El impacto de la baja de las tasas en la economía real

11 de Enero de 2018 - José Ignacio Bano

 


Muchas especulaciones se suscitaron en la previa al anuncio del martes pasado del Banco Central sobre qué iba a pasar con las tasas de referencia. ¿Cómo será el impacto en la economía real?

Tras los anuncios del pasado 28 de diciembre, en el que se comunicó que se aflojaban un poco las exigencias de la meta inflacionaria para este nuevo año, el objetivo es mejorar el resultado de crecimiento de PBI.

Finalmente se dio una baja de sólo 0,75%. El hecho deja en claro que la entidad consiguió mantener su postura de controlar la inflación con política monetaria restrictiva, a la vez que alinea más su accionar con el equipo económico del gobierno.

Este porcentaje de baja de tasas parece estar dentro del estrecho margen de equilibrio y en concordancia con la política de gradualismo. Una baja mucho mayor (en la previa se pensaba que podría haber sido de 2% o más) hubiese dado una señal negativa que dispare las expectativas inflacionarias nuevamente, a la vez que hubiese generado que los inversores salgan a buscar mejores alternativas como, por ejemplo, el dólar: por lo que también podría haber habido una mayor suba de esa moneda.

Algo de eso vimos los días previos al anuncio del martes días en los que, para adelantarse a la situación y buscar una ganancia mayor, muchos ya habían tomado posición en dólares y la divisa llegó a superar los 19 pesos.

El miércoles, tras la baja de sólo 0,75%, y con la señal de que la tasa de referencia no iba a bajar tan rápido, el dólar cayó alrededor de 1,5%.

Algo similar ocurrió con las acciones. Las altas tasas de Lebac actuaban como una aspiradora de dinero, no sólo de dinero en la calle (efecto buscado para controlar la inflación) sino también de dinero destinado a otras inversiones como las acciones.

De manera similar a lo que pasó con el dólar, en la previa al anuncio muchos especularon con que si bajaban las tasas, no todos los inversores iban a querer seguir invirtiendo en Lebacs y que parte de ese dinero ingresaría a las inversiones en acciones haciéndolas subir.

Otra vez, quienes quisieron adelantarse a la situación tomaron posición en acciones haciendo subir el Índice Merval que acumuló una suba desde el 18 de diciembre de 19%. Tras el anuncio del martes, vimos una jornada de caída del Índice. Fue el argumento perfecto para suscitar una toma de ganancias.

El impacto en la economía real

Hasta aquí hablamos de impacto financiero pero también la medida tiene repercusiones en la economía real. Lo anterior era pertinente porque siempre el sector financiero reacciona mucho más rápido y sirve de anticipo de lo que luego podrá pasar en otros sectores.

Si vamos a los libros, la teoría dice que una baja en las tasas tiene un efecto positivo en la economía real. Bajas en las tasas de referencia implican bajas en las tasas de los préstamos lo que hace que más proyectos empiecen a ser rentables y por lo tanto se invierta más y se crezca más.

En la Argentina, sin embargo, los bancos todavía están prestando sobre la liquidez que tienen, por lo que una baja de tasa no afecta directamente su costo de capital (capital que luego prestan). Que todavía tengan liquidez excedente se ve en el hecho de que la tasa BADLAR sea de 23%.

Si necesitasen liquidez tendrían que salir a pagar más que las Lebacs para seducir a los inversores. Entonces, el impacto directo, financiero, del recorte de 0.75% en la tasa de referencia sería magro.

Por otro lado, hay otro efecto que surge del anuncio del martes y es que se mostró una firme convicción de seguir dándole batalla a la inflación. Esto es muy importante porque Argentina no crece en períodos de alta inflación.

¿Hay atraso cambiario?

Otro factor importante en lo que respecta a la economía argentina es el dólar. En la actualidad, la zona de los 19 pesos en los que se encuentra ya no parece tan atrasado como ocurría un mes atrás.

Con un tipo de cambio promedio de 20 pesos que el gobierno tomó para su presupuesto 2018, y un inicio en 19 pesos, probablemente termine el dólar alrededor de 21 pesos para fin de año, lo cual sería una depreciación apenas superior al 10%.

También hay que tener en cuenta que en marzo comienzan las liquidaciones de la cosecha gruesa por lo que ya en ese período comienzan a entrar más dólares al sistema. Entonces, a nivel macroeconómico, no hay nada que haga pensar que el dólar vaya subir mucho más.

Por José Ignacio Bano, Gerente de Asesores Financieros de InvertirOnline.com

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