Un maestro del cambio

17 de Abril de 2019 - Delfina Krüsemann

 


Carlos Mazalan celebra 25 años de su consultora de comunicación, que empezó a trabajar con clientes tecnológicos antes de Internet. Hoy tiene clientes como Google, Netflix, Syngenta, San Miguel y Accor.

Cómo es que un licenciado en sistemas termina liderando una de las consultoras de comunicación más reconocidas de la Argentina?
De chico, estudiaba teatro y Sistemas en la UTN, pero dejé la actuación porque pensé que tenía menos futuro ahí. Pasé por muchas empresas de tecnología y software. En paralelo, trabajé también en Manejo de la Información, una revista estilo Compu Magazine pero más corporativa. ¡Y terminé convirtiéndome en el director periodístico de la publicación! Eventualmente, Xerox, en 1994, vía Young & Rubicam, me contrató como director de Prensa. Mi función era la de un módem: modular y demodular, o sea, pasar a coloquial lo críptico. Era freelance y trabajaba desde casa. Ese año, tuve otros 14 clientes. Al siguiente, unos 30, y ya contraté a dos personas para ayudarme.

Foto: Ariel García Giménez.

¿Ahí marcás el inicio de Mazalan como consultora?
Exacto. Empezamos haciendo PR de empresas tecnológicas pre era de Internet. Aprendimos un montón con cada cliente: lanzamos Internet con Startel, Windows 95 con Bill Gates, y bautizamos a Arnet. Al principio, se trataba de comunicar tecnología… y el devenir del tiempo hizo que usáramos la tecnología para comunicar. Hoy también tenemos clientes de otras industrias como agro, entretenimiento, turismo, salud. 25 años después, son más de 500 clientes y 50 empleados con oficinas en Buenos Aires, Córdoba, Colombia, y partners en toda Latinoamérica y Europa. Y tenemos tres grandes áreas: relaciones públicas, marketing y comunicaciones digitales.

¿Cuál es el mayor cambio en la comunicación?
Trabajamos con industrias que antes no comunicaban proactivamente y ahora sí. Es que entienden que comunicar ya no es una bajada de línea, sino una conversación. Y ya no hay una audiencia, sino audiencias. Hay además mucho ruido, así que la clave es encontrar cuál es “la voz” dentro de ese ruido. Está genial que todos podamos expresarnos, pero no nos escuchamos demasiado. Entonces, una empresa debe tener dos cosas esenciales: actitud de cambio permanente y capacidad de escuchar. Siempre digo que lo único constante es el cambio. Mi libro de cabecera siempre fue La tercera ola de Alvin Toffler, donde él habla de aprender, desaprender y reaprender. Lo único constante es el cambio y me encanta.

Tenés una faceta de docente…
Sí, doy clases en la Universidad Siglo 21 y en la UCA. Me gusta mucho. En el fondo, al comunicar temas de tecnología, estamos haciendo docencia en todos los ámbitos.

Misión: “Descarlificación”

“Hace varios años que estoy en un proceso no de retirarme, pero sí de empezar a ceder lugar para darles espacio y autonomía a otros en Mazalan. Mi rol es estar, pero no ya en la trinchera, porque para eso está todo el equipo, que para mí es como mi banda de rock. A esto lo llamamos descarlificación”, se ríe.

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