Planificación financiera: Siete claves para proyectar el 2020

23 de diciembre de 2019 - Forbes Digital

 



 

Por Federico Palazzo, CFO de Increase.

Tener las finanzas ordenadas es fundamental para el crecimiento de cualquier negocio. Fin de año es un buen momento para planificar los objetivos del 2020 y realizar un presupuesto alineado que nos permita prever gastos futuros y determinar si es necesario contar con financiamiento adicional, entre otros aspectos.

La planificación financiera es una herramienta de gestión de negocios, que ayuda a cumplir los objetivos empresariales, identificar a tiempo los desvíos y poder accionar en consecuencia, haciendo el negocio más productivo y rentable.

1- Definir la proyección a futuro: Como punto inicial debemos respondernos hacia dónde queremos ir. ¿Dónde vemos nuestro negocio de acá a uno, dos o tres años? ¿Cuál es el contexto actual? ¿Nos ayuda, nos perjudica? Es importante definir la dirección que queremos darle a la empresa, previo a comenzar a planificar.

2- Objetivos: El segundo paso es bajar los objetivos para cumplir con esa proyección. ¿Qué objetivos voy a plantear? ¿Cuáles serían mis fechas límite para cumplirlos? Esta práctica es algo que deberíamos planificar anualmente, y reestimarla trimestralmente o en períodos más acotados.

3- Estrategia: ¿Cómo voy a llegar a cumplir esos objetivos? ¿Cuál es el curso de acción para lograr todos los hitos propuestos? A partir de la definición de este punto, comienza la planificación operativa para llevar a cabo la estrategia, cumplir los objetivos y lograr las proyecciones.

4- Planificación Operativa: Está planificación consta de 3 pilares principales: estimación de Ingresos, estimación de Egresos y el resultado Proyectado.

  • Estimación de Ingresos: ¿Cuál es el ingreso que voy a poder generar el próximo año? ¿Qué oportunidades tengo? ¿Cómo está respondiendo el mercado? Este punto es muy importante para poder entender de cuántos recursos voy a disponibilizar a lo largo del año. Para el cálculo es importante considerar el histórico de ventas, inflación, ticket promedio y otros datos que consideren importantes para el comportamiento del negocio.
  • Estimación de Egresos: ¿Cuántos recursos voy a destinar? ¿Hacia dónde los voy a destinar? ¿Cómo los voy a distribuir? Este punto es fundamental para la empresa. Va a determinar cuánto voy a gastar a lo largo del año para poder cumplir con mi proyección. Para esto, es importante tener en cuenta las personas que voy a precisar, herramientas, materia prima, realizar una distinción entre costos fijos y variables, cuál fue el histórico de gastos, inflación, etc.
    – Resultado Proyectado: Va a determinar si mi curso de acción es viable para avanzar con mi proyección. Voy a poder entender cuánto dinero voy a disponibilizar y si voy a precisar de otros recursos para poder cubrir cualquier desfasaje de caja que pueda ocurrir.

5- Proyectar el cashflow: el flujo de caja o cash-flow es uno de los principales indicadores del estado financiero del negocio. Refleja la liquidez del comercio y su utilidad básica es asegurar el mejor uso posible del dinero. Es una herramienta clave para el manejo de la empresa. Su mal uso puede derivar en costos financieros muy altos. Es importante proyectarlo para saber de cuánto se va a disponer en los próximos meses, si va a faltar o a sobrar, entender en qué se gasta el dinero y cómo está ingresando. Permite ver muchas variables de cómo está funcionando el comercio. No tener control sobre el cashflow puede representar un costo de oportunidad o efectivo de aproximadamente 5% de lo facturado mensualmente.

6- Proyectar distintos escenarios: Una vez definida la planificación operativa, debemos proyectar distintos escenarios respecto a la información que estamos considerando. ¿Qué pasa si no llego a mi facturación proyectada y mantengo mi estructura de costos? ¿Qué pasa si aumenta mi estructura de costos? Es decir, realizarnos distintas preguntas que nos van a permitir proyectar distintos escenarios. Particularmente, propongo que este ejercicio se realice con 3 escenarios distintos: Pesimista, Medio y Optimista; y que para cada uno se planifique un curso de acción ante algo inesperado.

7- Incorporar herramientas tecnológicas en la planificación financiera: hoy existen distintas herramientas que simplifican el manejo del cashflow. Por ejemplo, la plataforma online Increase Card permite a los negocios tener información precisa de cuánto y cuándo van a cobrar cada día por sus ventas con tarjetas, qué montos le descontaron por impuestos y promociones y si tiene rechazos o contracargos que puedan reclamar.  Esto nos va a permitir optimizar la operatoria de nuestro negocio, disminuyendo los tiempos de gestión y ubicando el foco central en la venta o en otras tareas más importantes para el negocio.

 

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