Ranking: cuáles son los 20 lugares más peligrosos para vivir

14 de diciembre de 2019 - Forbes US

 



La Expat Insider Survey es un informe detallado de InterNations sobre cómo es vivir y trabajar en 64 países de todo el mundo. Para la edición de 2019, InterNations encuestó a 20.259 expatriados de 182 nacionalidades que viven en 187 países o territorios y los consultó sobre temas como la calidad de vida, el costo de vida y las finanzas personales.

En la subcategoría de seguridad, los encuestados evaluaron tres factores: tranquilidad, seguridad personal y estabilidad política. Los resultados se tomaron para hacer un ranking de los lugares más peligrosos para vivir.

Brasil

Un inmigrante de Nueva Zelanda opina que hay “una sensación subyacente de temor constante entre la gente”. Un alemán reclama que “el alto nivel de desigualdad y brutalidad en la sociedad me perturba y me incomoda. El caos político genera mucha confusión e inquietud donde trabajo”.

Sudáfrica

Un expatriado británico declara: “Mi vida es más fácil acá, pero siento que vivo en una burbuja; extraño la libertad de andar por cualquier lado a cualquier hora y detesto tener que preocuparme por mi seguridad”. Un inmigrante belga se queja del “panorama político incierto, el racismo, la corrupción, la alta tasa de delincuencia y la debilidad del rand”.

Nigeria

Un expatriado húngaro declara que “no somos libres, no podemos andar por la calle ni mezclarnos con los nigerianos. Siempre podés correr peligro”. Un ruandés se queja de “la sensación de incertidumbre. Me puede pasar prácticamente cualquier cosa en cualquier momento o lugar”.

Argentina

Para un expatriado lituano, “este lugar no es seguro y la gente no es amable”. Uno de EE.UU. se queja de que “no podés hacer planes financieros porque la economía fluctúa demasiado. Estás lejos de todo. La seguridad preocupa mucho”.

India

A una inmigrante australiana no le gusta que “la idea de que las mujeres extranjeras son ‘fáciles’ vuelva inseguro hacer muchas cosas sola” y la “política extremista (…) las tensiones sociales y la contaminación, que es muy grave”. Una canadiense cuenta que “siempre me siento marginada. Se me quedan mirando, me sacan fotos, me hablan de una manera horrenda, tratan de estafarme y más porque suponen que soy una turista rica. También fui acosada sexualmente por varios hombres del lugar, a tal punto que ahora llevo gas pimienta a todas partes”.

Perú

Un expatriado español se queja de que “cuesta hacer amigos entre los locales; también son agresivos en la calle”. A un venezolano no le gusta “lo mal que tratan a las mujeres, las malas condiciones laborales y la falta de cortesía en general”.

Kenia

Un inmigrante danés se queja de que “no puedo caminar por la calle porque no es seguro: tengo que ir en auto o que me lleven en auto a todas partes”. A un croata no le gusta que “por lo general tratan de aprovecharse de los extranjeros robándoles o estafándolos y que la policía te pare solo para sacarte plata. Las calles son un desastre, el tránsito también, y la ciudad está sucia”.

Ucrania

Un expatriado búlgaro se queja de la “corrupción, la absoluta falta de fidelidad u honestidad y el hecho de que a los extranjeros se los considera ‘billeteras andantes’”. Un inmigrante de EE.UU. opina que “la ley no funciona, hay corrupción en todos los niveles”.

Turquía

Un expatriado de Sri Lanka se queja de “lo difícil que es ser una persona de color. Te acosan, sobre todo en los suburbios de la capital”. A un inmigrante británico no le agradan “la política y la propaganda constantes que dividen a la sociedad. La gente tiene miedo a hablar o expresar una opinión”.

Colombia

Un expatriado canadiense se queja de “la política y la incertidumbre respecto al futuro por la posibilidad de un cambio político. Además, el tránsito es malo y tardás un poco en acostumbrarte a la delincuencia. Acá casi todas las noticias son negativas”. A un expatriado venezolano no le gusta “la corrupción. El sistema es injusto tanto para nativos como para expatriados y las empresas locales no están muy abiertas a los extranjeros”.

México

Un inmigrante británico siente que “la seguridad personal es todo un tema, especialmente para los dirigentes de empresas”. A un canadiense le preocupa “la delincuencia cada vez más fuerte de los carteles y la corrupción que se roba el dinero del pueblo”.

Reino Unido

Un expatriado búlgaro afirma sentirse “preocupado por el racismo, las zonas superpobladas, el crecimiento de la delincuencia, los precios del alojamiento y la falta de apoyo para integrarse y conseguir vivienda”. Un inmigrante neerlandés dice que le preocupan “la incertidumbre con el Brexit y sus consecuencias para mí, mi residencia en el país y las posibles dificultades para entrar y salir después del Brexit”.

Egipto

Un expatriado británico se queja “del gobierno, la mala infraestructura, el tránsito desastroso, el mal estado de calles y edificios y el amontonamiento de gente”. A una ugandesa no le gusta que “muchos egipcios discriminen y sean groseros. Muchos hombres no respetan a las mujeres negras y son bastante violentos”.

Filipinas

Un inmigrante estadounidense se queja de que “hay demasiadas leyes con restricciones para los extranjeros y es casi imposible tener una propiedad. También hay corrupción y mucha gente que maneja mal”. Un francés cuenta que “la infraestructura es mala, hay embotellamientos y faltan espacios verdes. La calidad de vida es baja”.

Italia

Un expatriado mexicano protesta contra la “burocracia y la mentalidad cerrada de la gente”. Un polaco explica que “está cambiando el panorama político. Ahora los extranjeros tienen más dificultades para registrarse, acceder al sistema de salud y adquirir propiedades”.

Estados Unidos

Un encuestado de Alemania cuenta que “la política y las cosas que se están normalizando acá son alarmantes. La mentalidad general y la cultura parecen ser narcisistas, eso se refleja de muchísimas formas”. A otro expatriado alemán no le gustan “las opiniones conservadoras que ven el ‘socialismo’ como un mal per se, la falta de controles para las armas de fuego, atención médica accesible y educación y los puntos de vista demasiado religiosos”. Un inmigrante brasileño compartió su preocupación por “el racismo, la xenofobia y las armas de fuego”.

Indonesia

Un expatriado malayo manifiesta su preocupación por “la política y el extremismo religioso”. A un chino no le gustan “la corrupción, la dificultad para acceder al sistema de salud y el transporte y lo injustas que son las leyes”.

Grecia

Un inmigrante australiano cuenta que “la burocracia es enloquecedora, como la indiferencia de los empleados públicos”. Un expatriado ruso se queja de “la mala situación económica y la falta de formación y oportunidades laborales”.

Kuwait

Un expatriado francés se queja de “la hostilidad de la gente y la discriminación contra algunas nacionalidades. Además, el país no es muy ecológico”. A uno australiano le desagradan “el tránsito y lo peligrosas que son las calles” y siente que “la cultura puede parecer poco amistosa”.

Tailandia

A un inmigrante paquistaní le preocupan las “políticas públicas que perjudican a los extranjeros, las dificultades y la falta de apoyo del Gobierno para hacer negocios, la corrupción y una fuerte barrera idiomática”. A un ruso no le gustan “la infraestructura subdesarrollada, la mugre, la basura, el ruido, el lío que son las calles, el caos… prácticamente nunca hay paz”.

Por Laura Begley Bloom

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