El último largo de Michael Phelps

31 de Agosto de 2017 - Forbes Argentina

 


Antes de cumplir 30 años, Michael Phelps ya era el atleta olímpico más condecorado de todos los tiempos. Ahora busca convertir sus prodigiosos logros en una marca eterna. ¿Qué pasó con Conor McGregor?

Pasé décadas con la vista fija en esa línea negra en el fondo de una pileta”, dice, y agrega: “Estoy listo para hacer algo nuevo. Para canalizar mi capacidad de competir en otra cosa”.

A los 31 años, Phelps está retirado de lo que jura fue su última Olimpíada. Afirma que comenzó la segunda etapa de su vida, que consta de dos partes principales: quiere crear una marca que brille durante las décadas por venir, pero también desea convertirse en un campeón mundial de las causas que considera más importantes, como la natación y el bienestar de los niños.

Respecto de la marca, Phelps está establecido como un promotor comercial corporativo. Under Armour, Omega, Intel y Beats by Dre se encuentran entre sus patrocinadores más famosos.

En el apogeo de este patrocinio, ganaba unos US$ 7 millones por año.

Pero Phelps no se conforma con ser solo la cara de la marca de otra persona. En 2013, dejó a Speedo, que había sido su patrocinador durante mucho tiempo, y al año siguiente lanzó una línea de trajes de baño llamada MP.

Se asoció con Aqua Sphere, que ahora vende los trajes de baño de la marca de Phelps a precios que van de US$ 40 a US$ 475. “Me gustaría llegar a tener la mejor y más importante marca de productos de natación”, afirma.

En lo referido a los negocios, su modelo a imitar es, por supuesto, Michael Jordan, que con la Jordan Brand de Nike Inc. vendió zapatos y ropa por US$ 2.800 millones el año pasado.

Obviamente, la natación no es tan comercializable como el básquet, pero Kevin Plank, director ejecutivo de Under Armour, sostiene que las ambiciones de Phelps no deberían desestimarse: “Michael tiene la habilidad de estar bajo presión y ganar cuando es importante, algo que demostró una y otra vez en los Juegos Olímpicos. Creo que puede ser el rey de todas las cosas acuáticas”.

El otro objetivo principal de Michael Phelps es su fundación, que empezó en 2008 con el bono de US$ 1 millón que obtuvo de Speedo por romper el récord al ganar ocho medallas de oro en Pekín.

La principal iniciativa de la Fundación es el programa im, nombre que surge de las siglas de “individual medley” (estilos individuales), uno de los eventos más importantes, así como por la afirmación “I am” (“Yo soy”).

El programa se enfoca en lograr que los niños estén seguros en el agua (ahogarse es la primera causa de muerte por lesiones en niños de 1 a 14 años en Estados Unidos y la tercera causa en el mundo). La madre de Phelps le hizo tomar un curso de seguridad en el agua cuando era chico, y Michael afirma que fue esa la razón por la que se convirtió en un nadador profesional.

El programa im abarca a 104 equipos en los 50 estados de Estados Unidos, a los que se suman 176 en otros 33 países, y gracias a esta iniciativa 16.000 chicos aprendieron a nadar (para el 75%, fue su primera oportunidad de estar en una pileta). “Me gustaría que ese número creciera a 50.000 dentro de poco tiempo y luego a 100.000”, confiesa Phelps.

Para concretar estos sueños, Michael Phelps necesitará convertirse en un ícono mundial duradero.

Michael comenzó en los Juegos de 2000 como un prodigio de 16 años y dio un indicio de la excelencia que desplegaría en los Juegos de Atenas de 2004. Luego llegó el triunfo de Pekín en 2008 y las agotadoras victorias de Londres en 2012, a lo que siguieron los problemas con el alcohol, la depresión y la temporada en rehabilitación. Todo esto culminó con la redención en Río, en 2016. Al final, Phelps había ganado un récord olímpico de 28 medallas, todas de oro, salvo por cinco.

Ese nivel de longevidad y excelencia en los Juegos Olímpicos le ha dado a Phelps el tipo de perfil global del que carece la mayoría de los atletas norteamericanos. Y con su agente de toda la vida, Peter Carlisle, Phelps realizó el trabajo preparatorio para ser una presencia global desde el comienzo de su carrera.

Por ejemlplo, Michael comenzó a viajar a China para hacer negocios cinco años antes de los Juegos de 2008 (los chinos lo llaman el “pez volador”). Phelps y Carlisle usaron el mismo manual de estrategia para Río: el atleta realizó cuatro visitas preolímpicas a Brasil y concretó un negocio con el Grupo Globo, el gigante de los medios brasileños.

Pronto se embarcará en un viaje por Vietnam, Etiopía, Sudáfrica y América latina.

Phelps, casado y con un hijo de casi un año al que llamó Boomer, cuenta que está de viaje tres semanas por mes, y en las reuniones no se limita a aparecer para estrechar manos y sonreír, sino que se involucra a fondo.

“Ahora me siento a la mesa durante las conversaciones y hago preguntas”, explica y agrega: “Algo de esto me sirve para reforzar mi autoestima. Quiero estar ahí. Si me aíslo, como lo hice antes, sé cuál es el camino que voy a tomar, y sé también que no va a ser nada agradable”.

¿Adiós a la natación?

La pregunta que sigue en pie es siempre la misma: “¿Dejó de competir realmente?”. Y responde de forma directa: “Sí, definitivamente”, aunque después admite que dijo lo mismo en 2012.

Las Olimpíadas de 2020 están fuera de la cuestión, pero Carlisle está planteando una intrigante situación hipotética en relación con los Juegos de 2024. “Creo que Michael está 100% seguro ahora de que se acabó. ¿Pero qué pasaría si los Juegos de 2024 se le asignaran a Los Angeles, y qué ocurriría si se liberara un lugar en un equipo de postas?”.

Carlisle deja la idea en suspenso, tal como corresponde a un buen agente. Mientras tanto, Phelps se limita a sonreír. “Estoy feliz ahora”, confiesa, y concluye: “Me entusiasma lo que tengo por delante”.

¿Desafió McGregor?

Pocos días después del combate entre Conor McGregor y el boxeador Floyd Mayweather, Michael Phelps desafió a una carrera de natación al irlandés desde su cuenta de Twitter.

“Toda esta charla… ¿deberíamos hacer una carrera también?”.

Aún se espera la respuesta de McGregor, ¿se tirará a la pileta?

 

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