La industria argentina del software durante la pandemia según uno de sus empresarios líderes

15 de abril de 2020 - Jesica Mateu

 



Roberto Wagmaister, el CEO y fundador del Grupo ASSA, la compañía argentina que brinda servicios y soluciones tecnológicas a nivel global, reflexiona sobre el impacto de la pandemia en un sector clave para la continuidad de la economía. Por qué Argentina necesita la Ley de la Economía del Conocimiento y qué se puede aprender de la crisis.

A pesar de ser una crisis que tiene un altísimo contenido de incertidumbre, a lo que apostamos es a reafirmar la continuidad”, asegura a Forbes el fundador y CEO de Grupo ASSA (gA), Roberto Wagmaister. La empresa argentina de tecnología que hoy es global nació como pyme hace 27 años. Por ello, Wagmaister conoce los retos que implica emprender en el país y cómo adaptarse para enfrentar a las crisis del mejor modo posible. A pesar de que la que ahora profundiza la pandemia del Covid19 tiene características inéditas, lo aprendido en más de tres décadas de experiencia no es menor.

El ejecutivo explica que la continuidad a la que hace referencia se sostiene en dos ejes fundamentales. El primero es que gA y Parabolt (la incubadora digital diseñada para brindar servicios de innovación y crear empresas digitales) “son organizaciones de personas. Entonces el foco, sinceramente, está puesto en la gente; y hoy, más que nunca, en acompañar y generar una cercanía virtual que mitigue el distanciamiento”. El segundo eje es el negocio. “gA no está cerrado. Está abierto con una modalidad de trabajo en consonancia con el aislamiento”, recalca. De hecho, la compañía tiene once oficinas distribuidas en Argentina, Estados Unidos, España, Italia, México, Brasil y Chile en las que se desempeñan más de 1400 personas – cerca del 50 % en el país- y que actualmente cumplen con sus responsabilidades de forma remota, para clientes de más de 40 naciones.

A pesar de la crisis, los servicios que prestan son clave en este contexto. ¿Cómo impacta este momento en su negocio y cuáles son las estrategias?

Hasta ahora gA no ha tenido un impacto económico adverso porque sigue adelante con todos sus proyectos en el mundo. Tenemos la estrategia de poner foco en la ciencia de la salud. Life Science es un sector con alta resiliencia; crece en la adversidad. Y nosotros trabajamos con las compañías líderes en salud. Además desarrollamos una estrategia puesta en llevar más innovación a la nube. Así, por ejemplo, uno de nuestros clientes, líder mundial en oncología, eligió nuestra plataforma de inteligencia artificial, Navigate, para dar seguimiento a pacientes y elaborar predicciones para el mejoramiento del cáncer. Ahora lo van a utilizar para el coronavirus ya que están trabajando en el desarrollo de una vacuna. Incluso lo hemos ofrecido de manera gratuita al gobierno argentino para que pueda utilizarlo para predictivo de infectados y detección de sectores más críticos, entre otras aplicaciones. Estamos analizando con ellos si efectivamente van a aprovecharlo. Por otra parte, contra los pronósticos, no se cayó casi ningún proyecto de innovación. De hecho, desarrollamos un montón de trabajo remoto y colaborativo que nos permite llevar adelante talleres de innovación y design thinking. Pensamos que iba a ser difícil concretarlo porque es importante la gestualidad y los movimientos; pero encontramos software que permite, razonablemente, solucionar ese aspecto.

En función de lo que en diciembre tenían previsto para 2020, ¿las perspectivas para el negocio cambiaron mucho a partir de la intromisión del coronavirus?

Hasta ahora no. Igual estamos monitoreando el día a día. Somos una compañía que ya cumplió 27 años y aprendimos que en las crisis tenés que administrar con mucho celo la caja. La prioridad es pagar los sueldos y el timón está firme. Lo que no es prioritario se pospone para tener la caja saludable y así poder hacer frente a los compromisos impositivos, salariales y de procesos, entre otros.

¿Qué otras acciones llevan adelante para atravesar esta etapa?

Elaboramos un plan de continuidad de negocios. Hay uno que es general y otro individual, por cada oficina. Implica, básicamente, estar cerca de nuestra gente y del cliente. Todas las semanas tenemos reuniones. Hace 30 minutos, por ejemplo, terminamos una call virtual con casi 500 personas de la empresa en la que contamos cuáles son los planes, como avanza cada equipo y demás cuestiones. Además, tenemos médicos con lo que también organizamos charlas. Hay un montón de herramientas tecnológicas que favorecen la cercanía. Otra cosa que ayuda es poner el foco en solucionar problemas específicos. Por eso, por caso, realizamos una campaña digital con grandes hospitales y centros de salud enfocado en cómo usar plataformas de inteligencia artificial para mejorar la logística en la atención y en el seguimiento del paciente. O considerando que hoy no hay problema de oferta pero sí de logística para garantizar el abastecimiento, brindamos soluciones para mejorar este tipo de procesos.

A nivel sectorial, ¿cuáles son los desafíos más importantes en Argentina?

Poder tener resuelta la Ley de Economía del Conocimiento. Uno trata de hacer relaciones con las empresas más grandes del sector. Pero hay casi 4 mil pymes y, entonces, hay que pensar en la economía colaborativa y en ecosistemas digitales abiertos. Con nosotros trabajan pymes de matemáticos, por ejemplo. Entonces, la ley es fundamental. Tenemos que dar seguridad jurídica y fiscal para que el joven emprendedor quiera invertir en Argentina. También, mantener un tipo de cambio competitivo porque si no, cruza el charco y se va Uruguay o a Colombia. Hay que sacar esa ley. No entiendo por qué está sin funcionar el Poder Legislativo. En el sector competimos contra el resto del mundo, no hacia dentro de la Argentina. Hay muchas empresas que operan en el país y a nivel mundial. El abanico nuestro es el mundo.

¿Cuáles son las razones por las que no se concreta con la sanción de la ley?

Estamos con varias reuniones. Nosotros formamos parte de Argencon (N. del editor: entidad conformada por empresas de servicios basados en el conocimiento y vinculadas con mercados externos). Somos uno de los seis fundadores. Además estamos en la CESSI (Cámara de la Industria Argentina del Software y Servicios Informáticos). Hablamos desde allí con el gobierno para poder avanzar. Lo que traba es el no funcionamiento del Poder Legislativo. Es una lástima enorme para el país y para el crecimiento del sector. En cinco años podríamos duplicar a las 125 mil personas que hoy trabajan en el rubro con empleos en blanco, los cuales son competitivos con el mundo. Hay otros que están tomando la posta porque a los espacios vacíos siempre hay alguien que los ocupa.

¿Qué medidas cree que debería tomar el gobierno para reactivar la producción, el consumo y comenzar a mejorar los índices económicos?

En general está bien orientado. Pero tenemos que aprender a articular mejor lo público y lo privado. El sector público nos tiene que ver como un colaborador abierto y aquellos que no se comporten así tienen que ser debidamente sancionados. Como los que aumentan precios injustificadamente. Porque atrás de todo esto hay un concepto superador: el de sustentabilidad. ¿Qué te hace sustentable? En aG aprendimos que no es sólo el crecimiento y los buenos márgenes, sino también una plataforma de valores compartidos que incluyan el aspecto ético. Este partido no lo puede jugar ningún sector solo: ni el público ni el privado. No se le pueden pedir todos los esfuerzos a uno solo. Nuestro gasto público está sobredimensionado respecto a lo que podemos gastar.

¿Qué debemos tomar de la experiencia que nos deja esta pandemia?

Esta crisis tiene que cambiar este modo de relacionarnos. Integro el board del Consejo de las Américas. La semana pasada hicimos una call entre unas 30 compañías del mundo sobre cómo vemos el día después. ¿Sabés cuál es mi enorme deseo? Que todos lo que estamos aprendiendo en la crisis sea lo que llevemos a la realidad después. Que no nos olvidemos de las cosas que estamos diciendo y haciendo ahora.

 

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