald Trump golpeara sin tregua y personalmente al presidente Jerome Powell, nada menos que una persona designada en el cargo recientemente por Trump.
La Reserva Federal y sus defensores resaltan la importancia de la independencia de cualquier interferencia externa. De lo contrario, sostienen que los intereses políticos de Washington, preocupados por las elecciones, disuadirían la toma de decisiones, lo que terminaría causando un daño económico real.

Nuestro Banco Central hizo un trabajo extraordinario a lo largo de los años, al crear un aura en la que los que lo atacan son ignorantes o crueles fuera de los límites de una opinión respetable. Este logro se presenta luego de varios errores graves, entre los que se destacan la terrible inflación de los años 70 y principios de los 80, y el período que antecedió la crisis económica de 2008-2009.

No obstante, la realidad es que si la rama ejecutiva presiona con fuerza la FED retrocede. No es una cuarta rama del Gobierno, consagrada en la Constitución, sino, más bien, una criatura del Congreso. Además, por ley es el Departamento del Tesoro, no nuestro Banco Central, el que establece las políticas sobre el dólar. Así, la debilidad real pero oculta de la FED fue un hecho desde su inicio en 1913. Durante la Primera Guerra Mundial, el jefe del Tesoro del presidente Woodrow Wilson dejó en claro que las tasas debían mantenerse bajas. Y así lo fue. Lo mismo ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial. Después de la contienda, Harry Truman insistió en que la política de tasas bajas continúe. Estaba equivocado. En 1960, el presidente Lyndon Johnson presionó al Banco Central para mantener las tasas bajas. La FED se dobló y el dólar se debilitó. Richard Nixon nombró a un presidente con quien habló –detrás de escena– para ejecutar a las imprentas y ayudar a su reelección, acción que finalmente destruyó el sistema monetario de Bretton Woods, basado en el oro. El Departamento del Tesoro de George W. Bush quería –y consiguió– un debilitamiento del dólar. El problema no es la independencia de la FED, sino un real entendimiento de que el dinero es una medida de valor y funciona mejor cuando el valor se fija en oro.

Nada cursi por aquí

¿Por qué Suiza no se presenta como un modelo económico para otros países? ¿Por qué el FMI ignora sus lecciones de éxito? Las tasas de crecimiento suizas, muy dependientes de las exportaciones, fueron buenas a pesar del bajo incremento de vecinos en el país.
• Impuestos. Al comprender la importancia básica de la inversión para el progreso, no impone impuestos sobre las ganancias. Eso es correcto: cero. Tiene un impuesto al valor agregado (IVA) del 7,7%, mientras que en los países europeos la norma es imponer impuestos de dos dígitos. El FMI y algunos economistas recomiendan agobiar a los contribuyentes.
• Moneda. Durante los últimos 100 años, ninguna otra nación en el mundo igualó a Suiza en el poder de su moneda. Ni siquiera estuvieron cerca. La creación e inversión de capital prosperan mejor cuando el valor de una moneda es fijo. Sin embargo, el FMI rutinariamente les dice a los países con problemas, como Argentina, que dejen que sus monedas “floten”, para estimular aparentemente las exportaciones. Queda sin explicar cómo Suiza se convirtió en una potencia exportadora.

bookmark icon