Para el VP de Moody’s, «en Argentina la inflación tiene vida propia»

15 de octubre de 2019 - Fernando Meaños

 


El vicepresidente de Moody’s para América Latina da su visión sobre por qué Argentina entró en una nueva crisis, y de qué manera puede salir.

Pocos analistas conocen tanto la historia de las deudas latinoamericanas y, dentro de ellas, quizás la más conspicua: la argentina. Mauro Leos analiza la región desde hace más de 20 años y desliza tres críticas hacia nuestro país: la confianza de Cambiemos en solucionar demasiado rápido los problemas heredados, la influencia sobre el Banco Central y la falta de consensos básicos. Pese a lo cual no esconde su sorpresa por el resultado de las primarias: “Siempre esperamos dos administraciones de Macri. Hubiese aportado un elemento de continuidad por primera vez en mucho tiempo”.

¿Cómo llegó Argentina a esta crisis?

La respuesta está en las PASO y el shock que generaron. Por lo severo del ajuste de las medidas aplicadas después del acuerdo con el FMI, se decidió mantener estable la base monetaria, la inflación se fue para arriba y llevó a un colapso de la economía. Por eso llegó el malestar social y la reacción de las elecciones.

¿Por qué un ajuste monetario tan duro no consiguió bajar la inflación?

Ocurre que en el caso de la Argentina la inflación tiene vida propia por varios elementos. En todos los países se vinculan la política monetaria con la inflación y existe una relación entre ellos. En Argentina hay que agregar dos elementos centrales. Uno es el tipo de cambio; si se mueve, define un nuevo nivel de inflación. El segundo son las expectativas. Entonces, a pesar de la contracción monetaria, la inflación subió. Y lo que se ajustó fue el sector real: crecimiento, empleo, producción. Un elemento central en el gobierno de Macri fue contar con apoyo financiero externo. Al principio, fue tomado como algo positivo, porque significaba una señal de confianza. Luego, la falta de financiamiento le quitó un apoyo importante.

¿Cuál fue el primer error económico de Mauricio Macri para llegar a estas instancias?

Más que de error, yo hablaría de manejo de riesgos. El planteo original del gobierno de Macri no contemplaba que las distorsiones microeconómicas y los desbalances macroeconómicos iban a tomar tiempo en corregirse, más de una administración. Y siempre se dijo que en uno o dos años se iban a solucionar los problemas. No puedo saber si fue parte de una estrategia de “venta” política o si ellos verdaderamente lo sentían así. El gobierno de Macri siempre creyó que iba a recibir un gran flujo de capital no solamente financiero sino también de inversión extranjera. Se dio la primera parte, pero no la otra. Eso fue parte de la fragilidad del planteo inicial.

¿La crisis de hoy es consecuencia del “28-D”?

Fue algo desafortunado porque llevó a que los inversionistas pararan las antenas. Si algo hemos aprendido como lección, en países como Argentina o Turquía, es que nunca un gobierno debe meterse con el banco central porque eso tiene reacciones inmediatas en los mercados y expone a cualquier país a sufrir un shock. No sé si fue el comienzo de la crisis pero enturbió las aguas. Creo que sería más importante mirar hacia adelante que hacia atrás. El próximo gobierno debería tomar nota de que hay costos tangibles cuando se decide interferir en el banco central.

¿Qué clase de default nos espera?

Hay que ver cómo se da el balance de fuerzas entre halcones y palomas en el próximo gobierno. En los directorios de los bancos centrales y en los gobiernos siempre hay algunos más duros y otros más dispuestos a negociar. Alberto Fernández y su equipo son conscientes de cuánto le costó a la Argentina estar fuera de mercado por tanto tiempo. Es probable que se busquen acuerdos, una reestructuración negociada.

¿Cómo ven los mercados a Alberto Fernández?

Ahora, en especial después de las PASO, los mercados ven en Alberto Fernández un gran signo de interrogación, que a veces se mueve más hacia a un lado y a veces hacia otro. Y eso no se va a resolver hasta que no esté en la Casa Rosada, si se confirma su triunfo. En principio, no creo que los mercados tengan la decisión a priori de marginar a la Argentina, pero a la vez tampoco existe un elemento de confianza hacia el país. Hay escepticismo. Piense que hubo muchos inversionistas, muy importantes, que se quemaron en el gobierno actual. Hicieron una apuesta muy fuerte por el cambio y les fue mal. Por eso hay mucha cautela, mucho más si llega un gobierno desde el otro lado de la cancha.

Si ya les fue mal con Macri, ¿cómo van a actuar frente a un eventual regreso del kirchnerismo?

Parte del interrogante es que el escenario sea todavía peor que ahora. Y que en realidad estemos viviendo solamente un principio. Del mismo modo en que la Argentina se dio cuenta de cuál es el costo de resolver un default, los inversionistas también son conscientes de lo complicado que es. Nadie quiere entrar en un pleito, es muy costoso.

¿Por qué en la Argentina se repiten las crisis de deuda?

Es claro que aquí hay un ADN crediticio particular; la Argentina siempre tuvo un techo bajo en las calificaciones y de ahí no puede salir. Se podría atribuir esto a shocks externos, a movimientos de las commodities o de la tasa de la Fed. Pero todos los países de la región los sufren y han podido manejarlos. A la Argentina le hace falta un consenso sociopolítico sobre cómo se deben hacer algunas cosas, sentar bases económicas y jurídicas, por encima de cualquier shock o ciclo. En Argentina eso no pasa. La única certeza que existe es que, cada cierto tiempo, va a haber una crisis. En todos los países persisten ciertos consensos, más allá de las elecciones. Aquí siempre escucho hablar de “la grieta”.

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