Oris de Roa: «La influencia de Estados Unidos fue decisiva en el acuerdo con el FMI»

27 de mayo de 2019 - Tomás Rodríguez Ansorena

 



El embajador argentino en Washington habló con Forbes luego de su participación en el Foro Argentina Exporta la semana pasada. Su visión sobre la guerra comercial, el apoyo de EE.UU. a la gestión Macri y las inversiones post FMI.

Fernando Oris de Roa sucedió a Martín Lousteau como embajador argentino en Estados Unidos a fines de 2017. Desde entonces, le tocó administrar una de las relaciones bilaterales más sensibles para la Argentina, sobre todo desde la crisis desatada en abril de 2018 y más aún tras el acuerdo con el FMI. Según Oris de Roa, ambos países viven un «florecimiento en la relación» tanto en el plano político, económico como cultural, y para esto es fundamental la relación entre Mauricio Macri y Doland Trump: «Tienen un diálogo propio. Es raro porque nosotros tenemos que implementar las cosas que ellos discutieron, en vez de ellos discutir las cosas que nosotros proponemos. Tienen ese tipo de relación».

Fernando Oris de Roa en el Foro Argentina Exporta.

Las prioridades de su agenda económica en los últimos meses han pasado por el ingreso del biodiesel argentino al mercado norteamericano; las negociaciones por la carne vacuna, con un límite libre de aranceles (de 24%) en 20.000 toneladas; y el Sistema Generalizado de Preferencias, al que Argentina reingresó el año pasado, y permite la reducción de aranceles para determinados productos. A esos y otros temas se refirió en su exposición en el día de cierre del Foro Argentina Exporta, organizado por el ministerio de Producción y Trabajo y la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Exterior. En el marco de la guerra comercial entre China y Estados Unidos, Forbes consultó al embajador sobre cómo afecta a la Argentina este nuevo marco de relaciones multilaterales.

¿Cómo observa Estados Unidos las relaciones de Argentina con China?

Anterior a la guerra comercial ya había una presión, que es de público conocimiento, por parte del Gobierno de Estados Unidos en advertirnos los peligros de las inversiones chinas en algunos sectores. No solamente en Argentina sino en todo el mundo. Al mismo tiempo, si uno se pregunta cuál es el país que mayor cantidad de inversiones chinas realiza curiosamente son los EE.UU., así que difícilmente ellos puedan objetarlas. Estados Unidos no tiene problemas con que los chinos inviertan en nuestro país. No es que nosotros les pidamos permiso, tampoco. Lo que manifiestan sí es que prefieren que no recibamos inversiones chinas en 4 sectores: comunicaciones, energía nuclear, puntos estratégicos de infraestructura y manejo de datos.

¿Cómo se manifiesta esa sugerencia en la práctica?

Lo más visible son las visitas oficiales, entre cancilleres o presidentes, o mis visitas al Departamento de Estado. Pero es más frecuente e igualmente importante en reuniones informales.

¿Eso ha tenido algún efecto en la relación con China?

Estaría infiriendo, y es un tema de la relación entre Argentina y China, que escapa a lo que manejo yo. Pero a simple vista, hay una central nuclear que está avanzando con capitales chinos, y otras inversiones importantes que siguen su curso normal.

¿Cómo observan a la Argentina los inversores norteamericanos luego de la crisis de 2018 y el acuerdo con el Fondo?

El mundo financiero se expresa una vez por hora con la cotización de nuestros bonos y el Riesgo País. En el mundo de las inversiones, continúan viniendo, pero a un ritmo más cauto. Todo esto fuera de lo que significa Vaca Muerta, que está fuera prácticamente de los parámetros de la macroeconomía. Es tan importante, tan de largo plazo, que eso no se detiene. Y de hecho están llegando muchas inversiones al área de midstream.

Según dan por sentado muchos analistas, la influencia de Estados Unidos fue fundamental para llegar al acuerdo con el FMI y aprobar todas las modificaciones posteriores. ¿Usted coincide? ¿Cómo influye este apoyo en las elecciones?

Es el préstamo más grande en la historia del FMI. No creo que vayamos a ostentar esa posición mucho más tiempo; creo que va a haber préstamos mayores a otras regiones del mundo en los próximos años. La tendencia es volver a usar el Fondo, porque ha flexibilizado sus requisitos y se ha sensibilizado socialmente. Con lo cual, es más aceptable acudir al Fondo. La influencia de Estados Unidos fue decisiva, no cabe la menor duda. Para ponerlo a la inversa, si EE.UU. no hubiera considerado apropiadas esas medidas, hubiese vetarlas muy fácilmente. Yo tengo contacto frecuente con el Fondo, en particular con la Directora, Christine Lagarde. Ella es muy histriónica y dice que sigue el dólar y la cotización, pero lo sigue con mucha alegría, con los nervios propios de una actividad como es la de prestar dinero. Pero ella, como política, se ha jugado muchísimo a favor de la Argentina, y es un gran halago para el presidente Macri.

¿Ellos dan por sentado que se van a flexibilizar las condiciones pactadas, independiente de quien gane las elecciones?

Creo que no se pactan las condiciones una vez y uno se va. Lo que quiere el acreedor es cobrar, y nosotros pagar. Estas son instituciones macroeconómicas que se manifiestan a través del crédito. Y la macroeconomía no es una ciencia exacta. Hemos visto cómo se fue modificando el crédito de acuerdo al modo en el que se comportó la macroeconomía. Para eso están además las misiones del Fondo.

bookmark icon