WeWork en Buenos Aires

26 de Mayo de 2017 - Delfina Krüsemann

 


El mayor emprendimiento de coworking invade Latinoamérica de la mano del argentino Patricio Fuks. WeWork en Buenos Aires y se expande por el mundo.

Confiamos en los argentinos. Nos sentimos honrados por la oportunidad de aprender de esta comunidad, contribuir con ella y sumar a la Argentina a la comunidad global de WeWork. Acá esta nuestra misión y visión y apostamos a crecer junto al país”, Pato Fuks, CEO Regional de Latam de la empresa en la inauguración de la Torre Bellini: su primer edificio en el país.

Junto con Diego Santilli, Vicejefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y Noah Mamet, ex embajador de Estados Unidos en Argentina, cortaron juntos una simbólica cinta para enmarcar este momento.

La Torre Bellini, ubicada en el centro de la Ciudad de Buenos Aires, a dos cuadras de Plaza San Martín, cuenta con 25 pisos y tendrá, una vez inauguradas todas sus fases, 2.400 escritorios. Con la inauguración de WeWork Torre Bellini ya se duplica la oferta de co-working existente en todo el país.

En diálogo con FORBES ARGENTINA, Pato Fuks afirmó que el desafío en el país será desarrollar el punto clave del éxito de WeWork: la comunidad. “Se trata de hacer y construir comunidad, y de interactuar con ella. Nosotros somos muy individualistas. Ser buena onda, trabajar en conjunto, está mal visto”, explica.

Esto de “la comunidad” no es menor para WeWork: con un sinfín de actividades semanales (al menos una por día, desde demo days hasta afters de cerveza artesanal gratis), una app que conecta a la comunidad global e incluso un campamento de verano, la empresa se toma muy en serio el objetivo de conectar a sus miembros.

WeWork en el mundo

El coworking no es una novedad: la primera oficina fue inaugurada por el consultor Brad Neuberg en 2009, en San Francisco. La tendencia prendió rápidamente. Solo en 2016, se abrieron 7.800 espacios en todo el mundo, un aumento del 36% con respecto a 2015, según la Encuesta Mundial de Coworking.

Este mismo estudio asegura que, en apenas dos años, el número de personas que eligen trabajar en estos espacios creció un 46%. Y WeWork aparece como el claro líder del mercado global.

La empresa de real estate fue una idea de Neumann y el arquitecto Miguel McKelvey, y llegaron a ella casi de casualidad. Adam necesitaba una oficina en Dumbo, Nueva York, y le pidió a Miguel, a quien conoció en una fiesta, que la diseñara. Al tiempo, el dueño del piso, Joshua Guttman, llevó a Adam a ver un edificio vacío que tenía en el mismo barrio.

Quería alquilarlo por tres dólares el metro cuadrado, y cada piso tenía unos 1.500 metros cuadrados. “Tengo una idea mejor: dejame que tome un piso, lo divida en 15 oficinas y cobre US$ 1.000 por cada una”, le dijo Neumann, quien se ofreció a darle el 50% de los US$ 15.000 mensuales.

Guttman accedió, pero con una condición: la de replicar el modelo de negocio en todos los pisos. McKelvey se hizo cargo del diseño tanto físico como de marca, y así nació Green Desk. ¿El único inconveniente? Inauguró en plena crisis financiera del 2008. Pero, contra todo pronóstico, llegó al 100% de ocupación.

Pensar en grande

Neumann y McKelvey empezaron a pensar en grande. Querían oficinas con enormes espacios comunes y una ambientación más cuidada. Guttman, en cambio, consideró que no había necesidad de repensar un éxito, y les compró su parte de Green Desk por unos US$ 3.000.000, que usaron para poner en marcha la primera oficina de WeWork en el SoHo neoyorkino en enero de 2010.

Para 2014, ya tenían 24 edificios y se habían convertido en los inquilinos que más rápido crecían en la Gran Manzana. En 2015, se expandieron a otras partes de Estados Unidos y superaron las 60 oficinas.

El 2016 lo cerraron por encima de las 100, con presencia en más de 30 ciudades del mundo: el fenómeno que nació en Nueva York ahora también es furor en Londres, Montreal, Tel Aviv, Berlín, Seúl, Miami, Sydney, Hong Kong, Washington, Shanghai y San Francisco.

Seis años después de su debut, con 1.800 empleados propios, más de 80.000 miembros individuales y 10.000 empresas miembros, WeWork está valuada en US$ 16.000 millones. En el ranking Forbes de los emprendedores sub 40 más ricos de Estados Unidos, Adam Neumann aparece en el puesto número 16.

El argentino que llegó para quedarse

Patricio Fuks creó la cadena Fën hace 12 años, con las marcas Dazzler y Esplendor y sus más de 30 hoteles en Latinoamérica y Estados Unidos. El argentino, quien acaba de vender Fen al Wyndham Hotel Group (firmaron la operación el 30 de noviembre), no tenía idea de qué era WeWork cuando aceptó ser speaker en un evento este año, en el cual también participó Neumann.

“Nunca había escuchado hablar de la empresa ni conocía su valuación ni nada. Pero la historia que contó Adam fue increíble. Después de la charla, me dijo que tenía que irme a trabajar con él. Le respondí que estaba loco”, relata.

Pero Neumann es un hombre de grandes dotes persuasivas. Dos semanas después, invitó a Fuks a volar a México en su avión privado para ver los avances del edificio de Varsovia.

Recorriendo sus 12 pisos de oficinas de diseño cool y paredes intervenidas por artistas, la impoluta cocina compartida con incontables tazas con la leyenda “Haz lo que amas”, el enorme e híper luminoso espacio de relax con mesas comunales de madera y livings con sillones de cuero, y la espectacular terraza con mesas de ping pong y vista panorámica del DF, Patricio dice que entendió el “concepto WeWork”.

“Le pasa a cualquiera, ya sea que venga de una multinacional o haga home office: cuando entrás a WeWork, querés trabajar ahí. Para hacer una oficina así, tenés que alquilar por lo menos 150 metros cuadrados, pagar US$ 5.000 a US$ 15.000 mensuales más expensas y gastos. En cambio, acá, estás adentro por US$ 350 mensuales y tenés todo incluido: luz y agua, limpieza, wifi, telefonía, hasta impresora. Pero no solo te seducen los bajos costos y la ambientación: es la comunidad, el clima, la energía. Es imposible que falle”.

Neumann le hizo una oferta a Fuks que no pudo rechazar: convertirse en el responsable de la expansión en Latinoamérica, con México, Argentina y Brasil como primeros destinos, y Colombia y Perú en segunda instancia.

¿Cómo decirle no al dueño de la compañía que ya recaudó más de US$ 1.000 millones de inversores como Goldman Sachs, JP Morgan Chase y Benchmark, y que acaba de anunciar el próximo lanzamiento de WeLive, unidades de vivienda inspiradas en un estilo de vida de hostel? Por si fuera poco, se espera que la empresa haga un IPO en cualquier momento, aunque todavía no hay anuncio oficial.

Por qué WeWork en Buenos Aires

En agosto de 2016, Patricio se unió formalmente a la compañía, y al mes siguiente ya se reunía con Mauricio Macri en Nueva York para contarle que, con una inversión de $ 250 millones, WeWork desembarcará en la Torre Bellini de Buenos Aires, en Esmeralda y Paraguay, con 24 pisos, 12.000 metros cuadrados y espacio para 2.400 nuevos miembros y es el segundo edificio de coworking más grande del planeta.

Así, en una degustación de bagels, una ilustradora puede conocer al desarrollador web que necesita. O, durante un viaje de ascensor, un abogado acaricia al perro de un desconocido (las oficinas son pet-friendly) y, al final del trayecto, el dueño del pichicho es un nuevo cliente. WeWork también sedujo a las grandes empresas, que pueden mudar a equipos de hasta 100 personas; Microsoft, PepsiCo y Uber operan desde WeWork en algunas ciudades.

“Esto no tiene límites. El otro día, Adam decía que sus bisnietos van a ser los dueños de todo el real estate del planeta. La gente lo miraba como si estuviese sicótico. Pero es exitoso justamente por esa capacidad de soñar y volar, porque se la cree y va para adelante. El supuesto cuento de WeWork, que todos podemos trabajar juntos y ayudarnos, ya es una realidad. Eso es lo que la hace mágica”, asegura Fuks.

Debe estar en lo cierto: hace años, Neumann dijo a FORBES que pretende hablar con Elon Musk, el dueño de Tesla y SpaceX. ¿La razón? Asegurarse un lugar para unas oficinas de coworking en Marte, si Musk cumple sus planes de aterrizar en el planeta rojo. “Si logra llevarnos hasta ahí, se puede hacer, sin dudas. Y será increíble”.

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