Lecciones de Brasil, según el expresidente de su Banco Central, Celso Affonso Pastore

15 de octubre de 2019 - Forbes Argentina

 


Presentado por el Banco Ciudad, el expresidente del Banco Central de Brasil y reconocido analista, habló en el encuentro anual del IAEF. Las reformas de Guedes, la volatilidad del real y del peso, la continuidad del Mercosur y cómo Brasil combatió la inflación.

En un mundo marcado por el estancamiento, el cambio demográfico y tasas de interés bajísimas, Brasil y Argentina tienen el desafío de retomar la senda del crecimiento. El expresidente del Banco Central brasileño, Affonso Pastore, se refirió a estos y otros temas en un bloque especial del encuentro anual del IAEF (Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas), presentado por el Banco Ciudad. Como en ediciones anteriores, cuando el Ciudad organizó exposiciones del ministro de Hacienda chileno Felipe Larraín, o de Andrés Velasco, de la LBS, Pastore ofreció una mirada regional para comprender el contexto argentino más allá de sus fronteras.

«El mundo está estancado», inició su charla Pastore, en la que describió el «New Normal» mundial tras la crisis de 2008. «Desde entonces, los principales bancos centrales del mundo llevaron las tasas de interés cerca de 0. Hicieron lo que tenían que hacer para evitar lo que la Reserva Federal había hecho en 1929, cuando ajustó el programa monetario y todo terminó en la Gran Depresión». Para Pastore, allí fue fundamental la actuación del expresidente de la Reserva Federal Ben Bernanke, quien había estudiado minuciosamente la gran crisis del siglo XX.

Celso Affonso Pastore.

10 años después del estallido, «todos los indicadores mejoraron: hubo crecimiento, aumento de empleo, y recuperación de ingreso. Pero las tasas de interés permanecieron igual». Para Pastore, las economías más desarrolladas están atravesando lo que el exsecretario del Tesoro estadounidense Larry Summers llamó «estancamiento secular». Es decir, un período prolongado de desaceleración del crecimiento y bajas tasas de interés, lo cuál se verifica claramente en Europa, donde el (saliente) presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, implementó tasas negativas.

Las razones de este fenómeno, según Pastore, están en el cambio demográfico de las sociedades, cuya alza en la expectativa de vida provoca la preponderancia del ahorro sobre la inversión: el aumento de la porción de la población mayor hace crecer la demanda de ahorro bajando la tasa de interés. «Lo contrario ocurre con la inversión», explicó Pastore. Para él, «la baja en la tasa de interés y desaceleramiento de las economías maduras es un fenómeno que llegó para quedarse por la transición demográfica que estamos viviendo».

Para Argentina y Brasil, este fenómeno de desaceleración global, con «Europa al borde de la recesión», sumado a la «tendencia naturual» del fenómeno chino de, también, crecer más lento, presenta una alerta en el frente externo: «Olvídense de un crecimiento de la demanda agregada en ese aspecto», opinó Pastore.

Estas dos economías, «que se influencian negativamente mutuamente», enfrentan al mismo tiempo un problema fiscal, lo cuál explica en buena medida la volatilidad de sus monedas. En este sentido, Pastore e refirió a la reforma previsional recientemente aprobada en Brasil, que «si bien superó las expectativas del mercado, no consiguió dominar el plano fiscal. La reforma previsional era necesaria, pero no suficiente». Para Pastore, Brasil debe encarar más recortes en el gasto público para estabilizar su moneda, captar inversiones y retomar la senda del crecimiento.

Pastore entrevistado por Guillermo Laborda en el encentro anual del IAEF en el Llao Llao.

Argentina, por su parte, tiene un problema adicional a este respecto: la tasa de inflación, que según Pastore tiene como correlato la alta dolarización del ahorro argentino. Pese a lo cuál, no está de acuerdo con las propuestas de adopción del dólar para la economía argentina, ni con la idea de una moneda común en el Mercosur. Argentina deberá enfocarse en proteger a sus ahorristas de la inflación, señaló, y puso como ejemplo la «corrección monetaria» que encaró Brasil a mediados de los años 60, cuando su país asumió que viviría con inflación pero no resignaría el ahorro interno.

Sobre el Mercosur, Pastore se mostró optimista sobre los pasos iniciados en el Acuerdo con la Unión Europea, pero señaló que hay que prestar atención tanto a las diferencias políticas planteadas en Europa sobre el Gobierno de Bolsonaro, como a las presiones de sectores industriales de la región, que temen perder terreno frente al ingreso de los europeos. Sin embargo, planteó Pastore, «los países no crecen si la industria no está expuesta a la competencia».

Su perspectiva sobre los próximos años son de leve recuperación para el principal socio comercial de la Argentina: «Hay marchas y contramarchas, las reformas van a llevar un tiempo, pero Brasil está encaminado».

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