Orejeando al próximo presidente

17 de Diciembre de 2018 - Andrés Malamud

 


El 90% de los presidentes latinoamericanos que buscaron
la reelección la consiguieron. El ocupante tiene ventaja.

Cambiemos chocó la economía, pero los mercados siguen prefiriendo su continuidad frente a las alternativas. Así las cosas, ¿puede ser reelecto Mauricio Macri? ¿Puede volver Cristina Fernández de Kirchner? Evaluemos los antecedentes.

En América Latina, la tercera ola de democratización comenzó en 1978. En esa época, pocos países permitían la reelección consecutiva. De a poco, la mayoría de las constituciones fueron reformadas y hoy la mitad la habilitan. De la veintena de presidentes que intentaron seguir en el cargo, solo dos fracasaron: el nicaragüense Daniel Ortega y el dominicano Hipólito Mejía. Hubo un caso en que el presidente optó por no presentarse: Néstor Kirchner prefirió la alternancia conyugal. Otros presidentes, como Fernando De la Rúa, son inclasificables: cayeron antes de terminar su primer mandato.

En síntesis, el 90% de los presidentes latinoamericanos que buscaron la reelección la consiguieron. En Estados Unidos, la tasa es del 75%. El ocupante del cargo tiene ventaja. Por eso, a pesar de la economía, Mauricio Macri es un candidato viable.

También desde 1978, 15 presidentes latinoamericanos volvieron al poder después de haberlo dejado. Estamos contabilizando solo la tasa de éxito: de hecho, fueron más los intentos fallidos que los triunfantes.
Pero la experiencia comparada muestra que el retorno está muy difundido: tuvo lugar en ocho de los 18 países de la región (Cuba y Haití están excluidas del análisis).

Argentina también tiene antecedentes, aunque más antiguos: Julio Roca, Hipólito Yrigoyen y Juan Perón retornaron a la presidencia después de un tiempo a la intemperie. ¿Qué nos dicen estos datos sobre las chances de Cristina? Con Miguel De Luca, analizamos cuatro factores que favorecen un comeback presidencial.

El primero es el contexto, que en América Latina es favorable (y Argentina está rodeada por dos países, Uruguay y Chile, donde el retorno es la norma).
El segundo factor es la edad, y Cristina, que cumplirá 66 el 19 de febrero, es más joven que la media: Yrigoyen, por ejemplo, volvió a los 76 años, y Perón, a los 78.

El tercer factor es la popularidad al momento de dejar la presidencia: conviene recordar que, en 2015, el candidato oficialista encabezó la primera vuelta con el 37% de los votos y llegó al 48% en el balotaje.
El cuarto factor es la herramienta electoral: Cristina necesita al peronismo y, al parecer, está abocada a suturar viejas heridas. Aun así, la unidad del Partido Justicialista depende de que ella no la encabece.

Ergo, Cristina es una candidata improbable, pero no imposible. Por eso, en
realidad, el escenario más temido por el gobierno de Cambiemos es que la expresidenta finalmente desista de la candidatura y apoye a un peronista moderado, lo que habilitaría la conformación de una gran coalición antimacrista.

A fin de cuentas, la democracia no erradica la incertidumbre: la institucionaliza, tornándola soportable. Afortunadamente, ni la historia ni la ciencia política nos permiten anticipar quién será el próximo presidente de la República Argentina.

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