CEO de Newsan: “Después de las muertes, la destrucción masiva del empleo va a ser la consecuencia más grave del Coronavirus”

9 de abril de 2020 - Lorena Guarino

 



Al frente de uno de los mayores fabricantes de electrodomésticos del país, Luis Galli analiza los efectos de la pandemia en la economía. “Esta crisis va a dejar afuera a muchos jugadores”, afirma, y pide “prórroga de impuestos o cargas sociales” para paliar la situación

Lo principal es la responsabilidad con nuestros colaboradores y nuestra familia, porque somos una familia y en los momentos difíciles hay que cuidarla. Los procesos de toma de decisiones se basan en eso”, así define Luis Galli, CEO de Newsan, su misión ante la crisis sanitaria que trajo el coronavirus a nivel local y en la que se ven involucradas las 5.500 personas que forma parte de la compañía.

El grupo, fundado por Rubén Cherñajovsky, que tiene bajo su paraguas marcas como Sanyo, Atma, Philco y Noblex, se enfrenta a la crisis sanitaria con muchas incertidumbres y algunas -pocas- certezas sobre sus consecuencias.

¿Qué efecto va a generar esta pandemia en su negocio?

Tenemos toda nuestra actividad industrial parada desde el 20 de marzo, porque la categoría electrodomésticos no fue incluida como actividad esencial, con lo cual hoy estamos sufriendo el parate. Tenemos un montón de gente a la cual tenemos que pagarles el sueldo y no tenemos ningún tipo de contraprestación, porque no podemos venderle a nuestros clientes, ya que la mayoría tiene los locales cerrados. Newsan es una compañía que siempre se prepara para las crisis y reacciona rápido. Estamos muy sólidos financieramente y tenemos niveles de inventario y de gente muy alineados a lo que venía siendo la demanda. Antes de esto, no estábamos esperando que el país “explotara” de consumo, no teníamos exceso de dotación, inventario o estábamos cargados de deuda. Tenemos una compañía muy saneada económica y financieramente y eso nos permite ayudar a nuestro ecosistema en este proceso.

Estaban preparados para el impacto económico propio de la economía, pero no para un impacto sanitario…

Lo que nos pasó particularmente es que teníamos previsto incrementar nuestro personal los próximos meses, para afrontar el plan de negocios que teníamos para 2020. A lo sumo, si la caída es más grande lo que estamos pensando, más allá de haber tenido unos muy buenos primeros 75 días, ahí tendremos que hacer un ajuste de dotación. En ese caso, estamos viendo si aportamos un poco entre todos o tenemos que generar una caída del empleo con el costo social asociado que tienen en un año tan complicado.

¿Ya hicieron ajustes en sueldos?

Nosotros pagamos el 6 de abril el 100% del salario. Sabemos que tenemos colegas que pagaron al 70%, pero en nuestro caso no creíamos que era el momento de hacer una reducción. Después veremos en abril cómo sigue la cuarentena. La crisis va a generar un efecto importante en el desarrollo de las operaciones. Somos conscientes de que la actividad no se va a reanudar de la misma manera y vamos a tener que realizar cambios de protocolos en todas las locaciones (planta industrial, depósito de mercadería, oficinas comerciales u administrativas, etc.) y en todas será diferente. Para ello, somos asesorados con asesores técnicos para ir redefiniendo todos nuestros protocolos. No solo nos preservamos, sino que también buscamos no ser un elemento de contagio para la población en general.

Luis Galli.

¿Cómo lo está atravesando la industria en general?

Esta situación va a traer una consolidación compulsiva del sector, donde hay exceso de oferta, de fabricantes, de importadores y de puntos de venta. Una crisis de una magnitud como ésta, donde tenés 20 días parada una planta o cerrada tu cadena de sucursales te deja muy expuesto. Es como la marea que baja rápidamente y ahí queda claro quién está con ropa y quién está desnudo. Los que están desnudos, son aquellos que vienen de una situación comprometida. Esos van a quedar afuera del mercado. El sector de electrodomésticos viene de una caída progresiva de 19 meses, y en enero y febrero encontró un piso. Eso agravó mucho la situación financiera y patrimonial de muchos fabricantes, importadores y retailers. Esta crisis va a dejar afuera a muchos jugadores. A mí modo de ver, va a quedar un mercado mucho más sano y más realista, acorde a la oferta y la demanda de los próximos años en el país.

¿Qué espera la industria del gobierno?

Lo que estamos esperando, como otros países de la región, es que haya un entendimiento de las dificultades que tienen las empresas. En ese sentido, se puedan otorgar prórroga de pago de impuestos o cargas sociales, o de usos de créditos fiscales. Lo que no se puede evitar reconocer es que va a haber un gran daño. En tanto y en cuanto haya de parte del Estado alguna posición activa con algunas medidas paliativas en el corto plazo va a ayudar a que caigan la menor cantidad de empresas o al final del camino que se reduzca la menor cantidad de empleo posible. No creo que podamos esperar que el Estado nos resuelva la situación porque no está en condiciones como otros países desarrollados. Pero sí hay cosas que se pueden hacer. Si caen más empresas y hay menos empleo, hay menos aparato productivo y menos recaudación a futuro para el gobierno.

¿En el día después, ves una industria más protegida puertas adentro?

Se va a producir un cambio, pero no solo en la Argentina. Se van a cuestionar mucho los efectos de la globalización post coronavirus. Esta crisis va a llevar a muchos conglomerados globales a plantearse sus estrategias y su dependencia, para así evaluar dónde se pone una planta y sus criterios. También muchos países que van a quedar golpeados van a buscar cómo reactivar su economía local como prioridad, porque va a haber una destrucción masiva del empleo. Esta es, después de las muertes, una de las consecuencias más graves del coronavirus. Asociado a eso, puede que haya algunas políticas del gobierno que traten de reactivar industrias o servicios locales para reavivar el empleo. Esto va a pasar en la mayoría de los países afectados.

¿El empresariado está mirando como se mueven los gobiernos, ante esta pandemia, para sus estrategias futuras?

Muchos que tomaron la decisión de migrar sus plantas y que su cadena de valor dependa de China 100% hoy estarán repensando la decisión y se darán cuenta que es necesario tener diversificada la cadena de valor. Porque si te agarra una pandemia en un lugar tenés una concentración de riesgo de toda tu cadena. Nosotros lo sufrimos a principios de enero y febrero ya que tenemos concentrado el 95% de los componentes en China. Sufrimos la crisis de abastecimiento, porque la crisis estaba en China. Muchas compañías globales van a repensar la forma de localización de sus plantas o sus proveedores para no sufrir estos parates cuyos costos son tremendos.

¿Cómo ves el accionar del Estado hasta ahora?

El gobierno tuvo una reacción muy rápida y muy acertada. Basado en la experiencia de otros países fue muy acertado al anticiparse arrancando la cuarentena cuando la curva de infectados comenzaba a subir. El desafío más grande que tienen ahora el gobierno y los empresarios es ver cómo se hace una salida ordenada de la cuarentena para no caer, dentro de 60 o 90 días, en otra cuarentena o que se dispare la curva. Lo más importante es cómo hacemos entre todos para poner en marcha el aparato productivo para minimizar el impacto económico.

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