Cómo le fue al banco digital de Eurnekian en su primer año

26 de Agosto de 2019 - Tomás Rodríguez Ansorena

 


Wilobank apuesta por el ensanchamiento del sistema bancario a caballo de la flexibilidad tecnológica y la estabilidad de un mercado regulado. Cómo competir en un entorno donde “todas las ventajas son efímeras”.

Aun año del inicio de sus operaciones, el primer banco 100% digital de la Argentina cuenta con 55.000 clientes creciendo a razón de 1.200 semanales, y una cartera de alrededor de $ 350 millones entre plazos fijos y cajas de ahorro. “Somos chicos todavía”, dice su presidente, Guillermo Francos, y señala que todavía no llegaron a su “punto de equilibrio”, pero sabe que el futuro le tiene reservadas grandes cosas. En un país donde el financiamiento privado no llega al 15% del PBI y el 50% de la PEA no está bancarizado, la combinación de flexibilidad y tecnología que propone este “bantech” de la Corporación América de Eduardo Eurnekian tiene todo por ganar. Lleva invertidos US$ 18 millones desde el inicio del proyecto en enero de 2016, cuando Francos tuvo las primeras conversaciones con el Banco Central y les explicó a sus autoridades que quería formar un banco sin sucursales, que elimine colas, burocracias y costos excesivos. Hoy, Wilobank es un equipo de alrededor de 50 personas, que ya asume tareas antes tercerizadas como un call center, y que acaba de lanzar una tarjeta de crédito Mastercard con límite bajo pero recargable, para que personas sin historial crediticio precisamente puedan construir uno.

Foto: Juan Ulrich

¿Pero qué significa estrictamente que Wilo sea un “banco digital”? “Cumplir con normas regulatorias que tiene el BCRA, lo que hace que el |público confíe en que tenemos que cumplir con determinadas condiciones y garantías para sus depósitos”, explica Francos. Y agrega: “Además, los bancos son los únicos que pueden intermediar en el crédito. O sea, pueden tomar depósitos y prestarlos; las fintech no, lo hacen con capital propio”. En medio de esos dos grandes universos, Francos (expresidente del Banco Provincia) empuja los bordes de la frontera digital y se apalanca sobre el sistema: “Yo, obviamente, en esta situación de mercado tomo todo lo que puedo; todos mis saldos los coloco en letras, Leliqs u otros títulos del BCRA. Y luego los coloco a una tasa mayor. Por eso, el último fin de semana pagué un 57% en plazos fijos. Y, al mismo tiempo, cualquier pibe que tenga su cuenta sueldo en otro banco transfiere acá y le pagamos un 25% por el saldo diario de su cuenta, sin hacer nada”. Como dice Francos, “hoy, el negocio de prestar en Argentina es al Estado”, pero espera que eso se termine pronto “porque destruye a la economía”.

¿Las fintech necesitan regulación?

Creo que sí; no todos pueden hacer todo, digamos. Si no se cumplen ciertas reglas, se genera una competencia desleal, los bancos están hiperregulados. Yo no veo como un problema la convivencia entre el mercado fintech y los bancos, tradicionales o digitales. Al contrario, hay un mercado enorme para desarrollar. Lo que pasa es que uno tiene que saber qué negocio se puede hacer en qué sector de la economía.

¿Para que sea sustentable?

Para que no sea altamente riesgoso. Lo que pasa es que nosotros partimos de una economía desquiciada. Porque vos lo que tenés es un Estado argentino que genera tal presión tributaria sobre la actividad que lo que hace es expulsar a los contribuyentes a la economía en negro. El desafío es reconvertir la estructura económica actual en una donde haya muchos más contribuyentes con menos presión tributaria. Porque hay gente que no quiere acceso a los bancos para no mostrar sus ingresos y que les caiga la AFIP. El financiamiento de la economía privada está en el orden del 13% o 14% del PBI, y eso no es nada. ¿Por qué países como Chile, Uruguay o Brasil tienen un desarrollo bancario mucho más grande que el nuestro? Tenemos mal estructurada nuestra economía.

Ustedes tienen una ventaja sobre los bancos que es la flexibilidad…

Sí, pero todas las ventajas son efímeras. Todo lo que vos hacés en pocos días te lo imitan todos. Nosotros fuimos el primer banco digital que tuvo una licencia en la Argentina y ayudamos a la modernización del sistema. A partir de nosotros, empezaron varios proyectos.

“Hoy, el negocio de prestar en Argentina es al Estado”

Y la otra ventaja es la estructura. ¿Cómo ven la resistencia de los sindicatos sobre los puestos de trabajo?

Yo creo que esas cosas no se pueden parar, no podés tapar el sol con la mano. Podés demorar un poquito, ceder a una presión sindical, y los resúmenes que querías mandar por mail los tengas que mandar por correo. Una cosa ridícula, porque hoy en Argentina hay más celulares que personas. Vos no podés obligar a eso por un negocio de un sindicato o porque perdés mano de obra. Porque la que perdés por un lado la generás por otro. Cuando hacés un negocio más productivo, se generan recursos para iniciar otro desarrollo que requiere mano de obra. Es un tema que no es exclusivo ni de la Argentina ni de este sector.

¿De dónde viene la mayor competencia para ustedes?

De todos lados. ¿Dónde están nuestros enemigos? Lo veo todo como una oportunidad, no quiero medirlos como enemigos. Si vos me preguntas a mí, Mercado Pago, la verdad, te da miedo. Estos tipos copan todo, pero también es un aprendizaje. Por ejemplo, así como ellos comenzaron como un marketplace y después empezaron a ofrecer productos financieros, nosotros podríamos también terminar siendo un intermediario de productos no financieros. Su gran ventaja es que tienen muchos clientes. Lo mismo que Facebook y Libra. El día que la gente entienda que esta transacción es segura…

¿Cuáles son las principales trabas para crecer, tanto en clientes como en volumen y nuevos negocios?

Yo creo que la traba todavía es fundamentalmente tecnológica. Podés hacerte cliente de Wilobank en 5 minutos con tu celular. Pero de nuestros 55.000 clientes, hubo más o menos 120.000 que intentaron. Más o menos el 40% no pudo pasar esa barrera. El parque tecnológico de celulares en Argentina es grande pero en muchos casos viejo, con lo cual no soportan la aplicación. Además, en Argentina los documentos son muy malos. No hay uniformidad y es difícil leerlos con la cámara.

Hay un gran tema que son las transacciones entre países. ¿Por qué sobrevive el protocolo Swift?

Yo creo que el Swift va a cambiar, tiene que cambiar. Todo requiere demanda y tiempo de adquisición, pero las criptomonedas ya están en eso.

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