Julián Gadano: «Lopetegui se equivocó”

12 de diciembre de 2019 - Tomás Rodríguez Ansorena

 



El subsecretario de Energía Nuclear saliente habló con Forbes sobre las polémicas declaraciones de su superior acerca del acuerdo con China para la construcción de una nueva central. Además, su balance de gestión, la transición en su área y el futuro de la energía atómica en la agenda ambiental.

Hace diez días, las definiciones del secretario de Energía Gustavo Lopetegui a Página/12 sobre la energía nuclear levantaron polvareda, no solo en el sector atómico sino dentro del propio Gobierno. «Desmiento categóricamente al señor Lopetegui!!!! Durante 4 años tuve instrucciones directas del Presidente Macri de avanzar con Atucha lV con China. Ahora entiendo donde estaba el bloqueo…”, tuiteó el embajador argentino en China, Diego Guelar. Respondía a los dichos del funcionario, quien aseguró que pese a que había contratos firmados con China, “podés ir manejándolo y tratar de negociar para hacer otra cosa en lugar de la central nuclear. Eso es lo que se ha tratado de hacer”. Y en otro pasaje: “Conseguimos que durante cuatro años no pase nada”.

Lo que más incomoda a Julián Gadano, sin embargo, es la “estrechez” con la que Lopetegui se refirió (y “banalizó”) al sector nuclear en frases como estas: “Yo no construiría nuevas centrales nucleares en Argentina (…) es puro costo de capital”; “si vos hablás con los sacerdotes de lo nuclear lo único que hay en la vida es lo nuclear”. Y directamente sobre Gadano: “Es uno de los principales sacerdotes. Es el cardenal”.

“Yo tengo mucho afecto personal por Gustavo, y además lo respeto profesional e intelectualmente. Pero se equivoca”, le dice Julián Gadano a Forbes, a dos días de dejar su cargo. “Sinceramente, esto es una anécdota, pero por lo menos en la forma en que salió, banalizó 70 años de un campo tecnológico en el que Argentina juega en primera, es muy respetado”.

Justo en la semana de asunción de Rafael Grossi en el Organismo Internacional de Energía Atómica.

Estoy seguro de que fue casualidad que coincidiera. Pero bueno, tenemos un director general en la OIEA, y nosotros hemos trabajado en eso desde el Estado también. Argentina no tiene iglesias ni congregaciones religiosas. Tiene instituciones. Este es el sector más regulado del mundo. Si fuera una iglesia, estaría orgulloso de ser el cardenal, te lo aseguro. Me sentí honrado, en ese sentido. Pero cometió un error.

La frase más fuerte es: “Conseguimos que en cuatro años no pase nada”. ¿Qué opinás?

No te voy a mentir, me parece que fue poco feliz. Esto fue sobre el final, no tuve la oportunidad de hablar con él. Quizás fue una ironía. Pero la verdad es que hicimos mucho y tenemos un contrato muy bueno con China que ojalá se firme. Y si se firma, va a ser una muy buena noticia. No importa que lo haga otro gobierno.

De hecho hubo un cambio sustancial en el contrato: ya no se contruirían dos sino una sola central.

Sí, claro. Y muchas continuidades también, porque en el contrato trabajó gente muy profesional de las empresas y de la planta, cosa que no va a cambiar. Yo estoy convencido de que hay una oportunidad y que el contrato es muy bueno. 

¿En qué estado está?

Tenemos un contrato general firmado. De ahí bajan dos cosas: el contrato EPC (Engineering, Procurement & Construction), que está listo en un 95%, más allá de las correcciones que quiera hacer la nueva gestión. Solo queda la voluntad de hacer una última revisión, y que el nuevo gobierno consiga las aprobaciones correspondientes, porque por supuesto hay que recibir un financiamiento muy grande y esto a ninguna autoridad financiera le gusta mucho. Y después está el contrato financiero, al que le falta bastante más. 

No conocemos los detalles del contrato: ¿cuándo se van a conocer?

Yo ya no soy más el subsecretario así que no te puedo decir cuándo. Hay unas cláusulas de confidencialidad hasta que se firme. Pero es un buen contrato, discutida por gente muy profesional y laica (ríe). 

¿Estas declaraciones pueden afectar la continuidad del proyecto y la relación con China?

No creo. Un contrato es un punto de acuerdo entre dos partes que se ponen de acuerdo para hacer un negocio. Cuando se discute un contrato se discuten intereses, y la gente está muy acostumbrada a que en la prensa haya ruido y me parece que estamos todos muy inmunizados.

Foto: Juan Carlos Casas.

 

¿Hubo una transición en la subsecretaría? ¿Hay un reemplazante?

No voy a ser yo quien lo diga. Sí te puedo decir que hicimos una transición muy madura y muy responsable, de nuestro lado y del de ellos. Y por supuesto van a contar conmigo en la medida que haya buena fe. Yo voy a ser opositor y voy a seguir trabajando por aprender y por volver, eso es obvio. Mientras tanto, ellos tienen la responsabilidad sobre un sector muy importante y muy beneficioso para Argentina y ahí no vamos a bloquear, todo lo contrario.

Se dice mucho de Sergio Lanziani, el nuevo responsable de Energía, que es ingeniero nuclear, pero, ¿en qué medida está relacionado con el sector?

Lo que se dice es que se recibió y después no se dedicó a lo nuclear. No tuve trato con él. Pero como te digo, fue una transición constructiva. Imagino que voy a estar de acuerdo con cosas que ellos hagan; con otras, no. Pero es lo normal.

Lo de Lopetegui viene a confirmar algo que se escuchaba mucho en la oposición: que al macrismo no le importaba el sector nuclear. ¿Quién lo impulsaba dentro del Gobierno?

Por empezar, yo mismo (no te olvides que soy el cardenal). Yo creo mucho en este campo de desarrollo tecnológico, el mundo está muy interesado en la energía nuclear, y especialmente en los SMR (Small Modular Reactor) como el CAREM. Por eso yo siempre digo que Argentina tiene que ser una fábrica de CAREM, es nuestro proyecto bandera. 

La última noticia respecto del CAREM fue la suspensión de los empleados de Techint.

Sí, estuvieron suspendidos un tiempo por no sé qué atraso de Techint, pero volvieron a trabajar y yo entregué la obra activa. La gente que está tiene toda la información y la capacidad para mantener activa la obra. Todos los proyectos están activos salvo los que quisimos parar, como por ejemplo la planta de agua pesada. Pero que tampoco está llevada a chatarra. Está en un estado de mantenimiento.

El proyecto era reconvertirla hacia una planta de fertilizantes, ¿o no?

Se está buscando un socio internacional. La verdad es que eso entró en un impasse, pero no tengo dudas de que se va a volver a activar. Neuquén está muy activa con eso, hay continuidad en la gestión. Pero volviendo, todos los proyectos están activos. Nucleoeléctrica, basada en una muy buena tarifa, pudo terminar Embalse con sus propios recursos, por ejemplo. Un proyecto que tuvo un fuerte apoyo del presidente, del ministro Aranguren y también de Gustavo Lopetegui, que en ese momento estaba en la jefatura de Gabinete. Yo estoy muy contento porque en un contexto de mucha restricción económica, con la que nosotros teníamos que ser solidarios (no podíamos recibir la misma plata en 2017 que en 2018), logramos muchas cosas. En definitiva no importa cuánto gastaste o invertiste, sino qué hiciste con lo que tenías. 

A favor o en contra, ¿derribaste algún mito en tu paso por la gestión pública?

No sé si mitos. Pero me llevo algunos aprendizajes. Me di cuenta que con organización, instituciones y gente capaz se pueden llevar adelante proyectos con mucha eficiencia desde el sector público. El otro aprendizaje fue la negociación con China. Me di cuenta de que pese a la distancia cultural compartimos un lenguaje y que se puede llegar a acuerdos con facilidad.  Los chinos son gente muy sencilla para negociar, son muy amables, muy abiertos, tienen paciencia. El otro punto fue el contacto con el mundo renovable, y no es algo que yo no supiera, pero me convencí aún más de no hay solución al cambio climático sin energía nuclear. El mundo lo sabe. La industria nuclear está en la agenda ambiental. 

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