Teófilo Lacroze: «Tenemos la nafta más barata del mundo»

17 de mayo de 2019 - Virginia Porcella

 



El CEO de Raízen, la petrolera brasileña que se hizo cargo de la refinación y venta de combustible de Shell, se muestra inquieto por el atraso en los precios y la necesidad de crecer con rentabilidad.

Al frente de todas las operaciones de Shell en el país hasta octubre del año pasado, Teófilo Lacroze pasó a hacerse cargo desde entonces del negocio de downstream (refinación y venta de combustible) con la llegada de la brasileña Raízen, de la cual ahora es su CEO para Argentina. Desde ese momento –incluso unos meses antes– en el sector no paran de acumularse las tensiones, que bien se reflejan en su cara y en sus dichos. La principal, por estos días, es el atraso en el precio de las naftas que las petroleras declaman mayor del 10%. Al cálculo llegan tras sumar el impacto de la suba del petróleo en el primer trimestre y la del tipo de cambio entre marzo y abril. Todo eso en el contexto de un mercado que se achica, con una caída de la venta de combustibles superior al 3% en promedio. El malestar se enfoca, en gran medida, en la estrategia de la petrolera estatal YPF que, atenta al contexto inflacionario, aplica una gradualidad mayor en los aumentos que los deseados por sus colegas privadas. “Por algunas razones, hubo un aumento significativo del precio del petróleo que pasó de US$ 55 a fin de año a US$ 72 ayer, un aumento del 15-17%. Si le sumás el tipo de cambio, hoy con los aumentos que hicimos, estamos un 12% atrasados”, dice Lacroze.

Foto: Ariel García Giménez.

¿Eso es mejor o peor que el año pasado?

El año pasado estuvimos siempre atrasados. De abril en adelante, siempre muy atrasados respecto del traslado del tipo de cambio y del precio petróleo que necesitábamos. Y este año volvemos a estar atrasados. Enero y febrero menos, fue un nivel normal. Pero en marzo y abril, principalmente, se empieza a abrir ese atraso.

¿Cuándo prevén que se puede recuperar?

Estimamos que será en los próximos dos o tres meses, siempre y cuando el tipo de cambio y el crudo se estabilicen.

Cuando el mes pasado se anunció el plan de congelamiento de algunos precios, llamó la atención que se incluyeran tarifas pero no la nafta. Ahora vemos cómo YPF, en alguna medida, va regulando el ritmo de aumentos. ¿Cómo les cae eso?

Mi lectura es que, sin duda, regular el precio del sector con mecanismos que no sean vía libre mercado tiene algunos aspectos significativos como, por ejemplo, precios de crudo local y cómo impacta eso en el desarrollo a largo plazo de Vaca Muerta. Hay alternativas de corto plazo que no tienen tanto impacto, pero es algo que hay que considerar. La otra cara de la moneda es el consenso a nivel Gobierno de que los combustibles están atrasados. Es decir, es solamente mirar los precios de los combustibles de la Argentina versus cualquier otro país de la región, del mundo (sacando Venezuela): somos el combustible más barato del mundo. Sin hablar de impuestos, porque esto te lo comparo a precio final en surtidor. Si, además, calculamos el neto de impuestos (la nafta tiene, aproximadamente, 38% de impuestos y el diesel 32%), el combustible está muy, muy barato. Brasil, por ejemplo, tiene la nafta súper a US$ 1,20.

¿Qué chances existen de fijar un aumento superior al de YPF? ¿Qué tanto impacto y qué tan inmediata es la pérdida de mercado?

Hay una elasticidad de la demanda del sector tal que, si yo mantengo un diferencial muy grande por mucho tiempo, perdemos entre el 20% y el 30% del volumen muy rápido. YPF tendría al principio cuellos de abastecimiento y después se acomodaría. Pero el gran problema es la rentabilidad. Si yo decido desposicionarme para no vender es porque esa venta no tiene margen. Y, si esa venta la captura cualquier otro jugador del mercado, la va a capturar sin margen. Digamos, nadie quiere hacer eso y me consta. Tenemos que encontrar de qué forma constructiva vamos a llegar a paridad de mercado.

¿En 2018 perdieron plata?

Sí.

¿Y en 2019?

Para 2019 nosotros planeamos tener caja positiva, obviamente, como cualquier compañía, a pesar de que el primer semestre va a ser con caída. La verdad es que estás comparando un primer trimestre de 2019 contra un muy buen primer trimestre de 2018. Entonces, creo que vamos a empezar a ver recuperación en el segundo semestre, de algunos números. Probablemente, más fuerte en el cuatro trimestre de este año. Y después empezás a comparar 2020 contra meses malos. Entonces yo creo que va a haber un rebote. Lento, pero vamos a empezar a recuperarnos.

¿La caída actual está en línea con lo proyectado?

Sí, estamos en línea con lo proyectado, pero están pasando algunas cosas raras entre líneas. Es decir, nosotros proyectamos caídas de naftas, pero no una caída tan significativa de las premium. La premium este año está cayendo promedio mercado 26-27%. Es muchísimo. La nafta súper crece pero por la migración. Nosotros no esperábamos una migración tan grande.

¿No hay síntomas de ninguna mejoría?

En el diesel sí, claramente por el agro, que empuja a volúmenes mayores que el año pasado. Y hay otros sectores industriales con menos volúmenes, como aviación, donde está creciendo el consumo, y ahora empieza a crecer el consumo de asfaltos. La obra pública comienza a empujar un poco más que lo que vimos de diciembre a marzo. Hay cierta reactivación de la obra pública.

Se acercan las elecciones.

Esperable. No se ve tanto en la obra privada, pero sí en la pública y nosotros lo esperábamos. En general, esperábamos un primer semestre mucho más duro y un segundo semestre recuperándose. Yo todavía creo que podemos tener ese 2019. Lo que sí no planeamos era empezar con atraso de traslado de costos a precios surtidor. Eso sí no lo planeábamos.

Más allá del dólar y el petróleo, las dos claves en este sector, ¿qué tanto afecta el resto del entorno financiero, las tasas arriba del 70% por ejemplo?

No me son indiferentes, porque en definitiva nosotros tomamos crédito en el mercado. Nos fondeamos en el mercado local y también en el internacional. Probablemente, en el local en el corto plazo, y es altísimo. Nuestros clientes se fondean exclusivamente en el mercado local y no tienen un acceso al capital de trabajo a costos razonables. Se ve mucha cautela en crecimiento, en conquista de nuevos clientes y nuevos mercados, porque básicamente no tenés esa posibilidad de aumentar el capital de trabajo. Eso lo estamos viendo. Nosotros representamos a miles de pymes del mercado argentino, cada estación de servicio donde tengo un dueño. Para tener una mejor idea, hay gente que tiene plazo fijo y, con lo que le rinde, paga los sueldos. Cuando analiza sacar esa plata para crecer, si no tiene financiamiento, tiene un riesgo muy grande.

¿Cómo se les explica a los accionistas internacionales que la agenda económica y de negocios está circunscripta básicamente a que no se mueva el dólar?

Con Raízen trajimos un inversor nuevo en un 2018 en el que eso fue más la excepción que la regla, principalmente en la industria del dowstream. Empezamos con mucha expectativa positiva y nuestros planes no cambiaron en los últimos meses. Siguen siendo de crecimiento. Tenemos cuatro grandes prioridades, entre ellas la de crecimiento con rentabilidad. Eso es relevante en la Argentina, cómo crecés: no es crecimiento a cualquier costo. Eso tiene que generar rentabilidad positiva para la compañía.

Hasta el año pasado, las operaciones de upstream de Shell también estaban bajo tu órbita. ¿Cómo interpretás el conflicto por los subisdios al gas de Vaca Muerta?

Ese tipo de discusiones un inversor extranjero las mira como la estabilidad del marco jurídico para hacer negocios. Cualquier resolución que cambie reglas del juego existente hay que mirarla bajo esa lupa porque así la miran los inversores extranjeros. Otro ejemplo: cuando se anunció el impuesto a la exportación, que también afecta.

¿Por qué, si Raízen compra petróleo?

Nosotros exportamos fueloil, naftas y otros productos terminados que antes no pagaban arancel y ahora pagan. En general son productos que dan pérdida pero, si no los exportás, tenés que parar la refinería. Y ahora se le agregó una tarifa. Ese es el impacto al productor de petróleo local que también tiene que pagar una tarifa para exportar petróleo. Aunque no lo exporte, eso ajusta el precio del mercado interno.

Al menos eso favoreció…

Nos ayudó a todos, a la coyuntura, para que un atraso que era en septiembre más del 40% se ajustase en tres meses. Que fue, en definitiva, lo que terminó pasando.

Hablando de cambio de reglas ¿cómo están mirando el proceso electoral?

Claramente este es un año muy afectado por la incertidumbre política. Creo que vamos a seguir teniendo esa incertidumbre y el impacto de esa incertidumbre hasta que sean las elecciones. Pero nuestros planes no están afectados por la volatilidad política.

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