Radiografía: Alfredo Coto

24 de Septiembre de 2018 - Facundo Sonatti

 


El dueño de la principal cadena de supermercados de capital argentino rechazó una oferta de US$ 1.200 millones de WalMart en 1999 y hoy planea la sucesión de un verdadero imperio, que además es el quinto faenador de carne bovina.

En el paseo de la Castellana, una de las avenidas más emblemáticas de Madrid, la compra de un inmueble por € 20 millones puso a Alfredo Coto en los titulares de los principales medios españoles, a mediados de 2014. La apuesta inmobiliaria del supermercadista argentino en el país de su padre, Joaquín Coto, no fue el único revival que protagonizó en los útimos años. También gana peso en la industria cárnica local, donde, tras la compra de una planta frigorífica, escaló a
los primeros cinco lugares del ranking de faena bovina. Dueño de una fortuna de US$ 1.100 millones (según el ranking de FORBES en mayo) y con casi 20.000 empleados a cargo, ahora Coto planea su sucesión.

No se retira

A punto de celebrar su cumpleaños número 77, asegura que no piensa en dejar de trabajar. Escoltado siempre por Gloría García, su mujer, no pierde oportunidad para recordar que rechazó una jugosa oferta de Wal Mart, a fines del siglo pasado, por US$ 1.200 millones, y que tras la negativa “las ligaron todas”. Coto sufrió la crisis de
2001, cuando su deuda en dólares quedó desfasada de sus ingresos licuados en pesos, tras la devaluación; y en 2005 fue el único empresario en levantar la voz contra Néstor Kirchner. Padre de cuatro hijos, asegura que ya inició un proceso sucesorio para la ingeniería societaria: los súper, la compañía avícola en la que invirtió $90 millones, y los desarrollos inmobiliarios por los que apostó más de US$ 150 millones en España y Estados Unidos. Coto es la cadena de capitales argentinos más importante, con cerca del 30% del mercado, y ventas anuales por más de $ 53.000 millones.

Vuelta al origen

En la industria de los supermercados, uno de los principales diferenciales para sumar clientes es la oferta de carnes. Coto supo esto desde un principio, y ahora se propone llevar ese diferencial a todo el mundo. En mayo, se quedó con la ex Fricop, una planta de faena bovina en Rosario, que pertenecía al Grupo Mattievich. Si bien
no se reveló el monto de la operación, sumó una capacidad de faena de al menos 12.000 cabezas mensuales a las 20.000 que procesa en su planta de La Matanza. De este modo, según la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario, en el primer semestre del año, Coto se ubicó quinto entre los mayores grupos frigoríficos del país. Y, en agosto, el Gobierno le otorgó 1.188 toneladas de la preciada Cuota Hilton, con destino a Europa, un negocio de al menos US$ 12 millones.

Un seguro en ladrillos

En 2014, y con tan solo dos semanas de diferencia, Alfredo Coto llegó a protagonizar varios de los titulares de la prensa internacional al desembolsar US$ 125 millones por el terreno más preciado de la Bahía de Biscayne, en Miami. Acto seguido, selló la compra de un edificio corporativo en Madrid, por una suma estimada en € 20 millones. Años más tarde, el propio Coto confesó que esas operaciones inmobiliarias fueron fruto del temor a una posible continuidad del “modelo kirchnerista”. En busca de darle viabilidad a la posibilidad de que la familia se radique en el exterior, concretó esas inversiones. Lo cierto es que hoy, sobre el terreno adquirido en los Estados Unidos, levanta una torre de 66 pisos con departamentos de lujo bajo el sello de la inglesa Aston Martin.

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