Prejuicios, yaguaretés y el gran desafío

26 de Diciembre de 2017 - Alex Milberg

 


“Teddy Roosevelt traicionó a su clase: atacó a los monopolios, a los empresarios truchos y defendió al consumidor. Ojalá @mauriciomacri haga igual”, deseó en Twitter Lucas Llach, vicepresidente del Banco Central.

En pleno ajuste fiscal, el gobierno multiplica sus esfuerzos para demostrar que no es “un gobierno de ricos para ricos”. El cambio de ciclo sólo reforzó los prejuicios. Y, a un año del relanzamiento de FORBES Argentina, los funcionarios clave del gobierno han sido cautelosos antes de salir en este medio en base a otro prejuicio: “La revista de los millonarios”, repiten.

Es cierto que, una vez al año, publicamos una lista con los acaudalados globales y locales porque FORBES es la marca líder en negocios del mundo. Como tal, presenta a los protagonistas más innovadores, disruptivos y exitosos que, casualmente, suelen ganar dinero. Mucho dinero.

Así, retratamos a las mentes más brillantes como Warren Buffett, Mark Zuckerberg y Jeff Bezos, entre otros. También son reconocidos los rankings de reputación, startups, Mujeres Power o sustentabilidad.

Pero los prejuicios son poderosos: en un país en el que el 80% de las empresas son pymes, casi no quedan empresarios. Como los yaguaretés, son una especie en extinción. Hoy, todos son emprendedores.

No para distinguir la escala o el punto de partida de un negocio, sino para apartarse de quienes en el pasado (remoto y reciente) hicieron su fortuna con el Estado de partícipe necesario y poco transparente y extendieron el manto de sospecha sobre todo el resto.

Cuando entrevistamos a Eduardo Costantini, dijo que son los propios empresarios quienes deben revertir esa imagen y convertirse en fuente de inspiración. Que no tienen que esconderse.

Nos sentimos parte de la construcción de ese camino. Por eso, compartimos las historias de Martin Varsavsky, Wences Casares, Federico Trucco, Guibert Englebienne, Marcos Galperín, Roby Souviron, Alec Oxenford y otros.

Para esta edición, Marcos Peña había superado los prejuicios y había aceptado un reportaje que se canceló a último momento y al filo del cierre por temas propios de la coyuntura. Diciembre nunca es un mes apacible en la Casa Rosada.

La idea era la que quedó plasmada en nuestra tapa: un balance del 2017, su rol protagónico y los desafíos por delante. Para FORBES Argentina, a pesar de no ser empresario ni ejecutivo de una multinacional, Marcos Peña fue, sin duda, el CEO del Año.

Peña fue seleccionado por sus atributos en la gestión pública, en un modelo de gestión inédito diseñado por Macri. Como explica Willy Kohan, autor de la nota de tapa, “Peña es el CEO de los gerentes”. Fue vital su rol protagónico en la organización del gobierno, el timing político como “padre del gradualismo” y su impacto en el triunfo electoral.

La oposición utiliza la acepción de “ceocracia” con una carga peyorativa. Hacen propio un prejuicio de clase: quienes fueron exitosos en el sector privado seguirán priorizando el interés de las corporaciones o carecen de sensibilidad social. Sin duda, un estereotipo conveniente para los políticos.

La clásica tensión entre Estado y mercado puede ser ideológica pero, a veces, es sólo una discusión corporativa. Al fin y al cabo, los tres funcionarios al frente de Cambiemos y con mayor proyección son políticos profesionales: además de Peña, Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal.

Mario Quintana, uno de los vicejefes de gabinete junto a Gustavo Lopetegui, dijo en Perfil que Peña fue “una sorpresa extraordinaria. Su sabiduría humana y política como estratega, como experto en comunicación, en el trato y en el equipo decisorio es brillante. Yo lo decía en broma, pero no lo es: llevaba 20 años sin jefe”. Hoy, Quintana se enorgullece de ser político.

Kohan también abre un interrogante: “El gran servicio que Peña le está haciendo al Presidente, ¿también se lo está haciendo a la Argentina? Todavía no lo sabemos”.

A mitad de camino hacia el 2019 y con una posible extensión hacia el 2023, la recuperación sostenida de la economía, las arbitrariedades de la justicia y los servicios de inteligencia representan el mayor déficit irresuelto desde el regreso de la democracia. Quien consiga saldar esta deuda, habrá realizado la transformación más trascendente.

Felices Fiestas y que tengan un excelente 2018.
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