Riesgos, previsión y errores: tres claves en el mundo de los negocios

21 de Diciembre de 2017 - Forbes Argentina

 


Richard Branson, Elon Musk y Jack Welch tienen sus palabras claves para tener éxito a la hora de emprender. Las similitudes y diferencias entre los tres líderes de los negocios.

Cien mentes brillantes de los negocios compartieron con Forbes cuáles fueron sus palabras claves para tener éxito. Howard Schultz habló de beneficios; Mark Zuckerberg subrayó la motivación; Bill Gates, revolución; y Warren Buffett la inversión.

Richard Branson, Elon Musk y Jack Welch también tienen sus “recetas personales” para lograr la autosuperación.

Riesgo, por Richard Branson

Trillonario: emprendedor consumado; fundador de Virgin Group

Supongo que, entre todos los hombres de negocios de esta edición, hice algunas locuras más para que mis compañías estén en el candelero. En ocasiones, estos ardides funcionan, en otras no.

Cuando Virgin America emprendió su camino a Las Vegas, mi personal me llevó a la terraza del Palms Hotel y me dijo que tenía que saltar desde allí hasta la planta baja, donde se celebraba la fiesta, atado a una cuerda elástica.

No estaba muy convencido de hacerlo: el viento soplaba a 80 kilómetros por hora. Pero salté y golpeé contra el costado del edificio en mi camino hacia abajo, desgarrando mis pantalones por completo. La sangre corría por mis piernas cuando llegué a la fiesta.

La marca Virgin está vinculada de manera intrincada y muy íntima conmigo, así que debo tener cuidado de no perjudicarla. Pero eso no significa no tomar riesgos.

A medida que Virgin Group se va haciendo más importante y más fuerte, podemos afrontar riesgos más grandes y más audaces en muchísimos sectores. Una de nuestras inversiones más importantes fueron las compañías espaciales, en cuya instalación invertimos más de US$ 1.000 millones.

Asumimos millones de riegos en la vida, tanto personales como comerciales. A veces nos damos la cara contra el piso. Pero a los demás no les molesta la gente que lo intenta y fracasa.

Previsión, por Elon Musk

Iron man: emprendedor alpha; cofundador, Paypal, Tesla, Spacex.

La inteligencia artificial traerá muchos beneficios sociales, como los vehículos autónomos y mejores diagnósticos médicos. Sin embargo, con la IA podríamos estar invocando al diablo y creando un riesgo existencial para la humanidad.

Si una súper inteligencia artificial fuera optimizada sin querer para hacer algo en detrimento de la humanidad, podría tener consecuencias catastróficas. Podría ser algo como dar a la IA la orden de deshacerse del spam y que decida que la mejor forma de hacerlo es deshacerse de los humanos.

O un programa financiero que decide que la mejor forma de hacer dinero es aumentar el valor de las acciones de la industria armamentística yendo a la guerra. Somos la primera especie capaz de autodestruirse y, con suficiente tiempo, es algo muy posible.

La pregunta es: ¿podemos adelantarnos a ello? Tenemos que aprender lo más posible y deberíamos crear una agencia gubernamental para regular la IA. A fin de cuentas, el sector privado tendrá que tomar la delantera en la construcción de tecnología segura y útil que beneficie a la humanidad.

Errores, por Jack Welch

El CEO de los CEOs: exceo de Ge.

El error más grave que cometí fue explosivo… literalmente. En 1963, tres años después de haber empezado a trabajar en GE, era un ingeniero químico, ansioso y ambicioso, que trataba a toda costa de crear un negocio de plásticos en una compañía eléctrica.

En el proceso, mi planta piloto explotó. Sí, explotó: nubes de humo. Hasta el día de hoy, agradezco a Dios que nadie haya salido lastimado. Estaba seguro de que ese era el fin de mi carrera, en especial porque mi jefe en Pittsfield de pronto no me conocía y porque recibí un llamado para ir a ver al gran jefe en Nueva York.

Se llamaba Charlie Reed, y yo no tenía idea de quién era. Lo que sí sabía es que estaba aterrorizado: iba a gritarme, humillarme y luego despedirme. Después de todo, era mi planta y mi error.

Pero ese día Charlie Reed me dio una lección enorme acerca del liderazgo y de la vida.

Él estaba tranquilo. Fue amable. Se mostró reflexivo. Pasó varias horas conmigo, empleando el método socrático, para ayudarme a entender por qué había ocurrido la explosión y qué podría –y debería– haber hecho de otra manera. Y luego, cuando terminó, me dio una segunda oportunidad.

Aprendí que nunca hay que patear a alguien que está en el suelo. Todos cometemos errores y algunos son gigantescos. Pero eso los convierte también en gigantescas oportunidades… para crecer.

Aprendí que el momento para “patear” a la gente –y por “patear” quiero decir “desafiar”– es cuando están en un buen momento, para recordarles que cuando uno está creciendo debe asegurarse de que no crezca también su arrogancia.


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